ESTUDIOS

SIGUIENDO SU PALABRA

"LO OCULTO DE UNA GRAN VICTORIA"

Cada cristiano debe saber que el secreto de la victoria está en la confianza que tengamos en el Señor.

2ª Crónicas 14:2-15 observamos que el rey Asa descubrió el secreto de obtener una gran victoria. Él puso en acción varios aspectos que lo condujeron a alcanzar la misma.

Aspectos que llevaron al rey Asa a la victoria

1.- Hubo purificación- vs. 2 “E hizo Asa lo recto y lo bueno ante los ojos de Jehová su Dios”. Es posible hacer lo bueno y no hacer lo recto. Muchos religiosos son buenos, son generosos, son bondadosos, ayudan a la gente pobre; pero no son rectos, porque estafan en los negocios. Judas “fue bueno con los pobres” cuando una mujer derramó un frasco de perfume sobre los pies del Maestro, él calculó que valdría unos trescientos denarios dijo: ¡qué desperdicio!, “mejor hubiera sido que se vendiese y se le diera a los pobres”. La realidad es que Judas era ladrón. Hay personas que son buenas y generosas con el dinero de otros. En el pueblo de Dios también los hay, los que son buenos con el dinero que le pertenece al  Señor. No cumplen con sus deberes, con sus responsabilidades financieras en la iglesia hacen con el dinero que le pertenece a Dios, lo que a ellos mejor le parece.

De otro modo, es posible encontrar personas que sea rectas pero con actitudes no buenas. Jonás era muy recto tan recto que cuando fue a Nínive anunció que en cuarenta días, ésta sería destruida y subió a una montaña para ver la destrucción de los habitantes de aquella nación. Mientras esperaba que el juicio cayera sobre Nínive, dice la Palabra de Dios que el rey declaró tres días ayuno para todos los habitantes; hombres, mujeres, niños y aún animales. Vio Dios que este pueblo se humilló, que imploró su perdón, que acudió a su misericordia y detuvo el juicio. Jonás se enojó en gran manera porque su profecía sobre juicio no se cumplió. El Señor tuvo que hablarle a Jonás, de tener compasión de una ciudad donde había más de ciento veinte mil personas que no sabían discernir entre su mano derecha y su mano izquierda.

Otro ejemplo es el de Juan y Jacob, los hijos del trueno, los cuales eran rectos, pero no eran buenos.  En el camino de Jesús hacia Jerusalén, el Señor les dijo que entraran y le prepararan la estadía de Samaria, más como los samaritanos entendieron que Jesús no se detendría allí y que continuaría camino a Jerusalén, no le quisieron recibir. Juan y Jacobo fueron donde Jesús y le dijeron “no han querido recibirte, quienes que hagamos como hizo Elías que mandó a llover fuego del cielo y los consuma”. Jesús tuvo que reprenderles “Vosotros no sabéis de que espíritu sois porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder las almas, sino a salvarlas”. Igualmente el hermano del pródigo era recto pero su actitud no fue buena. Cuando oyó sobre la fiesta que se realizaba, pregunto cuál era la causa y el motivo. Entonces le dijeron que su hermano menor había regresado, que su padre le había recibido con gozo y regocijo, y que había mandado a prepararle una fiesta de recibimiento. Dice la Palabra del  Señor que él no quiso entrar a la celebración. El padre le dijo: “he aquí tu hermano muerto era y ha revivido, se había perdido más ha sido hallado”. Era ocasión de gozo, de alegría, y de regocijo, más el hermano no se regocijo. La razón, era que él había vivido todo el tiempo al lado del padre sin haberle causado molestias y el padre no le había dado un cabrito ara gozarse con sus amigos, mas no así con el hijo que había malgastado toda su herencia, con rameras y en una vida de perdición. El hijo mayor había sido recto mas no tenía un corazón bueno.

Porque hizo Asa lo recto y lo bueno delante de Jehová su Dios. Dice la palabra en el vs. 3 en adelante “Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. Quitó así mismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino de paz bajo su reinado”. Estos lugares que se mencionan, eran donde se le rendía culto a Baal el dios de la fertilidad, a Asera la diosa de la fortuna, y a Moloc, el dios al cual se le ofrecían sacrificios humanos. Todos esos dioses estaban en medio del pueblo de Israel, y por supuesto, el pueblo estaba desviado de la verdadera adoración. Estos dioses extraños interrumpían la comunicación entre Dios y su pueblo. Sin embargo, Asa fue guiado para limpiar de en medio del pueblo todo aquello que estorbaba e impedía la verdadera adoración y el culto a Dios. Y cuando Asa hizo esto, el reino tuvo paz.

La palabra dice “que cuando los caminos del hombre son agradables a Dios, aún a sus enemigos hace estar en paz con él” aunque en nuestros días, el pueblo de Dios no tenga esos dioses desagradables, abominables como lo tenía el pueblo de Israel; existen muchas cosas que están apartando y separando al pueblo de Dios. Si queremos la bendición de Dios, tiene que haber purificado en nuestras vidas, y queremos ser de bendición para otros, tenemos que quitar todo lo que impida que Dios pueda usarnos como canal y fuente.

2.- Hubo preparación ver. 6 – Asa edificó ciudades fortificadas en Judá para asegurar la victoria. Para que haya edificación tiene que haber paz. En tiempos de guerra una nación no puede edificar porque la guerra destruye lo que estaba edificado. Amado, aunque el mundo esté en guerra y conflicto; en el pueblo de Dios y la Iglesia de Jesucristo tenemos paz porque Jesús es el autor de la paz. Él dijo: “mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo os la doy”. Para poder vivir en paz con nuestros semejantes, tenemos primeramente estar en paz con Dios, y con nosotros mismos. El mundo habla mucho de paz, pero no hay en el mundo. Y todos sabemos que este anuncio de paz se oye por doquiera, no es más que un pregón de lo que está por suceder muy pronto. Cristo levantará la Iglesia y los juicios de Dios serán derramados en toda su potencia sobre la faz de la tierra. En medio de ese ambiente de guerra, de zozobra, y de intranquilidad, la Iglesia de Cristo, el pueblo de Dios, debemos tener paz. La Iglesia tiene mucho para edificar, el cristiano individualmente tiene que edificar. Cristo dijo; “sobre esta roca edificaré mi Iglesia”. En Hechos 9:31 dice que las Iglesias eran edificadas por todas partes “porque tenían paz”. Tenemos que estar consciente para que el Señor nos ha llamado. Para poder edificar tenemos que estar cien por ciento en perfecta unidad, trabajando en equipo el engrandecimiento de la obra de Dios y para la gloria de su nombre. Tenemos que mantenernos en unidad para poder seguir edificando. Debemos cerrar cada vez más las brechas para no darle oportunidad al enemigo.

3.- Edificó Muros. Ver.7 – Asa dijo por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros. Los muros nos hablan de protección. Los habitantes de Jericó y su rey estaban confiados mientras los muros estuvieron levantados, pero cuando Dios los derribó, quedaron a expensas del pueblo de Israel.

Cuando Nehemías supo del estado y de la condición en que se encontraba Jerusalén; que sus muros estaban arruinadas, sus puertas por el piso, sintió gran preocupación, porque Jerusalén estaba desprotegida, estaba en ruinas. Antiguamente una ciudad sin muros era vulnerable al enemigo. En la vida cristiana tenemos que tener muros a nuestro alrededor. Cuando Dios le habló a Satanás a cerca de Job, le dijo: “no has visto a mi siervo Job, hombre perfecto, recto, temeroso delante de Dios” El diablo le dijo a Dios: “pero no le has cercado a él y a todo lo que tiene”. Así que el diablo veía la muralla que Dios había puesto alrededor de la vida de su hijo, de su siervo. En la vida ministerial tiene que levantarse muros de protección, igualmente en esta Obra del. MINISTERIO IGLESIA APOSTOLICA INTERNACIONAL,  los muros tiene que seguir en pie. Los muros de Santidad no pueden caerse. Dentro del llamado pueblo de Dios se ha colado mucha inmundicia, mundanalidad, se hace muy difícil distinguir entre los que son de Dios y los que pertenecen al mundo. El pueblo de Dios siempre ha sido y debe ser un pueblo diferente. Tiene que establecerse esa diferencia. Tenemos que seguir edificando el muro de la Santidad aunque nos digan anticuados, aunque nos digan fanáticos. No podemos rebajar las normas de conducta que Dios ha establecido dentro de esta Obra. Preferimos honrar a Dios y su Palabra. El Señor dijo: “honraré a los que me honran” Dios quiere hombres y mujeres rendidos, dispuestos, llenos del Espíritu Santo, que proclamemos su Palabra tal como Él nos la ha dado. Hay que seguir levantando los muros de la Palabra, siendo luz y testimonio en este mundo. Tenemos que vivir vidas santas por dentro y por fuera.

4.- Edificó Torres ver. 7 – Las torres nos hablan de vigilancia. La torre de la oración. “Velad y orad para que no entréis en tentación” Vigilancia. “Bienaventurados aquellos siervos que cuando su Señor venga, los halle haciendo así” Vigilando. “Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar”. Cuando descuidamos nuestra vida de oración, en nuestra muralla de protecciones puede abrir una brecha por la cual entre el enemigo. Por eso es que tenemos que mantenernos en vigilancia. Las torres no se pueden descuidar, tenemos que seguir edificándolas, para la gloria del Señor.

