"Una lección más con José"

APOSTOL JOSUE NAYIB

 

En Génesis 37:2 leemos: “Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre de la mala fama de ellos”. Más adelante, en el capítulo 41:46, encontramos: “Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto”. Por último, hallamos en el capítulo 50:22, “Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años”.

 

Cada uno de estos versos contiene una particularidad en común, y ésta consiste en que todos inician con un dato cronológico: la edad de José en tres etapas distintas de su existencia. A diferencia de la vida de Moisés que se fragmenta también en tres etapas de igual duración (cuarenta años), las etapas de la vida de José fueron desiguales (diecisiete, treinta y ciento diez años).

 

Esclavitud

 

Como se sabe, toda persona se define en todos los ámbitos (emocional, sentimental, intelectual, profesional, etc.) en el período que abarca de los diecisiete a los treinta años de edad. El hogar donde creció José no era un modelo bíblico por excelencia. Su padre había engendrado doce hijos con cuatro mujeres distintas, y aunque el joven disfrutaba de un profundo amor paternal, sufría el odio y el rechazo fraternales. Y es que nuestro proceso de aprendizaje en esta vida se hace sobre la base del antagonismo y de las experiencias contrarias, de la felicidad y de la tristeza. Durante esta etapa de la juventud, Dios empezó a tratar con José a través de los sueños; mas estos tratos divinos no hicieron

 

sino acrecentar los celos de sus hermanos en su contra.

 

Además de sus cualidades espirituales, José estaba dotado con virtudes morales, tales como el amor por el trabajo, la diligencia, la paciencia, y un profundo sentido de la responsabilidad. El joven había adquirido estas cualidades apacentando las ovejas de su padre, y éstas se reflejaron en su comportamiento, cuando su padre lo mandó a buscar noticias de sus hermanos. Estos se habían ido del lugar donde se suponía que estuvieran, y José estuvo errando en busca de ellos para cumplir con las órdenes de Jacob (Génesis 37:15). El sentido de responsabilidad es una característica que ha de poseer todo hombre que Dios quiere usar. José también era un joven que no conocía el rencor. A pesar de que sus hermanos le daban apodos o sobrenombres, él los seguía llamando sus hermanos (Génesis 37:16). ¿Sabía usted que Dios permite que nos odien y nos traicionen las personas más cercanas a nosotros para que aprendamos a desarrollar la templanza? “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mateo 10:34,36). Los hermanos de José lo vendieron como esclavo, por apenas veinte monedas de plata. El esclavo no era comprado por sus cualidades intelectuales, sino físicas, como si fuera un animal; no era considerado como persona, sino como una máquina de producción. Romanos 6:16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

 

En esta etapa de su vida, la de la esclavitud, José sufrió una traición familiar, una degradación social y el exilio en un país lejano y desconocido. Todo esto, siendo inocente y una persona ejemplar a los ojos de Dios. Sin embargo, desde una perspectiva divina, las tragedias siempre se derraman en bendición. Las cosas más amargas que podemos experimentar son tornadas en bendición por el Altísimo. Hay cosas que Dios hace y que nos sorprenden, pero debemos tener la seguridad de que Él tiene el control de todo.

 

José tuvo que aprender una lección en este proceso, la cual todos, un día u otro, tendremos que sentarnos a aprender también. Potifar lo compró en el mercado de esclavos, y lo puso a administrar su casa, o sea, desde una perspectiva personal, la situación de José había mejorado. Sin embargo, la esposa de Potifar puso sus ojos sobre él, y empezó a seducirlo. El joven se negó a entrar en ese juego diabólico por amor a Dios, y por el sentido de responsabilidad ante la confianza que su amo tenía en él. Las Escrituras precisan que la esposa de Potifar le hablaba día tras día, un eufemismo (indirecta) para indicarnos que intentaba seducirlo mediante el lenguaje corporal y sus actitudes. Esta situación duró aproximadamente tres años consecutivos. ¿Cuánto tiempo hubiese soportado usted? Proverbios7:10-18 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón. Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa; Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, Acechando por todas las esquinas. Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos; Por tanto, he salido a encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas Recamadas con cordoncillo de Egipto; He perfumado mi cámara Con mirra, áloes y canela. Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores. Por desgracia, Satanás ha destruido cantidad de ministros y de ministerios por medio de este tipo de mujeres deshonestas... Obreros de Dios y hermanos en Cristo, ¡cuídense!

