Apreciado Ministerio hemos sigo testigo en pleno siglo XXI de las señales del regreso de nuestro Señor Jesucristo. Más que nunca estamos confiados en ellas, Jesús lo dijo y nosotros lo proclamamos a viva voz de la Azotea que el que ha de venir vendrá y no tardara. Nos es tiempo de deslizarnos sino que estar preparado la biblia nos dice: “Serás castigada por el SEÑOR de los ejércitos con truenos y terremotos y gran ruido, {con} torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor”. Isaías 29:6.

 

¿Por qué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, torbellinos, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? Hoy nos referiremos a los terremotos.

 

Un terremoto es un temblor o sacudimiento bruscos de terrenos causados por desplazamiento de las rocas subterráneas a gran profundidad. Donde se origina el sacudimiento se le llama epicentro. Esta es la definición humana o científica.

 

Ahora bien, para nadie es un secreto que los terremotos dejan pérdidas en todos los sentidos, sea económico, humano, emocional; dejando destrucción de las edificaciones, casas, carreteras, puentes, muertes de personas, heridas graves, dolor emocional, sufrimiento decepción, escasez de alimentos, agua, falta de electricidad, comunicación, etc. Es algo amargo para las víctimas.

 

Según la mal llamada ciencia nos dicen, qué los Terremotos o Sismos no son más que el resultado de los movimientos entre las Placas Tectónicas; pero ¿qué nos dice la Biblia sobre los Terremotos? ¿Son éstos tan sólo un proceso normal de la Tierra o hay algo más detrás de ellos?

 

En este mismo orden de enseñanza, la Biblia da su versión de los terremotos y temblores de tierra, muy diferente a lo que la ciencia humana explica, cuando en diferentes citas lo atribuyen al control y voluntad del Creador.

 

Dios por medio del profeta: “Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira” (Is. 13:13).

 

Dios no se complace, ni se alegra de provocar un terremoto en un pueblo, una nación, un lugar, pero hay evidencia bíblica que revelan que la ira del Dios santo de alguna manera nos muestra su indignación por el aumento de la corrupción y la maldad en todos los sentidos a nivel mundial con diferentes tipos de castigos, como lo fue el diluvio en los días de Noé, y el fuego que envió sobre Sodoma y Gomorra. Génesis, capítulos 6, 18 y 19.

 

Por otro lado, Dios no ha dado libre albedrío a la naturaleza, llámese mar, tierra, aire, lluvia, sol, luna, estrellas, etc., sólo los seres humanos podemos hasta cierto límite tomar decisiones, ir a lugares, obedecer o no al Creador, pero la tierra no tiene orden de temblar cuando ella quiera, ni al nivel que quiera, Dios controla su universo lo creamos o no. “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. (Apocalipsis 14:7)

 

Consideremos ahora lo que la Biblia nos dice que en el día sexto de la creación, Jehová Dios vio todo lo que había hecho, y que todo era bueno en gran manera (Génesis 1:31). Esto, claro está, incluía a la tierra como tal. Sin embargo, al pecar Adán y Eva en el huerto del Edén (Génesis 3:6), una de las consecuencias de su pecado fue que Dios maldijo la tierra: “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.” (Génesis 3:17)

 

Desde ese momento la tierra ya no fue la misma. Esa maldición que vino sobre la tierra a causa de Adán sigue siendo evidente hasta nuestros días, con áreas desérticas (Salmos 107:33), tierras de escasa o nula fertilidad y productividad (Génesis 3:18), climas que amenazan la vida humana y animal; todo esto sumado a la avaricia del hombre (Proverbios 28:22) quien la continua destruyendo para enriquecerse monetariamente, lo cual intensifica las catástrofes en el planeta.

 

Por eso, las Escrituras nos dicen que aun la creación misma fue sujetada por Dios ha vanidad y corrupción (Romanos 8:19-21), y que ésta gime por ser libertada por Dios de esta maldición: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;” (Romanos 8:22).

 

Toda la creación de Dios al igual que nosotros desea que Cristo Jesús la transforme porque el pecado y la destrucción a nivel mundial se tornan cada vez más fuertes y agobiantes (Romanos 8:23). Aun los científicos están anunciando (Lucas 19:40) que el Planeta Tierra es un ente vivo, y que éste cada vez más está reaccionando a través de desastres naturales, como un gesto de dolor, ante la destrucción que el hombre le produce. La Tierra y lo que en ella habita está gimiendo y agonizando. No obstante, las Sagradas Escrituras nos enseñan con más profundidad que cualquier estudio científico cómo se producen los Terremotos: “Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras. El mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.”(Salmos 104:31-32).

 

Los terremotos y la actividad volcánica.

 

Los terremotos casi siempre producen actividad volcánica o viceversa. Nuestro Dios es el Todopoderoso. Él, con sólo mirar la tierra, la hace temblar, y con sólo tocar un monte, lo hace humear (posible alusión a la actividad volcánica que acompaña a los Terremotos). ¿Por qué Dios querría hacer temblar la tierra con sólo mirarla? La principal razón es por Su indignación a causa del pecado que el ser humano practica sobre la tierra (2 Samuel 22:8). En una ocasión el Salmista le dijo a Jehová: “Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros! Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea.” (Salmos 60:1-2).