Asa tenía también ejércitos, hombres diestros que tenían escudos. La Iglesia de Cristo es un ejército. Cuando Moisés fue comisionado para que fuera delante de Faraón, con la orden de dejar en libertad al  pueblo de Israel. Dios le dijo a Moisés: “Faraón no oirá, más yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel”. En el libro de Cantar de los Cantares 6:10 y refiriéndose a la Iglesia dice: ¿Quién es esta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?” Así que Dios llama a su pueblo mis ejércitos y Dios es llamado en la Biblia: Jehová, Dios de los Ejércitos. Somos parte del ejército de Dios. Dice la Palabra que en el ejército de Asa todos era hombres diestros. En Cantares 3:7 “los valientes que rodeaban las literas de Salomón era sesenta hombres valientes, diestros en la guerra cada uno con la espada sobre su muslo”. Sabemos que la espada del pueblo de Dios es la Biblia. Asa tenía resistencia. “Vendrá el enemigo como ríos pero el Espíritu de Dios levantará bandera contra él”. “Aunque un ejército se levante contra mí, no temerá mi corazón, aunque contra mí se levante guerra yo estaré confiado”. “Y clamó Asa a Jehová”. Zera comandaba un ejército de un millón de hombres el cual superaba en soldados a los ejércitos de Asa, casi lo duplicaba. Asa clamaba “¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, Oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos”. Aunque el ejército de Asa estaba bien adiestrado y equipado; el no puso su confianza en las armas, ni en lo diestro que eran sus soldados. Su confianza estaba en Dios. No podemos apoyarnos en nosotros mismos, ni en otros, ni en la política, ni en el mundo. Tenemos que apoyarnos en Dios. Asa reconoce que el enemigo era poderoso, pero sabía que la batalla realmente, era el Señor el que tenía que pelearla.

He aquí uno de los secretos de la victoria; la confianza en el Señor. “El” es Dios de la victoria, Zera y todos los etíopes fueron aniquilados. Fue una victoria moral, material y económica, regresaron a Jerusalén triunfantes.

La Iglesia tiene el desafío y el reto más grande de la historia. Muchos están siendo vencidos, derrotados ante las fuerzas enemigas; pero como dijera el apóstol Pablo, “nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”. Estamos en conflicto, en una gran batalla, en una gran lucha; la cual no es contra carne y sangre sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas, contra malicias espirituales. Es un ejército poderoso, pero Jesucristo nos ha proporcionado las armas adecuadas para pelear.

Como Iglesia nos enfrentamos a este ejército, por eso las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortaleza. Creemos que Dios nos ha provisto del poder del Espíritu Santo, y esta es la arma defensiva más poderosa de los siglos.

Haciendo lo que Asa hizo, con la ayuda del Señor, en medio de este tiempo de conflictos y de muchas dificultades, podemos mantenernos firmes en una vida cristiana de total y constante victoria; porque esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe en el Cristo invisible, victorioso. No estamos solos en esta batalla, Cristo ha prometido: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin” dándonos siempre su victoria.

 

 

 

 

 

ISRAEL FUENTES

PASTOR

"DUELO ENTRE DIOSES"

“Invocad luego vosotros el nombre de vuestros Dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el dios que respondiere por fuego, ese sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: bien dicho”. (1ª Reyes 18:24).

Vamos a comparar la condición de Israel en el tiempo de Acab y Jezabel con la iglesia de Hoy.

1.- La condición de Israel era de total alejamiento de Dios.

El pueblo estaba dividido, no había llovido por tres años y medio, la nación estaba en una situación desesperada, no sabían que hacer. Pero había uno que si sabía. Cuando llegó el momento de Elías, lo primero que dijo al pueblo fue: “Acercaos a mí” (vs. 30). Si nosotros queremos volver a tener el fuego de Dios, debemos acercarnos a Dios. Pero debemos hacerlo co9n corazones arrepentidos y listos para confesar nuestros pecados, reconociendo la santidad y el amor de Dios.

Además, tenemos que comprender que es imposible acercarse a Dios sin acercarnos entre los hermanos. Generalmente nuestras diferencias surgen por falta de comunicación y entendimiento. Pero no hay modo de estar cerca de Dios sin tener un mismo sentir entre todos los que conformamos el cuerpo de Cristo.

2.- “El arregló el altar de Jehová que estaba arruinado” (vs. 30).

Según la palabra original usada allí, el altar no había sido destruido por los profetas de Baal, sino que se había arruinado por la negligencia, por falta de uso. Hay tres lugares donde nosotros debemos reedificar los altares en nuestras vidas.

a) El altar en la Iglesia: La Iglesia que ora junta permanece junta. Debemos orar los unos por los otros, ya que el problema, la carga y victoria de uno, son también de los otros.

b) El altar en el Hogar: Muchos pastores se preocupan y ocupan en las necesidades de los demás, de la congregación, pero desatienden a su familia, ya no oran juntos en familia ni se escuchan en casa.

c) El altar privado: El lugar donde nos escondemos con Dios a solas, en íntima comunión con Él. Muchas veces gastamos una gran cantidad de tiempo en otras cosas sin tener el altar privado. Nada lo reemplaza.

3.- “Después hizo una zanja alrededor del altar” (vs.32).

En el campo, cuando se prepara la tierra se debe encender fuego para quemar el pasto. Pero antes de eso, se ara alrededor del campo, a fin de que escape el fuego. Entonces, en realidad lo que estaba diciendo, Elías al pedir que cavaran una zanja: “necesito una zanja de fe, creo que el fuego viene”. Cuando damos gracias a Dios después de la bendición, es gratitud, pero si se la damos antes, es fe.

4.- “Preparó luego la leña” (vs. 33).

Hay varias clases de leña, por ejemplo: Quebracho Colorado, que es una madera durísima y hace un fuego calientísimo; Quebracho Blanco, que es más suave y se quema más rápido; Pinote, que es resinosa y arde rápidamente. Podemos comparar al Quebracho Rojo con la Palabra de Dios, que siempre arde y da buenas brasas; El Quebracho Blanco, puede ser la meditación; y la Pinotea, la oración que enciende y mantiene todo ardiendo. En el fuego, la leña tiene que mantenerse unida, porque de lo contrario se apaga.

5.- “Corto El Buey en pedazos, y lo puso sobre la leña” (vs.33)

No era un cordero (manso), ni una paloma (símbolo de la paz) sino que era un buey, conocido por su fuerza bruta. Este buey representa al “yo”, al cual cada uno de nosotros debemos dejar que Dios consuma. Elías puso aquel buey sobre la leña para que sea consumido totalmente por el fuego.

6.- “Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña” (vs. 34).

¿Por qué el agua? No solamente pidió cuatro cántaros de agua sino que pidió más. Elías hizo esto para eliminar toda posibilidad de auto combustión. A veces, en el desierto, la leña que está bajo el sol, se enciende por si sola. Pero si está bien mojada, no hay posibilidad de que ello ocurra. De esta manera, mostraría a todo el pueblo que la gloria de Dios era una realidad.

7.- Recién entonces Elías ora.

Note la diferencia con la oración de los profetas de Baal, quienes estuvieron horas implorando y nadie respondió. La oración de Elías no es una oración de desesperación, es una plegaria corta (vs. 36-37). Él no tenía que gritar frenéticamente ni orar durante horas, ya había hecho todo lo que debía hacer; ya se había acercado al pueblo, y el pueblo, y el pueblo se había acercado a él, y consecuentemente se habían acercado a Dios; había reparado el altar, puesto la leña, había quitado toda posibilidad de un fuego espontáneo y ahora simplemente tenía que decir.

“Respóndeme Jehová respóndeme”.

Conclusión: Cayo el Fuego de Dios, no cualquier fuego sino el de Jehová, que consumió todo: “El pueblo vio y dijo: Jehová es el Dios” (vs. 39).

Si nosotros nos acercamos uno al otro, acercándonos a Dios, si volvemos a restaurar el altar en el Hogar, la Iglesia, el Privado, si hacemos una zanja de fe, si le damos gracias a Dios antes de recibir el milagro, y consumimos nuestro “YO”, hacemos una oración de confianza derramando nuestras lágrimas a Dios como agua, también vendrá el fuego de Dios sobre nuestras vidas y todo el mundo declarará que el Señor es el Dios verdadero. Su Hno. Desde el Cono Sur Josué Nayib.

 

 

 

 

JOSUE NAYIB

APOSTOL

Rut 1:1-4

"MALAS DECISIONES"

La historia que encontramos en este libro, no es muy diferente a la que viven muchas mujeres en la actualidad.  Ahora, también hay escasez  al igual que en aquel tiempo.   Noemí y su esposo Elimelec  junto con sus dos hijos Mahlón y Quelión vivían en el pueblito Belén de Judá.  Bajo circunstancias normales ese pueblito estaba conocido como un lugar muy próspero.  Hasta el nombre Belén significa “casa de pan.”  Era un lugar bendecido por Dios. Salmos 3:8 “La salvación es de Jehová;  Sobre tu pueblo sea tu bendición”. Selah

I.  La Escasez.

Belén era de la provincia de Judá, que es parte de Israel, el lugar que Dios había prometido y preparado para sus hijos.  Los cristianos podemos comparar Belén, con el lugar a donde Dios nos ha llamado, y de acuerdo a su palabra donde debemos morar.  Vivir en Belén, era estar en la voluntad de Dios bajo su protección y provisión.   Aun así, aconteció que en un momento a la “casa de pan” llegó el hambre. Deut. 11:26  “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición”

Desafortunadamente lo que pasó con Noemí y su familia es lo mismo que les ha pasado y les está pasando a muchas personas hoy en día, cuando están enfrentando la necesidad y la escasez: “Dudan de la provisión de Dios”.  Llegó un momento cuando las cosas ya no fueron tan fáciles.  A lo mejor por problemas económicos, disminuyeron el salario, o las horas de trabajo de Elimelec, o subieron  los precios del transporte y de la comida, o no pudieron pagar las cuentas y estaban  enfrentando la posibilidad de perder su vivienda.  Claro, la Biblia no nos dice estos detalles, pero imaginamos, que para ellos las circunstancias tenían que estar   aparentemente muy graves, para que decidieran mudarse de país y dejar “la casa de pan”. Lam. 3:31-33 “Porque el Señor no desecha para siempre; Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres”.

Sin embargo hay muchas personas que cuando tienen calamidades en vez de buscar y pedir ayuda a Dios, deciden seguir adelante por sus propios esfuerzos, o buscan ayuda de otras personas o el soporte del gobierno.  Entre estas personas hay tantos cristianos que causan vergüenza.  Son cristianos que estuvieron tan acostumbrados a las comodidades de su vida bendecida, que olvidaron Quien les  brindó estas bendiciones.