 

Esta experiencia permitió que José demostrara lo que valía en el ámbito moral; y tuvo que huir de aquella mujer. Mas ella usó la ropa que él había abandonado para hacerle creer a su esposo que José había intentado violarla. Estas circunstancias llevaron a José a otra degradación social: de esclavo a preso. Isaías 51:14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. Muchas veces, en nuestras vidas cristianas, nos encontramos en situaciones complicadas; y rogamos a Dios que nos extienda su mano, más en vez de mejorar las cosas, parece

 

que éstas se empeoran y se tornan más difíciles aún. El deterioro de alguna circunstancia nunca significa que Dios ha dejado de llevar el rumbo de nuestra barca. El Señor siempre tiene un plan predeterminado, y nos lleva de la mano hacia el cumplimiento de la meta que, en su divina Omnisciencia, ha designado para nosotros.

 

En la esclavitud, José aprendió la obediencia, a huir de las tentaciones y del peligro moral. La cárcel le enseñó a ser administrador de una institución estatal. Como se sabe, las interrelaciones con reclusos siempre son difíciles, dado el perfil psicológico complejo de estas personas; y José aprendió también a lidiar con relaciones humanas difíciles. Asimismo, en el área espiritual, Dios lo usó en la interpretación de los sueños de otros prisioneros, como eran el copero y el panadero del rey. Sin embargo, a pesar de ser un instrumento útil en el sitio donde se hallaba, José se encontraba sumido en un estado de incomprensión y de desesperación, como demuestra la petición que hizo al copera del rey: “Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa: Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel” (Génesis 40:14,15). Mas el copero se olvidó de él, y José permaneció encarcelado injustamente durante dos años adicionales.

 

Establecimiento y gloria

 

Hay dos cosas acerca de las cuales debemos sensibilizarnos. La primera es que Dios siempre tiene un día y una hora en las cuales decide entrar en acción; y la segunda, estriba en que el tiempo de Dios no es nuestro tiempo. Nuestro único deber es hacer la obra que Dios nos encomienda, y el resto de la obra la completará Dios. Esdras 8:22...La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan....

 

También debemos saber que en ciertas ocasiones Dios nos esconde sus propósitos porque, de saberlo de antemano, los echaríamos a perder. Nunca podemos adentrarnos en los procesos que Él no nos ha abierto, porque a veces malogramos los planes divinos por precipitarnos en algo. Por lo tanto, no importa cuál asignatura de sufrimiento le esté tocando cursar en la escuela de Dios, confíe en El y déjelo completar su ciclo en usted.

 

José estuvo encarcelado diez años, y tras este período, Dios entró en acción. Faraón tuvo dos sueños que lo estremecieron, y en aquel trance, el copero del rey se acordó de él. Después de trece años de sufrimientos, José fue presentado a Faraón y experimentó un ascenso presuroso: pasó de ser preso y clandestino a ser virrey de Egipto “Porque de la cárcel salió para reinar” Eclesiastés 4:14. Los sufrimientos de aquel joven permitieron que adquiriera experiencia para poder dirigir el país durante el tiempo de hambruna. José fue pulido por Dios en el ámbito espiritual, moral, familiar, profesional, interrelacionar, etc. También aprendió a ser firme y a mantener la cabeza fría ante la vanagloria de la vida. Cuando se encontró en posición de fuerza frente a sus hermanos que vinieron a comprar trigo en el tiempo de la hambruna; José usó otra de las cualidades que había adquirido en la cárcel: la facultad de saber analizar a las personas. Retuvo prisionero a Benjamín para comprobar que a través de los años sus hermanos habían desarrollado la sensibilidad y el sentido de responsabilidad hacia su padre.

 

Y es que las experiencias amargas nos enseñan a conocernos y que los demás puedan reconocer en nosotros la presencia de la gracia del Señor. La gloria que alcanzó no fue un arma de venganza para José, sino que supo perdonar a sus hermanos, los abrazó y supo cómo hablar a sus corazones. Hermanos a veces, cuando alcanzamos la gloria, nos negamos a iniciar un proceso de restauración en los que nos hirieron. Nos ponemos en lugar de Dios para repartir juicios y castigos, y nos dedicamos a herir así como nos hirieron a nosotros también.

 

Sin embargo, aquel hombre sufrido había entendido que Dios usó la maldad misma de sus hermanos para preparar un camino de salvación para su familia y para todo un pueblo. “Y le respondió José:

 

No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón” (Génesis 50:19-21).

 

CONCLUSIÓN: Dios tiene siempre un propósito específico en todas las situaciones que nos tocan vivir. Sus planes y sus designios son perfectos, y mientras no nos soltemos de su divina mano, llegaremos a una meta que Él ha preestablecido. No importa que no entendamos ahora lo que Él viene realizando y por qué guarda silencio ante nuestras quejas. Así como José, lo comprenderemos más adelante. Jesús dijo a Pedro: Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Juan 13:7.