 

Vemos cómo el Salmo 60 empieza con un ruego ante Dios, en el cual se reconoce que las calamidades se debían a que Dios los había desechado, ya no contaban con su respaldo; y hasta la tierra se encontraba hendida (abierta, rajada) a causa del temblor de tierra que Jehová había permitido.

 

Los terremotos también son usados por Dios para que el ser humano vea su poder, tema, y crea que Jesús es Dios. Cuando el apóstol Pablo y el hermano Silas fueron encarcelados y presos por predicar el Evangelio de Jesucristo en una ciudad llamada Filipos, mientras oraban y cantaban a Dios, el lugar tembló y todos las celdas se abrieron y la cadenas que les ataban se cayeron ante la presencia del Señor. Hechos 16:26 para estremecer los cimientos de la cárcel, a fin de que el Carcelero y su familia creyesen en Jesús (Hechos 16:27-34). y como señal de los últimos tiempos y confirmación de que el retorno del Señor Jesucristo se acerca, él mismo declaró: “Habrá terremotos en diferentes lugares”, y más donde el pecado va en aumento con la adoración a los seres demoníacos, las vírgenes, imágenes, “santos”, efigies, en lugar de adorar al Creador. Mateo 24:7; Éxodo 20:1 al 4; Salmos 135:15 al 18.

 

Nuestro Señor Jesucristo nos enseña en su Palabra que los Terremotos son parte de las señales de los últimos tiempos. Éstos están incluidos en los principios de dolores antes del Arrebatamiento de la Iglesia y el inicio de la Tribulación (Mateo 24:7-8). Cabe mencionar que las señales como los Terremotos no sólo han servido para anunciar acontecimientos profetizados en las Escrituras, sino también para que la gente crea que Jesús es Dios.

 

La Biblia describe que al morir Jesús en la cruz, el velo del templo se rasgó, de arriba hacia abajo, y que la tierra tembló con tal intensidad que aun las piedras se partieron, y gente que había muerto en santidad resucitó (Mateo 27:50-53). Es de vital importancia notar que debido a estas cosas el Centurión y los que estaban con él confesaron a Jesús como Dios: “El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.” (Mateo 27:54).

 

Dios ha sido paciente y misericordioso esperando que le busquemos y nos preocupemos por agradarle, conocerle por medio de la Biblia, reconocerle y agradecerle por todos sus beneficios obtenidos de la fundación del mundo hasta ahora, sin embargo, qué estamos haciendo enojándolo con casamientos homosexuales, con narcotráfico, consumiendo y vendiendo todo tipos de drogas, practicando el aborto y crímenes diversos por doquier al nivel internacional, cultos a los demonios y diferentes doctrinas malignas, grabaciones de músicas con letras dañinas a la mora y las buenas costumbres. Entonces, nos quejamos o nos entristecemos cuando vienen las plagas, los huracanes, los ciclones, los temblores, los terremotos. La tierra no es tan segura, lo que nos debe llevar a pensar en la salvación eterna del alma, aceptando a Jesucristo como Salvador y Señor por si tenemos que irnos súbitamente o subrepticiamente.

 

De igual forma, en la actualidad Dios sigue permitiendo eventualidades como los Terremotos para que aun la gente incrédula pueda ver que Dios y Su Palabra son reales.

 

En nuestro país ha estado en estos últimos días siendo afectada por múltiples Temblores de diferentes magnitudes. Lo impactante es que muchas personas han hecho un alto en sus vidas desenfrenadas (Lamentaciones 3:40-42), y han tenido un tiempo junto a sus familias para reflexionar y entender que en verdad necesitan volver a los pies de Jesucristo.

 

Recuerda: “A la presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob,” (Salmos 114:7). Los desastres que causan los terremotos permiten que millones de personas reevalúen sus prioridades en la vida. Cientos de millones de dinero van en ayuda para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar – y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo Jesús. ¿Cree usted que los terremotos suceden de casualidad? ¿Puede la tierra temblar cuando le parece, aunque mueran unos cuantos miles? ¿Será una manera que Dios tiene de hablarnos cuando ocurren los temblores y terremotos? ¿Estaremos seguros morando en la tierra, sin pensar en la vida eterna y sin preocuparnos de que en cualquier momento podemos irnos de aquí? ¿Piensa seguir entretenido con todas las diversiones existentes y sin buscar a Dios en su vida? ¿Sabía usted que aquí no nos vamos a quedar? ¿Tiene Dios que esperar que lleguemos a la vejez practicando toda clase de pecados para llamarnos a su presencia o puede mandar un terremoto antes? Concluyendo, inevitablemente los terremotos seguirán aconteciendo y se incrementarán y todo esto será principio de dolores, por lo cual, como no sabemos cuál es el próximo, ni donde ocurrirá, ocupémonos, mientras podemos por agradar a Dios, buscando la salvación y la reconciliación en Jesucristo,

 

Como cristianos bíblicos no podemos ser ciegos ni sordos a lo que ocurre a nuestro alrededor. El Señor dejó muy en claro cómo sería el mundo y aún la misma iglesia justo antes de la partida de los salvos a Su presencia. De la misma manera, en Ezequiel 38:19 promete mostrarse a sí mismo, entre otras cosas por medio de un terremoto: “Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel”. NO LO PIENSES MAS, ENTRÉGATE A JESUCRISTO. Tu hno. desde el cono sur Josué Nayib.

 

Desde el escritorio del hno del Cono sur.

 

 

 

 

 

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