Dicen creer en Dios, van a la iglesia y hablan muy bien de lo bueno que Dios es con ellos; pero en sus corazones realmente creen que le están haciendo un favor a la iglesia en dar sus diezmos; creen que al sentarse en una silla por un par de horas es suficiente para agradar a Dios y lo peor de todo es que creen que por aparentar ser “buenas personas” una vez a la semana, es suficiente para merecer las  bendiciones de Dios.  Ultimadamente salió un término muy apropiado para personas así, y es “cristiano-ateo”, porque con su manera de ser niegan la existencia de Dios, le desobedecen y no están sometidos a Cristo mediante una relación personal y regular, aunque con sus labios le alaban.  Con tristeza el Señor dice: “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí,” Mateo 15:8.

A las personas que no confían en Dios y no reconocen de quien viene la bondad que cubre sus vidas, cuando viene la escasez hacen malas decisiones porque han puesto su fe en cosas que perecen  y en personas que fallan,  y no en el Dios de su salvación.  Son como los de este versículo, “Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación,” Deuteronomio 32:15.

Pro. 30:7-9 “Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?  O que siendo pobre, hurte,  Y blasfeme el nombre de mi Dios”.

II.  Las Malas Decisiones

(Leer Rut 1:1-2)  Por falta de fe en Dios Noemí, Elimelec y sus hijos salieron de Belén, la “casa de pan.”  Ellos fueron a un país vecino a su provincia de Judá.  Se trasladaron a Moab y se quedaron allí.  Para el cristiano Moab es un símbolo del mundo, del compromiso, de la corrupción y de la enemistad con Dios.  Sal 22:11 “No te alejes de mí, porque la angustia está cerca. Porque no hay quien ayude”.

Acuerdo con  lógica del mundo, trasladar su familia a Moab, fue algo no solamente bueno sino una demonstración de responsabilidad  por el parte de Elimelec y Noemí como padres.  Además, sus hijos allá tendrían estabilidad económica, social y mejores oportunidades, etc.  En fin, estaban convencidos que cambiar de país era la mejor opción para su familia.

Dios aborrecía al país de Moab.  Él hizo una regla que decía a los Israelitas que una persona de Moab no podía entrar en la congregación de su pueblo. (Deuteronomio 23:3)  Para entender el  ¿“por qué?” tenemos que desviarnos, un poquito de nuestro tema y ver un poquito de la historia pasada de los Israelitas.

Lot era el sobrino de Abraham.  Dios lo había bendecido, de la misma manera que a su tío y Lot tenía muchas pertenencias y ganado.  Llegó el día que no había suficiente pasto para los animales de los dos entonces Abraham le dijo a Lot que tomara una decisión y que podía escoger de la tierra que Dios les había dado y  Lot utilizando la lógico del mundo, escogió la tierra más fértil y atractiva a los ojos, dejando lo menos apreciable a su tío.  Esto fue el principio de su ruina.

Para seguir la historia el armó su tiendo mirando hacia Sodoma y Gomorra.  La Biblia dice que él se sintió tan cómodo con estas dos ciudades de infamia que no solamente se mudo a vivir dentro de la ciudad, sino que se hizo oficial de aquellos lugares. Cuando Dios decidió destruir Sodoma y Gomorra, Abraham rogó por la salud de su familiar y Dios mandó sus ángeles para alertar y rescatar a Lot y a su familia.  Cuando los ángeles de Dios entraron a la ciudad, fueron confrontados con las iniquidades más viles del lugar.  Lot, intentando salvaguardar sus libertadores, evidenció el compromiso total de sus convicciones cuando ofreció sus dos hijas vírgenes a una multitud de perversos que querían tener relaciones homosexuales con los ángeles de Dios que estaban morando en su casa.  Los ángeles cegaron a la multitud y después Lot y su familia escapó de la ira de Dios huyendo de la ciudad.  Aunque los ángeles los alertaron de no hacerlo, la esposa de Lot miró atrás mientras que huían de la destrucción y Dios la convirtió en una estatua de sal.

Desafortunadamente esto no es el fin de esta historia, pero es la introducción al fruto de las malas decisiones, del compromiso y de la corrupción.  Lot pudo sacar sus dos hijas de Sodoma y Gomorra, pero no pudo sacar la influencia de estas ciudades en sus hijas.  Sus hijas lo emborracharon, y tuvieron relaciones con su propio padre.  De estas uniones incestuosas salieron dos hijos y uno de ellos fue  quien fundó el pueblo de Moab.

 Aunque sus raíces fueron menos que morales, esta no fue la razón por la cual  el pueblo de Moab fue condenado por Dios.  Cuando los Israelitas estaban viajando para entrar a la Tierra Prometida tuvieron que pasar por el país de Moab.  La gente no los quiso ayudar y además les pidieron que salieran de sus tierras lo más rápido posible.  Como si su falta del espíritu hospitalario no fuera suficiente; también llamaron a un profeta de Dios y le pidieron que los maldijera.  Aunque Dios abrió la boca de un asno sabio; este burro de profeta intentó maldecir el pueblo de Dios; sin embargo como Dios sabía las intenciones del Profeta Balaán y las del malvado pueblo de Moab, el Ángel de Jehová dijo al Profeta “ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablaras” (Números 22:35)  y las únicas palabras que salieron de la boca de este profeta fueron bendiciones para el pueblo de Dios.  Además durante el tiempo de los jueces el pueblo de Moab conquistó y subyugó los Israelitas varios veces y en Deuteronomio 30:7 la Biblia nos cuenta, “Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.”

Ahora,  a lo mejor está más claro ver, que aunque la decisión de Elimelec y Noemí de mudarse para Moab parecía una decisión sabia, en realidad era una mala decisión.  Por no confiar y esperar en  Dios, fueron a pedir ayuda a sus enemigos.  Salieron de la “casa de pan” donde Dios les había prometido proveer para sus necesidades y fueron a la “casa de toda clase de inmundicia y chatarra”.  Traicionando sus principios, para lograr las comodidades transitorias de la vida.  Toda decisión trae un resultado.  Buenas decisiones traen buenos resultados.  Y entonces, ¿que  nos traen las malas decisiones?   Pro. 3:6 “Reconócelo en todos tus caminos”…

Pro. 3:25”No tendrás temor de pavor repentino”

III.  La Pérdida.

(Leer Rut 1:3-5)  Por  sus malas decisiones Elimelec y Noemí salieron del lugar donde estaba la protección y provisión de Dios.  Y como consecuencia de malas decisiones, se evidencia que al salir de la protección de Dios, se pone en peligro la familia. A cambio de ellos encontrar  estabilidad económica y oportunidades en Moab, Noemí perdió a su familia, que en realidad era lo más importante.

Ahora, me  pregunto ¿son para el cristiano, las comodidades del mundo más valiosas e importantes, como para arriesgarse a perder su familia?

IV.  La Amargura.

(Leer Rut 1:6-22)  Después de la muerte de su esposo y de sus hijos, Noemí se encontró menospreciada por estar una viuda,  sin hijos y sin quien la cuidara.  Si la pérdida de su familia no era suficiente, ella ya estaba sin apoyo emocional y financiero en un país extraño y con la carga moral de cuidar de sus dos nueras.  Podemos imaginar el estado emocional en que Noemí estaba y que no era uno de alegría o paz, porque ella misma habla de su amargura en los Versículos 20 y 21.   Seguramente, mientras que ella buscaba como podía salir adelante, Noemí  se enteró que otra vez “la economía” (también conocido como “la bendición de Dios”) estaba bien en su pueblo.  Entonces, Noemí hizo lo único que debía hacer para sobrevivir,  preparar el regreso a su país natal, con los tiestos que le quedaban de su vida.

Algunas veces, cuando una persona está en la miseria, su egoísmo la lleva a pensar que “si YO estoy miserable entonces TODOS deben de estar miserables.”  Pero como podemos ver, en el caso de Noemí, que aun en medio de su amargura,  ella pensó en el bienestar de sus nueras.  Ya sabemos que históricamente había gran enemistad entre los Israelitas y los Moabitas, y también sabemos que Dios había condenado a los Moabitas por su mala conducta.   Además, en un versículo de la Biblia, Dios prohíbe a los Moabitas entrar y ser aceptados en la congregación de Su Pueblo.  Deuteronomio 23:3 dice, “No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre.”  Cuando las dos llegaron a Belén, todos los familiares y vecinos de Noemí se conmovieron  debido a los  cambios como consecuencia de las malas decisiones y la amargura habían hecho en el aspecto físico de Noemí... (Jeremías 4:18; Proverbios 15:13)  Ellos preguntaban  “¿No es ésta Noemí?”  Y  Noemí les respondía: no me llaméis Noemí – que significa “dulzura y placentera,” sino llamadme Mara – lo que significa amarga, porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. – es muy fácil echar la culpa a otros por nuestras malas decisiones; sin embargo, “son nuestras decisiones”.  Y como casi todos, ella no reconoció lo bendecida que era, hasta que lo perdió todo.  En su amargura ella les hace una pregunta: ¿cómo puede ella ser llamada “dulzura” si toda su existencia ya es amarga?

V.  La Misericordia.

(Leer Rut 1:16, 17; 2:1-17)  Aunque  nuestra vida esté destruida a causa de las malas decisiones, si acudimos a Dios Él nos muestra Su misericordia.  Cuando Noemí, regresó al  lugar debido – en Belén, “la casa de pan” – Dios le mostró su bondad; y, porque Dios es infinitamente misericordioso, Él le revelo su misericordia a Noemí, desde el momento que ella se sometió y obedeció a Dios, cuando ella tomo la decisión de regresar a su país.  Dios no la dejó, porque aunque había perdido toda su familia, le quedo una nuera que estuvo dispuesta a dejarlo todo y a quedarse con ella

La Voluntad  de Dios, también era que Ruth, una moabita, formara parte del pueblo de Israel, y así lo vemos en la historia, porque Rut es una de las mujeres que se menciona en el Linaje de Jesús. (Mateo 1:5).