 

Así también, Dios nos trajo a este MINISTERIO con un propósito muy específico. Él tiene tratos con nosotros desde una perspectiva individual, pero también en el seno de la Iglesia. No estamos aquí por casualidad, sino porque Dios nos llamó para una misión específica. Tenemos la responsabilidad de conservar la vida espiritual de un pueblo que perece por falta de Palabra de Dios y de enseñanza doctrinal. Como José, haga usted también provisión espiritual para poder repartir aquellas cosas que Dios le ha dado, y supla la hambruna espiritual de otros. Sobre todo, que nunca se agoten nuestras reservas espirituales de trigo y de aceite. Pastor Julio Hernández. Abril 2016. Este tema va en JIAI.

 

ESTO DE AQUÍ ABAJO NO HAY QUE COLOCARLO.NICOLAS:

 

2Tesalonicenses 3:1-2 “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe”.

 

Espero que estas enseñanzas bíblicas, sean de gran bendición para tu vida y si puedes compartir con tus amigos, hazlo sin perder más tiempo.

 

El propósito que Dios tiene para ti es que aprendas su palabra y así tú puedas ir predicando y cambiando tu vida, y si también la vida de tus prójimos que necesitan ayuda.

 

Y no especialmente los que necesitan ayuda también puedes predicar la palabra de Dios en aquellos que no necesitan ayuda pero si necesitan orientación en muchos aspectos. Su hno. Desde el cono sur

 

MINISTERIO IGLESIA APOSTOLICA INTERNACIONAL.

 

ABRIL 2016.

 

 

Batallando en el terreno de Dios

Pastor Israel Fuentes

 

 

En 2 Samuel 13, las sagradas escrituras narran un acontecimiento estremecedor: la violación de la joven Tamar por su propio hermano, Amnón aquel joven no amaba a su hermana con el respeto que le debía, sino con una pasión pervertida, corrompida y destructora al haber sido violada, aquella doncella quedó mancillada y perdió su integridad, por lo que tuvo que rasgar la túnica de colores que la revestía y cubrir su cabeza con ceniza aquel evento lamentable produjo confusión y desolación en la vida de Tamar, y consistió también en la semilla del terrible conflicto que sacudió la familia del rey David, el cual se saldó con amargura, rebelión, muerte y destrucción.

 

Si aplicamos estos conceptos a la iglesia contemporánea, podemos observar que el amor pervertido del pueblo de Dios por el mundo, le ha hecho perder a la iglesia tanto la integridad como el manto de poder que la solía cubrir, vivimos cubiertos con las cenizas del pasado y de la historia, mas hemos perdido lo que hacía nuestra esencia: el amor puro, incondicional y exclusivo hacia Dios esta desviación ha producido: la violación de los preceptos sagrados y de la santidad que Dios nos dejó en su palabra, la perversión en la adoración, y los altares donde nos paramos se han transformado en un terreno de batalla contra nuestros propios hermanos. Esta situación está llevando a la iglesia y a sus líderes hacia una vida carnal, conflictiva y de amargura.

 

1.- Absalón, un líder rebelde

 

Absalón, el hermano de Tamar, decidió vengar a su hermana por el agravio que ésta había sufrido, por lo tanto, aquel hombre astuto organizó un banquete para todos sus hermanos, y requirió especialmente la presencia de Amnón, antes de iniciar la comida, Absalón había ordenado a sus criados: "Cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis pues yo os lo he mandado" (2 Samuel 13:28). Cuando el príncipe Absalón decidió usar la espada humana para resolver los conflictos, solamente ministró muerte. De la misma manera, la utilización de la espada de la carne estriba en el primer paso que lleva a la familia de Dios hacia los conflictos. Nunca podemos usar la espada de la carne para asesinar a nuestros hermanos, ni tampoco para resolver nuestras discrepancias, la única espada válida para solucionar los problemas en el seno de la iglesia, es la espada del Espíritu, la espada de la carne produce muerte y destrucción, mientras que la espada del espíritu produce vida y restauración.