Conclusión:

Dios es infinitamente bueno y aunque fallemos, si nosotros lo buscamos, Él nos da otra oportunidad.  Aunque tengamos que sufrir las consecuencias de nuestras malas decisiones, si nos rendimos a sus pies Dios tiene misericordia de nosotros.  Aunque lo hayamos perdido todo, si volvemos por sus caminos Dios nos da grandes bendiciones. Deut. 4:31”porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres”.

 

 

 

JOSUE NAYIB

APOSTOL

"EL DIOS DE OPORTUNIDADES"

Dios tiene cada día una nueva oportunidad para nosotros, pero muchas veces no las podemos ver porque tenemos cerrados nuestros ojos espirituales. En oportunidades nos enfocamos demasiado en nuestras vivencias, problemas y adversidades que están a nuestro alrededor. Dios es quien transforma nuestros problemas en oportunidades. Debemos cambiar de actitud, comenzando a ver oportunidades en vez de problemas para ver el poder de Dios actuando a nuestro favor.

Un error frecuente que todos cometemos es pensar que los grandes personajes de la Biblia fueron perfectos, que nunca cometieron errores. Los imaginamos como héroes de la fe quienes  nunca dudaron, no tuvieron temor y nunca le fallaron a Dios ¿no es cierto? . Algunos de ellos sí fueron irreprensibles en “casi” todo aspecto de sus vidas (como el caso de José, Génesis Caps. 37-50, Job, Daniel, etc); pero la Biblia también nos cuenta que todos  esos  grandes siervos de Dios estuvieron sujetos a las mismas tentaciones, pruebas y dificultades que usted y yo experimentamos diariamente en nuestro caminar cristiano. Esos grandes de la fe, también se equivocaron, dudaron, tomaron malas decisiones (Salomón), renegaron de la voluntad de Dios (Jonás) y le  fallaron en diferentes formas y  circunstancias… (No, la  Biblia no oculta los errores de los siervos de Dios)  pero ¿qué los hizo a ellos diferentes? ¿Cómo es que a pesar de sus errores llegaron a formar parte de los  grandes personajes de la Escritura? -Esta tarde estudiaremos un episodio de la vida de un  de uno de esos grandes hombres quien  en una etapa de su vida le falló a Dios (y creo que en más de una ocasión) pero que  a pesar de sus errores siempre estuvo dispuesto a volver a empezar.

Es increíble cómo sin merecerlo Dios nos da nuevas oportunidades. Por naturaleza somos rebeldes y pecadores, mas Dios no nos ve como somos, sino como llegaremos a ser cuando nos encontremos realmente con El y suframos una transformación que solo es posible en el ámbito sobrenatural. Daniel 2:21  El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.

 

Las oportunidades a veces vienen, pero otras veces hay que ir a buscarlas. A- En el libro de Rut. Este es un claro ejemplo de cuando uno en lugar de quedarse resignado a su "suerte" puede salir a buscar su oportunidad.

1 -  Rut 1:20-22 (ver) nos habla de la actitud que tomó Noemí que llegó y se sentó y pidió que no la llamaran más por su nombre sino que dada su situación, la llamaran "Mara", que significa amargura. Ella estaba diciendo:

 "A partir de ahora... voy a ser una amargada por todo lo que viví, por todo lo que me pasó y encima la culpa de todo la tiene Dios".

3 - Esta es una actitud que no debemos tomar frente a los problemas: dejar que nos aplasten a tal punto de no volver a levantarnos para poder seguir adelante.

 4 - En cambio, veamos la actitud que tomó Rut a partir del capitulo 2:1-9 (ver) en adelante. Booz terminó casándose con ella porque en lugar de quedarse lamentándose como su suegra, fue a buscar su oportunidad.

B -  Muchas de esas oportunidades se reciben luego de haberlas ido a buscar.

1 - (San Juan 21:1-14)  observamos a ver a Pedro cuando había ido a pescar y no había sacado nada en toda la noche.

2 - Él se encontraba lavando sus redes hasta que llegó Jesús y lo desafió a volver mar adentro e intentarlo una vez más. Pedro escuchó, le creyó y accionó .Pedro se determinó. Las oportunidades se alcanzan, se buscan y se reciben a través de la determinación.

 *  Todos los días hay nuevas oportunidades que Dios pone delante nuestro.

Jesús es El que toma resoluciones hace más que aquel que no toma ninguna. Y por más que hayas fracasado en el pasado, la venida del nuevo año, o de algún tiempo especial de refrigerio o de convicción de Dios, es un tiempo ideal para marcar un nuevo comienzo, para empezar a vivir para Dios y ser lo que Dios quiere que tú seas. El Dios de oportunidades  aparece a través de toda la Biblia.

Jacob regreso a Betel.

Jacob, huyendo de su hermano. Esaú, encontró a Dios en Bethel. Dormido con su cabeza sobre una piedra por almohada, Jacob en un sueño vio una escalera que llegaba hasta el cielo y a los ángeles de Dios ascendiendo y descendiendo. Él se levantó y dijo; “Ciertamente Jehová está en este lugar y yo no lo sabía” (Génesis 28:16). Así que él hizo votos de que si Dios era con él y lo alimentaba y lo vestía, y lo traía de regreso a la casa de su padre en paz, entonces el Señor sería su Dios, y le daría al Señor la décima parte de sus ganancias. (Génesis 28:20-22).

En los años siguientes, Jacob tuvo sus altos y bajos; él ganó propiedades y levantó una gran familia, pero su mujer, a lo menos, adoró ídolos, y su hija Dina, fue deshonrada por el joven príncipe Sichem y dos de sus hijos en un criminal arrebato asesinaron a la entera población masculina de una ciudad. La gente de todos los alrededores se volvió contra Jacob. Luego al caído Jacob llegó la orden de Dios: él debía regresar a  Betel. “Y dijo Dios a Jacob, levántate y sube a Betel, y estate allí, y has un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bethel; y haré altar allí al Dios que me respondió el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado” (Génesis 35:1-3) Así que la familia quitó los ídolos, y con corazones quebrantados y vestiduras limpias regresaron a Betel e hicieron un nuevo comienzo.

Jonás tuvo una segunda oportunidad de predicar.

Jonás como cristiano fue un gran “fracaso”. Cuando Dios le ordenó ir a predicar a la gran ciudad de Nínive, Jonás se reveló y huyó de Dios. En Joppe él pagó su pasaje en un barco y emprendió un viaje a un país lejano. Pero Dios preparó una gran tempestad; los atribulados marinos, buscando aplacar a Dios, despertaron a Jonás y le pidieron que clamara a su Dios. Jonás confesó su rebelión y los marinos lo echaron al agua para que se cámara la tempestad. Dios había preparado un gran pez el cual se tragó a Jonás. Y, oh, ¡qué oración tan penitente hizo Jonás en el vientre de aquel pez!

Luego, al final, la ballena vomito a Jonás  en la costa. El Señor Jesús creyó esta historia y la autenticó cuando dijo: “Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:40). Por consiguiente, yo no tengo inconveniente en creerlo (ni alguna otra cosa que Dios ha dicho).

Pero hasta Jonás, lejos del hogar, castigado y avergonzado, llegó la palabra del Señor diciendo: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad y publica en ella el pregón que yo te diré”. Y esta vez “Levantóse Jonás, y fue a Nínive, conforme a la palabra de Jehová (Jonás 3:2-3).   ¡Aquella gran ciudad antigua se arrepintió! El rey y sus nobles se vistieron de saco y se sentaron sobre cenizas. El pueblo se arrepintió de sus pecados y Dios perdonó la perversa ciudad que Él había planeado destruir. Jonás tuvo una segunda oportunidad de predicar. Nínive se arrepintió y también tuvo su segunda oportunidad.

Moisés, después de cuarenta años en el desierto, hizo un nuevo comienzo para liberar a Israel.

Moisés sabía lo que era hacer un nuevo comienzo en el servicio del Señor. Siendo un inquieto hombre de cuarenta años, Moisés, levantado como un hijo de la hija de Faraón, decidió echar su suerte con su pueblo, los hebreos. Mató a un egipcio opresor, y pensó libertar a su pueblo (Éxodo 2:12). Pero el tiempo no había llegado aún, los judíos mismos se volvieron contra él, y Moisés huyó al desierto de Madián donde estuvo por cuarenta largos años. Y entonces, maravilla de maravillas, Dios hablo a Moisés desde la zarza ardiendo y envió al sazonando y maduro Moisés a libertad a Su pueblo. Moisés comenzó de nuevo y esta vez tuvo  éxito.

¡Gracias a Dios por  la segunda oportunidad!

Sansón, el desenfrenado, ciego y prisionero gigante, tuvo el Espíritu de Dios sobre él de nuevo.

 Sansón, también, supo lo que quería decir tener un nuevo comienzo con Dios. El nacimiento de Sansón fue predicho por un ángel (Jueces capítulos 13 a 16). Él fue maravillosamente lleno con el Espíritu de Dios para guiar a Israel. Con sus manos él agarró a un león, y lo mató como si fuera un corderito, y de una vez mató a treinta hombres de los filisteos, y en otra ocasión, mil cayeron bajo el golpe de la quijada de asno que tenía en su mano. El arrancó de su sitio el portón de la ciudad de Gaza con su fortaleza y nadie podía enfrentársele cuando el Espíritu de Dios venía sobre él.

Pero Sansón no siempre honró a Dios. El visitó a una ramera de Gaza. Más tarde amó a Dalila y finalmente le descubrió el secreto de su fortaleza, de su voto de Nazareo, y de su pelo largo, Dalila le cortó el pelo mientras él dormía con su cabeza sobre las rodillas de ella, el Espíritu de Dios se apartó de él, y su poder se fue. Los filisteos le sacaron los ojos y lo ataron a un molino para que moviera la piedra de trillar al igual que un asno, dando vueltas y vueltas.

Allí, el pobre, ciego y cautivo Sansón volvió su corazón a Dios. Su cabello comenzó a crecer de nuevo. Y cuando Sansón fue llevado a la casa de los ídolos para servir de diversión a los filisteos, él clamó a Dios y dijo: “Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh, Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos, por mis dos ojos”.(Jueces 16:28). Dios fue con él, el templo pagano cayó cuando las dos columnas centrales fueron empujadas, “y fueron mucho más los que de ellos mató muriendo, que los que había en su vida” (Jueces 16:30). Sansón murió gloriosamente con el poder de Dios sobre él, después que había comenzado de nuevo con Dios.

Ezequías, un rey que participo de las oportunidades de Dios.2 Reyes 20: 1-11.

Todos los seres humanos estamos preparados para vivir, no para partir. Un rey que fue advertido por Dios que pronto moriría. ¿Cuál sería su reacción ante una noticia así?? Hoy es el día para que haga un alto en el camino y reconozca que todos los seres humanos debemos estar preparados para partir a la eternidad.

1. Es necesario estar preparados para la hora de partir (v.1).

“... Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”

La muerte llega cuando menos lo esperamos. Salvo cuando se trata de una prolongada enfermedad, jamás tenemos la certeza del día y la hora en que partiremos a la eternidad. Esa es la razón por la que muchos emprenden el viaje sin retorno sin estar a cuentas con Dios. Al leer el primer versículo, entendemos que avisos como el que recibió el rey Ezequías, son escasos. De ahí que debemos estar preparados para ir, en cualquier momento, a la presencia del Señor.

2. Nuestras oraciones deben ser sinceras (vv. 2, 3).

“Entonces él (Ezequías) volvió el rostro a la pared, y oró a Jehová...” (v.2)

Es frecuente escuchar en muchos servicios religiosos una concatenación de palabras sin sentido o lastimeras que llevan a pensar en funerales antes que en un período de diálogo con el Señor. Orar es hablar con el Señor.

Orar no debe ser una exageración ni un montaje teatral para impresionar al Todopoderoso. Dios nos conoce y tiene claro si hay honestidad en lo que decimos. La oración del rey Ezequías, que hallamos en los versículos dos y tres, nos revelan una actitud sincera, nacida de lo más profundo del corazón. Así es como deben ser nuestras oraciones: auténticas, honestas, transparentes. “Y lloró Ezequías con gran lloro” (versículo 3 ).

3. Dios escucha nuestras oraciones (vv. 4,5)

“Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano...” (v.5)

Diariamente recibo muchas comunicaciones de personas que argumentan desánimo: consideran que Dios no escucha sus oraciones. Pero están equivocados. Estos dos versículos no solo enseñan que nuestro amado Dios nos oye, sino que responde. No podemos dejar de clamar. No en vano recomienda el apóstol Pablo: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

4. Dios nos ofrece una nueva oportunidad (vv. 5, 6)

“Y añadiré a tus días quince años...” (v.6)

Imagine alguien condenado a muerte. Cada hora escucha con ansiedad las pisadas de los guardias en el pasillo. Y teme que vengan por él. Son momentos de angustia que se repiten una y otra vez. Un día y otro... y otro más.  Pero una tarde cualquier escucha las llaves en la puerta de su celda.  Le llaman por su nombre y, a renglón seguido, una nota: Y no es la indicación del día que se cumplirá la sentencia, sino el... ¡Indulto!

Puedo asegurarle que, en adelante, vivirá al máximo cada instante. Igual ocurrió con la vida de Ezequías. A partir de ese momento disfrutó a plenitud cada segundo, cada minuto, cada hora... Dios nos ofrece una nueva oportunidad, y no podemos ni desecharla ni desperdiciarla...

5. Dios nos ofrece una salida a la encrucijada (v. 7)

“Y dijo Isaías: tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga y sanó” (v. 7)

En manos de Dios, las cosas pequeñas pueden dar grandes resultados. Normalmente ese preparativo no habría servido de mucho, pero cuando se aplicó con la bendición de Dios, trajo sanidad. El Señor obra milagrosamente a partir de cosas elementales. ¡Son las maravillas que puede hacer nuestro Creador!.

Nos preguntamos ¿De qué le sirvió esta oportunidad al Rey Ezequías? Aprendamos aprovechar bien lo que Dios nos da.

Pedro, después de maldecir, negar a Cristo y abandonar el ministerio, comenzó de nuevo.

Simón Pedro tuvo la caída más desastrosa que cualquier hombre mencionado en el Nuevo Testamento. Después de ser el jefe de los apóstoles, cuando Jesús fue arrestado, su coraje falló. El maldijo y juró y negó a Jesús públicamente y luego se salió y lloró amargamente. Su corazón estaba destrozado por su cobardía, por su vergonzosa entrega a la tentación y por la ruina de su testimonio. Dolor llenó su corazón por la manera en que había traicionado al amado Jesús. El pareció perder toda la fe. Planeó dejar el ministerio. Regreso al negocio de la pesca para vivir.

Pero en el mar de Galilea, Jesús lo encontró de nuevo. Jesús hizo que las redes vacías se llenaran de peces, preparó el desayuno para los discípulos, y luego envió al humillado apóstol a apacentar de nuevo “Sus Corderos”. En unos pocos días más Simón Pedro ya estaba listo para predicar el día de Pentecostés. Sí, listo a vivir y listo a morir por el Señor Jesús. ¡Qué bendición que Pedro tuviera un nuevo comienzo! ¡Qué maravilloso que el Señor Jesús haya estado orando por él todo el tiempo, nunca lo dejó, no dejó que Satán lo agarrara!

Cuán maravilloso es que Dios nos da, a nosotros, tambaleantes cristianos, otro chance para recomenzar cuando fallamos.

El hijo pródigo prueba que cualquiera puede comenzar de nuevo.

La historia del hijo pródigo es la historia de un hombre que recomenzó. Ese ardiente joven que abandonó su hogar orgullosamente, que malgastó su substancia viviendo perdidamente, y que terminó todo harapiento en un chiquero, al fin “volviendo en sí, dijo:” ¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!” Él tomó una nueva resolución: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”. Y en aquel mismo momento. “Levantándose, vino a su padre” (Lucas 15:17-20). Esa historia tiene el final más feliz que ninguna otra historia verdadera en el mundo. El padre corrió a encontrarlo, lo recibió con besos de perdón, le trajo ropas nuevas, un anillo, zapatos para sus pies desnudos y mató al becerro engordado e hizo fiesta de gozo. El muchacho que estaba perdido fue encontrado. El que es estaba muerto había revivido. El hijo pródigo estaba de regreso a casa y era amado y feliz de nuevo. Aquí está de nuevo una oportunidad.

Por último, las oportunidades se pueden aprovechar o desaprovechar. El gran ejemplo lo tenemos en Saúl. Veamos en 1 Samuel 10:6-9.

-Donde habla sobre Saúl, quien tuvo la oportunidad de su vida y casi la desaprovecha.

-Dice que Dios le cambió el corazón, pero vemos en el versículo 20 al 24 que cuando llegó el momento se escondió y casi dejó pasar su oportunidad de ser el primer rey de Israel.

-¿Sabes por qué muchas veces dejamos pasar oportunidades?

-Puede que nos pase igual que a Saúl, Dios cambió su corazón pero él seguía con la misma mentalidad de siempre; sus pensamientos seguían dominados por sentimientos de inferioridad, complejos, temores, dudas e incredulidad. 1 Samuel 9:21.

Conclusión: Un tema central en la Biblia es que Dios es Dios de nuevas oportunidades. El Dios de las oportunidades quiere que de ahora en más su vida sea nueva, diferente. La oportunidad de Dios no conoce de edad, nivel social o raza, conoce de misericordia. Mientras tengas vida, aliento, tienes una nueva oportunidad.

Vamos!! Levántate y emprende la marcha nuevamente, nos caemos pero nos levantamos, nos sostiene la mano del Dios quien todo lo puede. Dios ha decidido darnos nuevas oportunidades …!!!

 

 

 

EMANUEL ESPIÑO

PASTOR

"DEL SEÑOR ES LA  TIERRA Y SU PLENITUD... Y SUS FINANZAS TAMBIEN"

PASTOR LUIS PEREZ

SALMO 24:1-2

 

Hay tres grandes ideas o conceptos con respecto a la propiedad:

 

1.- La Capitalista: Dice que la riqueza del mundo le pertenece al individuo que la ha ganado, pertenece a los que por su esfuerzo o sagacidad son capaces de obtenerlas y controlarlas.  Un pequeño grupo es el que las maneja a su criterio. Y el individuo que las obtuvo tiene derecho a regirlas.

 

2.- La Socialista: Dice que la riqueza del mundo, no debe pertenecer al individuo que la ha ganado sino a la sociedad. La propiedad es colectiva y no sola de un pequeño grupo. El estado debe ser el regidor de las posesiones.

 

3.- La cristiana: Tú y yo decimos: El único dueño de todas las riquezas es Dios.  No pertenecen al individuo, ni a la sociedad, son propiedad de Dios. El en su bondad nos da el privilegio de administrarlas como sus mayordomos. Dios tiene el derecho de regir como se han de usar. A Dios daremos cuenta de nuestra mayordomía. Sea poco o sea mucho.

 

Dios ha confiado en nuestras manos riquezas materiales. Todo cuanto poseemos: casa, muebles, ahorros, automóviles, son bienes que provienen de la mano de Dios, debemos de reconocerlo así y ponerlo todo a su disposición. Podemos servir a Dios con nuestra casa (hospedando), en nuestro vehículo (trasladando almas a la iglesia).

Con todo podemos hacer algo por la causa del Señor, el dueño de todo. Con los bienes materiales podremos dar impulso al movimiento del evangelismo.

 

¿Qué es el dinero? El dinero es la expresión de los bienes, de las propiedades. Todo capital, bienes y posesiones se traducen en dinero. Al mencionar una propiedad en seguida nos preguntamos ¿Cuánto cuesta?  El dinero expresa el capital poseído.