 

Después de haber intentado resolver los conflictos a su manera carnal, Absalón huyó primero a Talmai, y luego a Gesur (2 Samuel 13:37). Talmai significa "grandeza" u "orgullo", y es que cuando hemos cometido errores, nos solemos refugiar en el orgullo y en la negación. La persona que peca y no quiere reaccionar y arrepentirse, se aísla y se distancia, también huye del ministerio, del don irrevocable y de la gracia que Dios le ha concedido. La falta de comunión es otra de las cosas que afecta al líder carnal: cuando Absalón regresó a Jerusalén por orden de David, no vio el rostro del rey durante dos años (1 Samuel 14:23-24) muchas veces, nosotros también hemos huido a Gesur, lejos de la presencia de Dios, mas, en su misericordia infinita Dios, nos ha traído de nuevo a Jerusalén. No obstante, aunque estamos en la casa de Dios, nos negamos a tener comunión con nuestro Rey celestial.

 

La falta de comunión nos lleva hacia un culto personal al "yo", y a endiosar al hombre poco a poco, Absalón empezó a ser alabado por su hermosura en todo Israel y no habla en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; “desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto" (1 Samuel 14:25). La alabanza excesiva del pueblo hincha la vanidad ministerial y aquellos que estamos al servicio de Dios, siempre hemos de tener presente que no somos nosotros, sino el todopoderoso a través de nosotros. El culto a la personalidad consiste en que el pueblo de Dios

 

aclama al ministro y no al Dios del ministro, diciendo, como la multitud ante el rey Herodes: "voz de Dios y no de hombre", aun cuando nos están comiendo los gusanos de la corrupción y del pecado (Hechos 12:20-22).

 

Absalón, por otra parte, no se cortaba el cabello a tiempo, siempre esperaba el final del año para hacerlo. ¿Cuántas cosas hay en nuestra vida que no cortamos a tiempo? esas cosas y esos pensamientos crecen en la cabeza, en la mente y en el alma de las personas, hasta que se transforman en un peso que nos agravia y nos molesta: "Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al final de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real" (2 Samuel 14:26). Amados lectores, es hora de cortar todo aquello que causa la mortandad en nuestras vidas: la mundanalidad, el sueño, la vanidad, la indiferencia, la murmuración.

 

Otra de las manifestaciones de una vida conflictiva estriba en ubicar nuestro campo al lado del campo del rebelde: "Entonces dijo a sus siervos: mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego" (2 Samuel 14:30). Cuando estamos en una actitud de rebeldía, empezamos a sembrar al lado del apagado de la iglesia, de la persona carnal que tiene los mismos intereses que nosotros, sin embargo, estas prácticas nos quemarán un día u otro. La rebeldía que gobierna la vida conflictiva nos lleva, luego, a la creación de infraestructuras personalistas y a desviarnos espiritualmente. Absalón se solía poner "a un lado del camino" (2 Samuel 15:1-2), y sembraba el descontento en el corazón de los sujetos del rey David, se presentaba a sí mismo como un justiciero, que iba a resolver todos los conflictos de los israelitas, y no permitía que nadie se inclinara ante él, fingiendo así ser humilde: "Y decía Absalón: ¡quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleitos, que yo les haría justicia! y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba" (2 Samuel 15:5). ¡Absalón, ladrón de corazones y de posiciones! Ningún hombre tiene que ponernos en ninguna posición, sino que Dios es quien ubica a cada uno en su lugar, según la gracia que le ha sido dada. Tristemente, el hambre de poder opaca en nosotros la gloria de Dios; porque queremos lucirnos en vez de dejar que el Señor brille a través de nosotros.

 

2.- David, un líder según el corazón de Dios

 

Ahora bien, ¿por qué Dios permite a veces que sucedan ciertas cosas en su iglesia? primero, para revelar la calidad del liderazgo y del cuerpo ministerial que ejercen en ella. La guerra civil que provocó Absalón permitió que el pueblo de Israel viera las cualidades del liderazgo de David: 1) David amaba al pueblo y no se aferraba al cargo de rey, ambas características de un corazón íntegro y desinteresado le condujeron a dejar el trono para evitar un baño de sangre en Jerusalén; 2) David no intentó arrastrar a otros en su huida ni en sus batallas; 3) David no usó el arca y los utensilios sagrados para mediar en sus conflictos (cuando Sadoc y los demás sacerdotes vinieron a su encuentro en el desierto, David les dijo que regresaran el arca a su lugar).

 

Durante su huida, David se encontró con una serie de líderes, los mismos simbolizan y echan luz sobre los diferentes tipos de líder que podemos encontrarnos en el camino. Algunos son de bendición para nuestra vida, y otros son una fuente de problemas, por eso mismo, tenemos que ser cautelosos y aprender a reconocerlos tanto para bien como para mal.

 

a) Itai, cuyo nombre significa "cercado'' (2 Samuel 15:19).

 

b) Sadoc, el sacerdote, su nombre significa "justo" (2 Samuel 15:24).