 

Antiguamente no existía el dinero como en la forma actual. Un hombre necesitado de algo cambiaba un objeto suyo por el que necesitaba (trueque); era el simple acto del comercio. Pero cuando el intercambio empezó entre muchos aumentaron los negocios y  estos se hicieron complicados  y se necesitaron patrones de cambio. De los cuales hasta el día de hoy este mundo los está buscando para simplificar los negocios. (Que se han hecho más ágil y expeditos atravez de tarjetas y transacciones bancarias electrónicas)

 

Y aunque el hombre en todas las épocas se ha tomado la autoridad de llamarse dueño absoluto de todas las cosas que caen en sus manos, sería conveniente investigar o escudriñar en las páginas del sagrado libro de Dios para saber realmente de quien es el mundo.   Salm.24:1-2. "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en el habitan". 2)  Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.”  Sal. 89:11;  1 Cor. 10:26; 1 Cor. 10:28.

 

Jn. 1:1-3. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin el nada de lo que ha sido hecho, fue hecho".

 

¿Qué es  lo que observamos en estos dos textos de la palabra de Dios? Nada menos que un sencillo, pero completo informe de la creación del mundo. Este mundo fue creado por Dios, El cual existía ya antes de todo tiempo. Dios creó este mundo de la nada, no había ninguna materia preexistente;  con la cual fuese el mundo producido. No existe ninguna persona, ser, o ente sobre la tierra que trabaje sin materia sobre la cual pueda trabajar; pero para el Omnipotente poder de nuestro Dios si es posible que El haga algo de la nada (ya que nuestro Dios no está sujeto a las leyes de la naturaleza).

 

Tenemos que entender que cuando se le dio cuerda por primera vez al reloj de este mundo; el tiempo comenzó  precisamente al ser creadas las cosas, cuya medida es el tiempo. Antes del principio del tiempo (segundos, minutos, horas, días, meses, años, siglos) no existía más que el Ser Infinito que vive en la eternidad.  Sal. 33:9. "Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió".

 

En la exaltación y adoración celestial escuchamos este cántico en el libro de Apoc. 4:11. "Señor,  digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder ; porque tú creaste todas  las  cosas,   y  por  tu  voluntad  existen  y  fueron creadas”.

 Is. 42:5. "Así dice Jehová, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; él que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan".

Is. 45:18. "Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro".

Por lo tanto podemos ahora entender con mayor claridad cuando el profeta Hag. 2:8. "Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos".

Todo fue hecho y creado por El y por lo tanto nosotros somos mayordomos de todos los beneficios que Jesús ha puesto a nuestro alcance. El salmista nos muestra la insensatez al confiar en las riquezas, Sal. 49:16-17. "No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa; Porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria".

Ahora usted podrá entender el porqué Dios tiene cuidado de usted y su dinero; ya que algunas verdades acerca del dinero son muy alarmantes y en algunos matrimonios los problemas económicos son a veces factores primordiales.

Debemos de saber que Dios puso su aprobación al trabajo y es el método divino para ganar dinero.

1 Tim 5:8 dice "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo (infiel)".

Por lo tanto el dinero en si no es malo, en ninguna parte encontramos donde el Señor pone su desaprobación en adquirir dinero; pero si hay dos cosas que dijo Dios que se debe evitar respecto al trabajo: son la pereza (flojera) y el empleo deshonroso (ganancias mal habidas o deshonestas). Ya que la flojera es aborrecida por Dios y trae disgusto a otros.

 

 El apóstol Pablo lo dice fuerte,  enérgicamente y claro en 2 Tés. 3:10. "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma". Y en el vs. 11 de este mismo capítulo hay una descripción acerca de aquellos que le gusta vivir de la flojera: "Algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno".

Por lo que se ha  visualizado hasta el presente el corazón humano no ha cambiado, ya que, los que no pueden trabajar deben de recibir “una ayuda” y los que no quieren trabajar son una “vergüenza”.

 

Hay dos extremos que debemos evitar: la ociosidad y la codicia.

 

El que ama el dinero nunca está contento, siempre va a querer un poco más; ya que el avaro sigue en pos de las cosas que pueden ensalzar su vida, tiene una pasión de poder y prestigio y él sabe que el dinero puede saciar aquella pasión; pero la avaricia puede matar; ya que es mala y destructiva.

 

Veamos el consejo de Pablo a Timoteo, 1 Tim. 6:9-10. "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10) porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores".

 

Mis hermanos tenemos que entender que el amor al dinero puede echar a perder nuestra relación con Dios, ya que cuando la mente está preocupada tan solamente de nuestras finanzas y como ganar más dinero, nuestro espíritu empieza a contristarse, a desnutrirse sufre  y es cuando algunos ya comienzan a pensar en un segundo trabajo o en horas extras de sobre tiempo, solamente para ganar más dinero; pero el Señor Jesús es quien pregunta: Mt.16:26. "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?"

Este motivo, el amor al dinero es el que puede alejar al hombre de su familia y también a muchas madres. Las ambiciones no frenadas han robado a muchos padres de su hogar, de su familia y de la iglesia y el Señor Jesús lo dijo con claridad en Mateo 6:24. "No podéis servir a Dios y a las riquezas", (o Mamon).  Si usted quiere tener buen éxito con el dinero nunca lo ame, siempre ame a Dios.

 

Así como hay enseñanzas en la Biblia acerca como ganar el dinero, también tenemos directrices de parte de nuestro Señor Jesucristo acerca de su manejo. si es que queremos ser bendecidos por Dios.

Todo lo que nosotros creamos que nos pertenece. Realmente nada es nuestro, porque todo le pertenece a Dios: así lo pudo reconocer el gran Salomón; este hombre con tanta sabiduría y dinero,

1 Crónicas 29:11-12, 14 "Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12) Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tu dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza, y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 14) Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos".

 

En todo hogar verdaderamente cristiano lo primero que debe estar en el corazón y antes de cualquier cosa es nuestro diezmo ya que le pertenece a Dios y no es porque El lo necesite o este en quiebra; simplemente cada vez que traemos nuestros diezmos eso indica que le estamos honrando, porque lo ponemos en el primer lugar de nuestras finanzas y que nuestra estabilidad de la vida no está en lo que poseemos; sino  hasta que , nuestras finanzas están concentradas en Dios: cada vez que traemos nuestros diezmos y ofrendas le estamos diciendo a Dios con nuestra actitud, alabanza y adoración  “todo es tuyo, lo recibido de tu manos te damos”, somos mayordomos de tus bienes.

 

Las escrituras nos enseñan que la costumbre de diezmar antecedía a la ley de Moisés por muchos siglos; tenemos el ejemplo del padre de la fe Abraham quien presento Gén. 14:18-20 los diezmos a Melquisedec “sacerdote del Dios Altísimo, quien saco pan y vino. 19) Y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; 20) Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”

 

Seguramente, Jacob descubrió la importancia divina y enseñanza en sus antecesores Abraham e Isaac, de Diezmar, como dice Gén. 14:18-20 y Heb. 7:1-9.

Y especialmente Gen.18:19. “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio.”

 

Cuando Jacob entendió que su vida dependía estrictamente de la gracia divina, brotó en su corazón una ofrenda que reconocía su posición ante el Creador, que Dios es el dueño de todo y el hombre es su mayordomo.

 

El primero socorrería proveyendo lo necesario al segundo y éste administraría, entonces Jacob prometió: dar los diezmos a Dios en Gén. 28:20-22. “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, 21) y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.  22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”

Estas dos ofertas de diezmar expresan honra y alabanza voluntariamente a Dios.

 

El diezmo es una señal de mayordomía, no lo pagamos, (como muchos lo manifiestan) sencillamente lo devolvemos a su verdadero dueño. Es lo mínimo que un creyente debiera hacer en términos de finanzas. Los patriarcas, diezmaron al Señor reconociendo que todo proviene de Él.

 

El diezmo es provisto para el sustento ministerial:

 

Núm. 18:8, 31. “Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo. 31) "... pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión."

 

Núm. 18: 24. "Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad."

 

El nuevo testamento lo plantea del mismo modo, analice 1 Corintios 9. ¿Qué significa para Ud.? Los versos 11 y 14

11) Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

 14) Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Notemos que esta defensa la realiza alguien ungido en un ministerio. No cualquiera puede exigir este derecho si no quienes han sido llamados por Dios.

 

Neh. 13:10-14. "Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. 11) Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos, 12) Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes. 13) Y puse por mayordomos de ellos al sacerdote Selemías y al escriba Sadoca, y de los levitas a Pedaías; y al servicio de ellos a Hanán hijo de Zacur, hijo de Matanías; porque eran tenidos por fieles, y ellos tenían que repartir a sus hermanos. 14) Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio.”

No diezmar significa empujar al ministerio a descuidar sus labores espirituales que benefician al pueblo, para buscar su propio sustento. Mal. 3: 7-12. Léalo.

 

Estudie 2 Crónicas 31. Podemos observar como Ezequías reorganiza el servicio de los sacerdotes y levitas obteniendo el beneficio divino. En los versos 3-5,9-12   “3) El rey contribuyó de su propia hacienda para los holocaustos a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de reposo, nuevas lunas y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehová. 4) Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová. 5) Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. Vs.9-12 Y preguntó Ezequías a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones. 10) Y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le contestó: Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehová ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones. 11) Entonces mandó Ezequías que preparasen cámaras en la casa de Jehová; y las prepararon. 12) Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su hermano fue el segundo.”

 

Quienes reciben los diezmos también deben diezmar, esto se llama el diezmo de los diezmos.

Núm.18:25-26. " Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 26) Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos."

 

Y este debe entregarse al sumo sacerdote, Vs. 28) "Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón."

 

Neh. 10; 38. "y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro."

 

Los diezmos son clasificados como cosa consagrada a Jehová,

Lev. 27:30. "Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová." Es decir, no pueden ser usados en otro propósito sino a aquel que Dios destinó.

 

Si alguien toma de lo consagrado por cualquier causa, ha de añadir su quinto a ello, es decir, debe devolverlo con el 2O% sobre lo que tomó. Lev. 27:31. "Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello." La pregunta es ¿en cuánto estarán endeudados aquellos que han dejado de DIEZMAR?

 

Jesucristo provee una maravillosa bendición en el acto de diezmar con fidelidad, que hasta los extraños notaran la bienaventuranza (o bendición) que hay en los creyentes.

Mal. 3:1O-12. "Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.11) Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.12) Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos."

 

Muchos manifiestan que los diezmo eran tan solo para el tiempo de la Ley en el Antiguo Testamento y de eso se toman para no diezmar, pero se olvidan de que, en el nuevo Testamento Jesús, corroboro los diezmos en Mt. 23:23. "|Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas; porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe.  Esto es necesario hacer, sin dejar de hacer aquello". (El diezmar)

 

Aquí el Señor Jesús está hablando también de una justicia interior, de la cual carecían los fariseos y los escribas;  ya que sus corazones no estaban de acuerdo a sus costumbres pero Jesús no les dijo (ni a nosotros tampoco) que dejaran de diezmar; al contrario les ratifico que no lo dejaran de hacer, ya que El quiere nuestros corazones y también nuestros diezmos y ofrendas, “esto es necesario hacer, sin dejar hacer aquello.”

 

Jesús lo dijo: Mt 6:21. "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón". Si usted y yo invertimos en el reino de Dios seremos capaces de pensar en la cosas de Dios.

Recuerde que los acreedores de este mundo demandan lo que es suyo pregunto a usted ¿Es posible dar a Dios menos de lo que es suyo? Cuando todo le pertenece.

 

 Job  hizo   estas  preguntas.  Job  38:36.  "¿Quién  puso la sabiduría   en   el   corazón?    ¿O   quién   dio   al   espíritu inteligencia?". Él mejor que nadie siendo por un momento el hombre más rico de su época y de la noche a la mañana; perdió sus hijos, bienes y sus   riquezas; sin embargo el pudo reconocer:

Job 1:21. "Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito"

 

Si usted no está diezmando la pregunta que nos debemos hacer es, ¿en que está gastando el dinero que le pertenece a Dios? Si Dios nos ha bendecido es para que nuestro dinero sirva para nuestro sustento y así también hablarles y enseñarles a nuestros hijos como Abram enseño a Isaac de estas maravillosas bendiciones que reporta Dios a los fieles; que ellos aprendan a valorizar según la prioridad que nosotros le estemos poniendo Gen.18:19. “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio,…”

 

¿Está usted invirtiendo en el eterno reino de Dios o en las cosas pasajeras de este mundo?

La fidelidad de Dios y no el sistema económico mundial provee para nuestras necesidades.

Si somos fieles a Dios, Él será fiel a nosotros no importando el sistema económico de este mundo que cada día es más abrumador e inestable.

PORQUE las finanzas de Dios para con sus hijos, no son las mismas de este mundo.

 

Toma esta preciosa bendición de parte de JESUS, si eres fiel con el:    3 Juan 2. "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma"

 

 

 

 

LUIS PEREZ

PASTOR

LUNES 22 DIC.

LUNES 22 DIC.

ALABANDO A DIOS EN TODO TIEMPO

ALABANDO A DIOS EN TODO TIEMPO

 

 

Bendeciré  a Jehová en todo tiempo;  Su alabanza estará de continuo en mi boca. Salmo 34

 

INTRODUCCIÓN: La carta que Pablo escribió a los filipenses nos muestra el gozo de vivir en el Señor, aun en medio de las pruebas. La iglesia de filipos, la primera que Pablo fundó  en la región de Macedonia, está ligada a una fuerte persecución que tuvieron sus fundadores. Cuando Pablo llegó a la ciudad se encontró que allí no había una sinagoga para hacer lo que acostumbraba todos los sábados: predicar a Cristo. De modo que utilizó la orilla del río para  esto, cuya audiencia era un grupo de mujeres. Lidia, quien era una vendedora de púrpura, al oír el mensaje de la palabra  abrió su corazón a Cristo,  bautizándose al instante junto con toda su familia. Pablo permaneció en su casa, y mientras iba a la oración como acostumbra, vino una muchacha con un espíritu de adivinación que les producía gran ganancia a sus amos. Un día la muchacha comenzó a proclamar a todo pulmón: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación”. Esas palabras fueron repetidas por varios días. Pero esto, en lugar de ser un halago para Pablo, se constituyó en una molestia. Y él, percibiendo que aquello provenía del mismo espíritu con el que la muchacha estaba poseída, lo reprendió, saliendo con esto la esperanza con la que sus amos obtenían  sus ganancias. Esta situación, como era de esperarse, llevó a estos hombres a apresar  y azotar a Pablo y a Silas, y después los pusieron en la cárcel. Lucas dice que le azotaron “mucho”. Una vez dentro de la cárcel ordenaron  al carcelero poner estos “peligrosos” presos en el calabozo más profundo con los pies sujetados al cepo. Pero lo que es extraño que aquellos hombres, quienes podrían estar quejándose del dolor de los látigos,  de la fatiga de algún insoportable calor, o  protestando su condición, el texto nos dice que “a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hch. 16:25). Este poder de la alabanza produjo un gran terremoto de liberación y de conversión allí en la cárcel. La experiencia de estos siervos nos muestra el tema: “alabando a Dios en todo tiempo”. Es muy fácil alabar a Dios en la prosperidad y llorar en la calamidad. Pero, ¿qué necesitamos saber para adorar al Señor en todo tiempo?

 

I. LA RESOLUCIÓN DE SER UN ADORADOR CONTINUO

1. “Bendeciré a Jehová en todo tiempo”. El contexto histórico de este salmo da cuenta de un hombre que está huyendo, y que tuvo la cueva del Adulan como su refugio. Se trata de David, el hombre a quien Dios escogió en lugar de Saúl, pero que el Señor desechó por su obstinada desobediencia. Ahora éste, por celos “ministeriales”, persigue a David como si fuera una fiera salvaje a quien  hay que acabar. De modo que desde algún rincón de su refugio, hace esta proclama. Hay en esto, además de una resolución, un coraje que es único de los que viven muy cerca del Señor. Hay que decidirse adorar a Dios no importa las circunstancias. Si no se hace, las muchas ocupaciones diarias tomarán el tiempo que pudiera dárselo a mi Cristo. Aun cuando es Dios que nos bendice, él se agrada que nosotros lo bendigamos a través de nuestra adoración. Note la expresión “en todo tiempo”. Que no pare de alabarle.

2. “Su alabanza estará de continuo en mi boca”.  ¿Qué es lo que hay de continuo en mi boca? ¿Críticas, quejas, murmuraciones, palabras deshonestas, gritos, pleitos...? Tenemos la tendencia a pensar que el único tiempo para alabar al Señor es el domingo; pero el resto de la semana pudiera ser que no me acuerde del Señor porque en lugar de haberle alabado y reconocido en todos mis actos, no hubo tiempo para él. Sin embargo,  el salmista habla de una acción constante. La alabanza continua de mi boca significa, como nos aconseja Pablo, que todo lo que hagamos, “sea de hecho o de palabras”, sea para la gloria de Dios. Cuando esa actitud domina mi corazón entonces habrá alabanzas, pues “de la abundancia del corazón habla la boca”. Aun cuando es importante decir alabar al Señor por todo lo que él es y lo que él hace, más lo es cuando podemos alabarlo aun cuando no entendemos por qué estamos pasando por estos momentos. En las tragedias de la vida es cuando se pone de manifiesto el tipo de corazón que tenemos. ¿Nos quejaremos con Dios o lo alabaremos? Job, en medio de su dolor dijo: “Jehová dio, Jehová quito; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21) ¡Asegúrese que sus labios siempre alaban al Señor, aun cuando sea desde el dolor!

3. “En Jehová se gloriará mi alma”. Aquí está el secreto de una alabanza continua. Cuando la alabanza se concentra en Dios, y no en nosotros, entonces podemos decir que la alabanza no es solo para nuestro bien, sino para honrar y glorificar a Dios. Cuando   hacemos esto, entonces “lo oirán los mansos y se alegrarán”. Esto es lo que queremos que pase con nuestra exclusiva alabanza a Dios. Aceptemos el llamado de David, hoy v. 3.

 

II. LOS EFECTOS DE UNA ADORACIÓN CONTINUA

1. “Busqué a Jehová... y me libró de todos mis temores”. ¿Cuáles son los resultados  de una adoración continua? ¿Qué efectos produce? Note lo que le pasó a David  cuando hizo esto v. 4. En la vida no estamos exentos de la llegada de los temores. Los hay de diferentes  tamaños y vienen en distintos paquetes. De un momento a otro podemos quedarnos sin nada. ¿Ha pensado en la condición  que están viviendo ahora mismo tantas vidas afectadas por el terrible huracán “Katrina”? ¿De cuántos temores es invadida el alma? Hay mentes perturbadas; noches de desvelos; angustias incontroladas... Solo el secreto que descubrió David puede guiarnos hacia la paz del espíritu. La oración es una de las más grandes formas de alabar a Dios. Cuando ella envuelve todo lo que hacemos y dirige todo lo que vivimos, entonces se disipan los temores y las angustias.

2. “Los que miraron a él fueron alumbrados...”. La idea de mirar a Dios tiene que ver con el acto de levantar nuestro rostro hacia su presencia. Estamos acostumbrados a mirar tantas cosas que no tenemos tiempo de dirigir nuestra mirada hacia arriba. Pablo recomendó a poner la mirada en las cosas de arriba donde está sentado a la diestra del Padre (Colosenses 3). Cuando se hace esto, la  luz del Señor comienza a brillar en nosotros. Cuando Moisés se encontró con Dios en el Sinaí,  tuvo que ponerse un velo porque el brillo de su rostro era tan intenso que el pueblo no podía verlo. He aquí otro resultado de lo que llamamos la adoración continua. Ningún rostro del creyente quedará opaco si lo expone en la presencia del Señor.

3. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. No ignoramos los peligros a los que estamos expuestos todos los días. La vida “pende de un hilo”, como dijo alguien. Desde que nos levantamos nos exponemos a los riesgos cotidianos. Sin embargo, es alentador pensar que contamos con el “ángel de Jehová”. Pero note que ese ángel está puesto para defender a los que le temen. No podemos esperar una protección divina si nuestros caminar es contrario al temor de Dios. En esto podemos ver que cuando mi vida espiritual está en plena sintonía con la del Señor. Cuando digo: “Bendice,  alma mía, a Jehová”, entonces abro la puerta a esa protección continua. Un adorador no teme lo que le puede hacer el hombre  porque teme a su Dios.