 

c) Ahimaas y Jonatán, quienes transmitían noticias a David, y por ende, destacan por su carácter "comunicativo” (2 Samuel 18:19-30).

 

d) Ahitofel, cuyo nombre significa "hermano del pecado"; éste era un líder traidor (2 Samuel 15:21).

 

e) Husai, quien demostró ser un amigo genuino y fiel para David en medio de la prueba (2 Samuel 15:32-33).

 

f) Siba, cuyo nombre significa "estatua" (2 Samuel 16:1-4). Este tipo de líder se queda inmutable en medio de los problemas, no le afecta nada, ni padece ni siente. Siba es un líder peligroso, porque tiende a ser oportunista. En efecto, Siba era siervo de Mefi-boset, y se aprovechó de la enfermedad de su amo, para traicionarlo frente a David y apoderarse de sus tierras. Tristemente, la iglesia enfrenta batallas constantemente, y hay líderes oportunistas que echan de las circunstancias de confusión para apoderarse de los puestos que le pertenecen a otros, y también de las iglesias de otros.

 

g) Simei, el líder "maldiciente" que arrojó piedras a David y a su séquito (2 Samuel 16:5-13). Aquel hombre no se fijó en la cabeza del rey, sino en sus pies descalzos; por eso mismo, Simei no veía que aunque los pies de David estaban al descubierto, su cabeza estaba protegida. Siempre habrá gente que, en medio de los conflictos, se dedicará a zaherir, a murmurar, a insultar, y a maldecir a los líderes que Dios ha puesto en su obra, sin embargo, el líder genuino sigue caminando firme en el camino difícil, y no se deja afectar por los comentarios que se hagan sobre él. David le dijo a Abisai, quien quería matar a Simei por sus insultos: "Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David… quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy" (1 Samuel 16:10,12).

 

3.- ¿Dónde pelearemos la batalla?

 

En 2 Samuel 18:1, vemos a David pasando revista al pueblo que venía con él, asimismo, Dios, pasa revista a su pueblo, para que definamos si estamos del lado de lo terrenal o del lado de la voluntad de Dios. Cuando el pueblo permite que su líder le pase revista, esto significa que acepta y reconoce la autoridad del líder. En el momento en el que el rey David realizó este acto, el pueblo supo que la batalla iniciaría dentro de poco. A pesar de su edad (tenía 56 años), David quiso ir a la batalla con su gente, no obstante, el pueblo se negó a permitir su salida: Más el pueblo dijo: no saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros [...] más tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros, será pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad" (2 Samuel 18:3). Hay veces cuando el líder no puede salir a la batalla con el pueblo, porque el ataque se centrará sobre él exclusivamente. Más valía que el rey permaneciera en la ciudad y ayudara al pueblo con sus oraciones y sus intercesiones para que Dios guardara a sus sujetos al asumir esta actitud, vemos aquí otra cualidad del líder que era David: no le interesaba la publicidad, sino que peleaba la batalla en el secreto de la comunión con Dios.

 

Los líderes según el corazón de Dios no pelean contra carne ni sangre, sino contra las malicias espirituales, las potencias satánicas, la mundanalidad y el pecado que amenazan al pueblo. Cuando el líder asume esta posición, Dios pelea la guerra en su lugar. La batalla entre los siervos de David y los de Absalón tuvo lugar en el bosque (2 Samuel 18:8), porque a los rebeldes les gusta pelear en la oscuridad, el bosque habla de sombra, de apariencia, de irrealidades; y el versículo 8 indica que: "fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada". Aquel que suelta la espada del Espíritu no es a causa de la guerra, sino porque vive de apariencias y a la sombra, que le oculta y le priva de la luz. El bosque es más peligroso que cualquier otra arma.

 

Conclusión: El líder rebelde, tarde o temprano, cae ante los siervos del rey. Absalón venía cabalgando en una mula que lo iba llevando hacia el bosque, hacia la oscuridad. ¿Hacia dónde cabalga su hogar, su matrimonio, su hijo, su hija? ¿Quién está llevando las riendas de su vida? Párese de frente al diablo, y quítele las riendas de su vida en el nombre de Jesús; haga dar media vuelta a su montura.

 

La mula de Absalón lo fue llevando hacia la oscuridad del bosque, y luego lo metió debajo de las ramas de una gran encina, la cabeza de Absalón se quedó enredada en la encina, y él se quedó suspendido entre el cielo y la tierra (2 Samuel 18:9). Mucha gente, como Absalón, tiene la cabeza

 

enredada y se encuentra en el aire: no se define, y permanece suspendida en el aire, detenida ¡no importa los que se detengan! ¡Que se queden enredados en su encina! mientras tanto, ¡la iglesia y la obra de Dios siguen adelante! Nosotros seguiremos adelante contra todo viento y marea, parándonos firmes en aquel en quien hemos creído. Amén. “Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo”. Pastor Israel Fuentes. Abril 2016.

 

 

REMOLINEANDO

apostol josue nayib

 

REMOLINEANDO

 

¿ES BIBLICO O ES PELIGRO?

 

Existe un tema que se ha hecho popular en la iglesia dentro de los cánticos de adoración, es tan popular para unos, como escandaloso para otros. El presente escrito no pretende contender con nadie al respecto, pero si llegar a un consenso.

 

Nos interesa llegar a conocer si es escandaloso, si daña a la congregación que lo canta o sencillamente no representa ningún obstáculo a la vida espiritual. La letra dice:

 

Hay muchas formas de alabar tu Nombre

 

y de exaltarte Oh Jesús.

 

Hay muchas formas de magnificarte

 

Pero ahora lo haré así.

 

Remolineando, remolineando

 

Celebraré a Jesús

 

Remolineando, remolineando

 

Me haré más vil por causa por causa de Jesús.

 

Sacó mi vida del anonimato,

 

Me dio corona y vestido real.

 

Así es Jesús que exalta al pequeño

 

Por causa de Él, yo me haré más vil.

 

El punto de partida para entender el cántico es el pasaje donde David hace traer el arca del pacto desde la casa de Obed-edom Getheo hasta Jerusalén en (2ª Sam. 6: 12-23; 1ª Crón. 15:25-29).

 

El “fervor religioso” como lo llaman en algunos escritos, yo prefiero llamarlo “la manifestación del Espíritu que provoca el éxtasis de gozo y alabanza en David” le elevó a expresar su adoración de una forma tan especial que rompió los esquemas tradicionales y aún el protocolo político porque el rey de la nación se despoja de su investidura para hacerse un siervo más.

 

No podía ser de otra manera el único Rey que estaba allí era el Dios de Israel, los demás eran todos corderos de su rebaño.

 

LAS OPINIONES EN CONTRA DEL CÁNTICO

 

Uno de los argumentos usados es con respecto a la primera estrofa: “Hay muchas formas de alabar tu Nombre y de exaltarte...” Se declara que esta expresión cae en una contradicción doctrinal con respecto a la adoración.:

 

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24).

 

De manera que hay una “sola manera de alabar a Dios”, y no muchas formas.

 

Respuesta: Es verdad que hay una sola forma de adorar a Dios. Y esta debe ser en Espíritu. Pero dentro de la adoración en el Espíritu existen varias manifestaciones, como las que siguen: Alzar las manos, hablar en lenguas, oración con gemidos, saltar, danzar, dar gritos de júbilo, etc.

 

El intento de la estrofa del cántico no es establecer una nueva manera de adoración, tampoco discute que no debe hacerse en el Espíritu o bajo efectos emocionales. Se entiende que el pueblo de Dios adora a Dios por el Espíritu de Dios. El cántico no discute posiciones doctrinales, solo procura refleja r ese momento donde David alaba a Dios con todas sus fuerzas. Creo que sugerir algo más allá, es poner argumentos donde no los hay.

 

Otro argumento es que el término remolineando no es Bíblico y que no representa a la verdadera adoración.

 

Respuesta: La verdad es que el término tiene varios significados:

 

Remolinear: Acción y efecto de remolino.

 

Remolino: Los diccionarios le definen de las siguientes maneras:

 

1. Movimiento giratorio y rápido del agua, polvo, humo, etc.

 

2. Efecto del viento sobre las aguas o la tierra que hace avanzar con fuerza y en círculos.

 

3. Retorcimiento del pelo en redondo que se forma en una parte del cuerpo del animal o el hombre.

 

4. Amontonamiento de gentes, confusión de unos con otros.

 

5. Disturbio, alteración o inquietud.

 

6. Torbellino, estos reciben varios nombres según su naturaleza: vértice cuando es de viento, huracán cuando es muy fuerte, vorágine el de las aguas y muy impetuoso, tolvanera cuando es de polvo.

 

Si lo miramos desde el punto de vista de la Escritura, existen siete palabras hebreas que se traducen o relacionan con la danza. Una de ellas es “karar”, y es la palabra usada en (1ªCrónicas).

 

Karar significa “Dar vueltas violentamente dando gritos de júbilo”, esto es un remolino. De manera que David estaba remolineando (1ª Cr.15:29) dice en nuestras versiones que David saltaba y bailaba (danzaba - karar).