 

III. LOS IMPEDIMENTOS DE UNA ADORACIÓN CONTINUA

1. “Guarda tu lengua del mal...”. Una lengua deslenguada es enemiga de la alabanza. Santiago nos advirtió sobre el mal uso de la lengua, cuando dijo: “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga” (Stg. 3:11). La lengua edifica o destruye, levanta o aplasta, bendice o critica, reconoce o menosprecia. De modo que la recomendación del salmista es a guardarla de la tentación del mal; a domarla para que no haga daño. Así pues,  cuando instruimos la lengua en la alabanza, cuando no permitimos que nuestros labios hablen engaño, sino que rindan tributo de honra y alabanza al Señor, entonces estaremos poniendo “guarda a nuestra boca” para que todo lo que de ella salga tenga el propósito de bendecir al Señor.

2. “Apártate del mal, y haz el bien... ”. Estamos rodeados de mucha corrupción. El deseo de vivir una vida santa y apartada del mal se convierte en una auténtica batalla con la que lidiamos todos los días. Lo más fácil pareciera ser pecar. Obviamente que el peor enemigo de la adoración es el pecado. Lo es porque el pecado apunta siempre hacia una gratificación personal. Su meta es la exaltación del ego, mientras que la meta de la adoración es la exaltación de Dios. El propósito del pecado es que disfrutes del momento, mientras que el de la adoración es que disfrutes de la eternidad. El pecado te invita a probar todos los deseos de la carne, la adoración te invita a rendir tu alma al Señor. La recomendación de la palabra  es la de apartarse de todo el mal que pretende corromper nuestra alma. La mejor manera de mantener un espíritu de adoración continua es huyendo de todo el mal que nos rodea. Hace poco mi esposa me estaba recomendando un título para un sermón: “La huida de los valientes”, refiriéndose al hecho que al pecado no se vence enfrentándolo sino huyendo de él.

 

IV. LA PUERTA DE ENTRADA A UNA ADORACIÓN CONTINUA

1. “Gustad,  y ved que es bueno Jehová...”. Nadie puede hacer de la alabanza  un asunto continuo si primero no ha experimentado la  presencia de Dios. El verbo “gustad” tiene que ver con la idea de probad. Cuando uno prueba algo nota si aquello es bueno es o es malo. Esto es muy común el llamado “arte culinario”. Hay cierto tipo de comidas con las que nos quedamos amarrados de por  vida, o por lo menos hasta que el médico nos indique lo contrario. Hay ciertos alimentos que al ser degustados por el paladar, la sola posibilidad de comerlos, se nos “hace agua la boca”, como decimos en buen criollo. ¿Qué es lo ha pasado allí? Lo que nos gusta queda fijado en nuestra mente, y cuando el estómago tiene hambre, le ordena al cerebro el deseo de comer lo que tanto nos gusta. Del mismo modo,  cuando “gustamos” al Señor nuestros anhelos giran en torno a una alabanza continua. Su presencia en nuestras vidas nos levanta para que lo reconozcamos y lo exaltemos en nuestros corazones. Nadie que “guste” al Señor podrá decir que él no es bueno. Al contrario, los que le hemos conocido lo recomendamos como el Dios de amor, de gracia y de misericordia. Él es el mejor bien que le puede pasar a la vida. Cuando gustamos a él disfrutamos de vida abundante en la tierra y vida eterna en los cielos.

2. “Temed a Jehová, vosotros sus santos...”. El temor a Dios es el termómetro que mide el tipo de amor que tenemos por la vida. Es la prueba de nuestra auténtica fidelidad. Es la demostración del verdadero respeto y reverencia que tenemos por ese ser a quien llamados Dios. En el temor a Dios se nota mi grado de lealtad. Cuando José fue tentado por la mujer de Potifar, eximió dos grandes valores: respeto a su próximo y temor a su Dios. Cuando no tememos al Señor le damos permiso al pecado, y al hacer esto corrompemos el alma. De acuerdo a lo que el salmista recomienda, los santos debieran vivir siempre en el temor a Dios. Cuando eso hacen entran a sus “despensas eternas”, pues “nada falta a los que le temen”. Es claro que el asunto más importante en la Biblia es el temor a Dios. El sabio, después que disertó sobre todo lo que disfrutó, llegando a la conclusión que todo era vanidad, dijo: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios y guarda todos sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (Ecl. 12:13)

 

V. LA PRESENCIA DE DIOS EN UNA ADORACIÓN CONTINUA

1. “Los ojos de Jehová están sobre los justos…”. El lenguaje aquí, como en otras partes de la Biblia, es antropomórfico, pues Dios no tiene ojo como si fuera un ser humano. Es una figura del lenguaje que nos ilustra la atención que Dios tiene para con sus hijos. Nos habla de un Dios que ve lo que  nos sucede y escucha las oraciones. El concepto de un Dios lejano e indiferente a lo que pasa en el mundo no es bíblico. Dios, por ser omnipresente, puede ver cada condición del ser humano, y en especial de sus hijos. La única vez que Dios quita la mirada de sus hijos es cuando estos deciden participar de pecado. Dios no puede ver el pecado. Esa fue la misma experiencia que tuvo con su propio Hijo.  La Biblia por el contrario dice que el “habita en la alabanza de su pueblo”. No tenga ninguna duda que Dios ve a sus justos. Pero Dios  mira lo que está en el corazón, mientras que el hombre mira lo que está delante.

2. “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón…”.  Este es uno de los grandes textos de la Biblia.  Está lleno de certeza y de seguridad. Note que el texto no dice: “cercano está Jehová a los orgullosos y soberbios de corazón”. Cuando hay un corazón quebrantado, arrepentido y derramado delante de Dios, en ese corazón hay un Dios cercano. Cuando  vivimos en una alabanza plena y constante, donde hacemos de la adoración a Dios el objeto de nuestra rendición, experimentamos cuán cerca está el Señor con nosotros. Se nos dice que él “salva a los contritos de espíritu”.

 

CONCLUSIÓN: Con la experiencia de David descubrimos que nuestro sentido de alabanza no depende de la felicidad material que tengamos, sino de la relación que hemos cultivado con Dios a lo largo de nuestra vida. La verdad de lo que aquí hemos expresado lo resumió el profeta Habacuc, cuando dijo: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vidas haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la manejada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, él hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:1-19).

 

 

JOSUE NAYIB

APÓSTOL

LUNES 29 DIC.

LUNES 29 DIC.

¿A QUIEN IREMOS?

¿A QUIEN IREMOS?

Texto Base: Juan 6:68

 

INTRODUCCIÓN:

A. Pedro hace una pregunta a Jesús y también nosotros de igual manera nos la debemos de hacer. ¿A quien iremos?.

B. Después que Jesús explicara que él era el pan de vida y de decir a la gente que lo buscaban no por las señales, sino por que comían del pan y se saciaban. Juan.6:26. Es decir buscaban lo material, muchos quieren ir tras lo material, y no por que realmente creamos en él.

C. Por eso muchos discípulos dijeron “Dura es esta palabra ¿Quien puede escucharla?. Juan.6:60. Muchos no quieren oír la verdad, por que esta es dura muchos quieren oír palabras suaves, agradables a ellos. II Tim.4:3-4. Al igual que en el tiempo de Isaías.30:9-11.

D. Como resultado de la verdad que Jesús les dijo muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con él. Juan.6:66. De la misma manera, hoy en día muchos se apartan al oír la verdad, por que no les agrada.

 

I. ¿A QUIEN IREMOS?. JUAN.6:68.

A. Hay dos caminos. Mat.7:13-14. Nuestra decisión en cuanto a cual puerta vamos a tomar o entrar y por cual caminos vamos a ir, decidirá nuestro destino eterno.

B. Nosotros tenemos que hacer la decisión somos responsables por donde entramos.

C. No podemos basar nuestra decisión en lo que muchos hacen Ex.23:2. Muchos piensan que en ese camino va mucha gente y por eso esta bien ese camino.

D. No podemos caminar en ambos.

E. No nacemos en el camino que va a la destrucción, lo escogemos cuando pecamos.

F. Debemos de escoger a quien iremos. Josué.24:15. A Dios o a los ídolos.

G. Hay dos señores. Mat.6:24. No podemos servir a los dos.

H. Hay dos destinos. Mat.25:41.

 

II. ¿A QUIEN IREMOS?. JUAN.6:68.

A. Muchos quieren ir tras el pecado, el pecado es muerte. Rom.6:23.

B. El pecado nos separa de Dios. Isaías.59:1-2.

C. El pecado nos esclaviza. Rom.6:17.

D. El pecado nos endurece y nos engaña. Heb.3:13.

E. El pecado nos engaña y nos mata. Rom.7:11.

F. El pecado es infracción de la ley. I Juan.3:4. Al pecar estamos violando la ley de Dios.

G. Esta son algunas cosas que el pecado nos hace, aquel que quiere ir tras el pecado debe reconocer lo que el pecado nos hace y a donde nos lleva.

 

 

III. ¿A QUIEN IREMOS?. JUAN.6:68.

A. Cristo tiene palabras de vida eterna. Juan.6:68.

B. Cristo es él único camino para llegar al cielo. Juan.14:6.

C. Cristo es nuestro abogado. I Juan.2:1.

D. Cristo es nuestro mediador. I Tim.2:6.

E. Cristo es en él único que hay salvación. Hechos.4:12.

 

CONCLUSIÓN:

A. Ya hemos visto que hay dos caminos, uno para la perdición y otro para la salvación.

B. El pecado nos destruye, y Cristo nos salva queda de cada uno la decisión de esta pregunta. ¿A quien iremos?.

C. Nosotros tenemos que decidir, por que cada uno recibirá lo que haya hecho sea malo o sea bueno. II Cor.5:10.

 

JOSUE NAYIB

APÓSTOL

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