 

En (2ª Sam.6:14-16) se especifica que David saltaba CON TODA SUS FUERZAS delante de Jehová. Y no solo eso, sino que cuando intentaron traer el arca la primera vez, antes que se produjera el trágico suceso de Uzza, dice el verso 5 estas palabras:

 

“....Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda suerte de instrumentos de madera de acaya; con arpas, salterios, adufes, flautas y címbalos”. El regocijo llegó a ser tan general que todo el pueblo danzó. Más de alguno tiene que haber girado con fuerzas y eso es remolinear.

 

Si hablamos de un remolino de gente confundida hablamos de lo terreno, esta sociedad está confundida lejos de Dios. Pero si hablamos de los remolinos como fenómenos naturales, no existen fábricas de remolinos, por tanto su origen es una ley divina.

 

La causa principal de los torbellinos es la insolación (radiaci6n solar que recibe la tierra) Intensa, que produce aire sobrecalentado justo encima del suelo. Esta masa de aire se eleva, casi siempre en forma de columna cilíndrica, arrastrando materia desagregada como polvo, arena y hojas.

 

Los torbellinos tienen alturas que varían entre 30 y 100 m, pero algunos de vigor excepcional pueden alcanzar 1.500 metros. El tamaño de los vórtices puede oscilar entre unos metros y varios cientos; los torbellinos, según su fuerza y tamaño, pueden desaparecer en segundos o durar varias horas.

 

Los torbellinos breves tienen movimientos erráticos, mientras que los duraderos se mueven despacio siguiendo los vientos dominantes.

 

Hagamos un paralelo con lo espiritual: El calor que viene del Sol será la presencia del Señor. La masa de aire sobrecalentada por ese calor es la congregación que adora en Espíritu.

 

La verdadera adoración elevará a esa congregación en forma de columna hacia lo alto. Salomón diría ¿Quién es esta que sube del desierto como COLUMNITA DE HUMO, sahumada de mirra y de incienso, y de POLVOS aromáticos? (Cnt. 3:6)

 

¿Seria Salomón un remolino cuando Dios le inspiró a escribir estas palabras?....Creo que si alguien remolinea, y lo hace contorneándose como una serpiente, si sus movimientos corporales son provocativos y obscenos, si su voz es gutural o sencillamente falseada, si su rostro no refleja el gozo y la presencia del Señor, es obvio que estamos ante una de la definiciones de la palabra: Confusión, desorden o disturbio.

 

Si todos estuvieran en la misma condición, por supuesto, que ese remolino no lo está produciendo el Señor. “No participe de ello”. Pero si vemos a alguien gozándose en la presencia del Señor, girando, con las manos alabando, su rostro refleja el gozo y el brillo que produce el aceite del Espíritu, sus palabras tienen solo ensalzamiento para el Dios de los cielos, entonces estamos enfrente de la otra definición.

 

Este es un verdadero remolinear producido por la presencia de Dios en la congregación. ENTONCES ENTRE EN LA FIESTA, EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA. Remolinear no solo me habla de confusión (cuando se refiere a la actividad humana), también me habla de un fenómeno natural creado por Dios.

 

Los verdaderos cultos al Espíritu Santo no están limitados por las formas y horarios de los hombres. Entonces cada uno tendrá que examinar con que espíritu está adorando. Cada uno sabe si adora por el Espíritu o si por emoción o ser visto.

 

El juicio y la crítica no deben estar centrados sobre el tema cantado, sino sobre la Intención que motiva a cada uno. Dios es Espiritu y los que adoran deben de adorar en Espíritu y en verdad. Una de las características de estos fenómenos es que en su avance giratorio y ascendente arrastran a todo lo que no está bien sujeto a la tierra.

 

Los atraen elevándolos hacia su centro. Lo que no logra permanecer en esa fuerza es arrojado fuera con gran violencia. Saúl no tenia intenciones de entender ni sujetarse a Dios, su orgullo y locura eran una fuerza contraria que le arrojó fuera del propósito divino.

 

Mical, su hija, había aprendido la misma manera de razonar. No tenia ningún ánimo de entender el gozo que motivaba a David y así el resto del pueblo, su amargura fue una fuerza contraria que la arrojó muy lejos de la bendición. Fue Dios quién le cerró la matriz desde ese momento. El remolinear fue un escándalo para ella, lo que ella no tuvo precaución de observar fue que ese remolino lo producía un viento llamado Espíritu Santo de Dios.

 

3.- Una tercera razón:

 

Contraria es por la expresión: “Me haré más vil por causa de Jesús...” se dice que no somos viles. Que Dios ya nos libró de la bajeza donde estábamos. Por tanto el tema incurre en otra infracción doctrinal.

 

Respuesta: Esto está basado en la respuesta que David da a los reproches de Mical. (2ª Sam. 6:20-23). La intención en las palabras del rey no es sugerir que volverá al mundo, ni que se encuentra lejos de Dios, ni mucho menos que se convertirá en un pecador ¡No!, De ninguna manera. Si observamos (2ª Sam. 6:14) David llevaba vestido un ephod de lino, no tenia puesta su ropa real.

 

Cuando Mical lo vio pensó: Parece un ciudadano más, no se nota que él es el rey. Y esa fue la excusa para atacarlo. El verso 16 dice que le molestó verlo saltando, pero cuando le critica usa la excusa de la ropa real:

 

“¡Cuán honrado ha sido hoy el Rey de Israel, desnudándose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se desnudara un juglar!”. (vs. 20-22).

 

David respondió que la próxima “me haré más vil que esta vez, y seré bajo a mis propios ojos;...” Es decir, me humillaré delante de mi Dios, delante del Señor yo no soy rey... delante del Señor yo solo soy una oveja más que necesita de sus cuidados. (Sal. 23)

 

Y de acuerdo a (Mal. 4:2) las ovejas saltan: “y saltaréis como becerros de la manada”.

 

Job confesó, luego de escuchar de labios del mismo Dios la inmensidad y profundidad de la obra divina, He aqui que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. (Job 39: 36-38)

 

Aquí no está confesando pecado, Job reconoce que su fuerza y entendimiento no es nada delante del Todopoderoso. La expresión se usa como sinónimo de humillarse a sí mismo, de negarse a sí mismo. De no aferrarse ni a la investidura, ni posición, ni conocimiento ni riquezas que pudiesen tener, sencillamente porque ante la majestad divina no somos nada.

 

Nadie puede adorar en una forma eficaz y espiritual a Dios, si está pensando en la posición que le corresponde, en que su imagen merece respeto y no debe hacer esto o aquello. Si vamos a adorar a Dios creo que hay que partir por el hecho que Él lo es todo y nosotros somos lo que somos porque el Señor se mueve entre nosotros.

 

Resulta curioso que Job se halla sentido vil (debe entenderse pequeño, sin importancia) después que Dios le habló desde un torbellino. (Job 38:1). Parece ser que cuando la presencia del Señor nos comienza a elevar hacia las alturas y nos lleva al centro del torbellino del Espíritu podemos comprender mejor su grandeza y nos damos cuenta de nuestra propia bajeza.

 

La misma presencia de Dios es un poderoso remolino que nos aleja de lo natural y nos lleva con fuerza hacia lo eterno. Ezequiel ve la semejanza de la gloria de Jehová en un torbellino que anulaba el razonamiento y lógica humana, al profeta solo le quedó caer sobre su rostro. Elíseo vio a Elías subir en un poderoso remolino y comenzó a clamar:

 

“¡Padre mío, Padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! (Ez. 1; 2ª Reyes 2: 1, 11-12).

 

4.- Otro argumento: es que la palabra remolinear no sale en la Biblia, por tanto es dañina.

 

Respuesta: Sin ningún ánimo de entrar en otro plano, tenemos que decir que la palabra unicidad tampoco sale en la Biblia pero refleja en una forma cabal lo que ella dice respecto a la Divinidad.

 

Y es lícito usarla porque no contradice lo inspirado de Dios. Por las explicaciones dadas en el punto 2, remolinear no seria contradictorio a la forma como detalla la Biblia que David adoró. Cuando algún creyente adora a Dios girando sobre su eje está remolineando. La definición encaja plenamente con lo que se realiza.

 

5.- Otro argumento: se dice también que es de inspiración trinitaria y como consecuencia sin unción ni revelación divina.

 

Respuesta: Existen muchos himnos y coritos que cantamos que fueron escritos por gente trinitaria y tenemos que reconocer que han sido una bendición. La Biblia dice examinadlo todo, retened lo bueno. (1ª Tés. 5:21).

 

Si fuera por eso no deberíamos usar las concordancias, ni diccionarios Bíblicos, ni algunos libros que son de mucha ayuda, porque la mayoría de los que están a nuestro alcance son de origen trinitarios.

 

Personalmente creo que el tema no representa riesgo si se tiene claro lo anterior. No introduce ninguna doctrina extraña. Aún no conozco un planteamiento serio en contra de él. Tal vez lo halla, pero yo no he escuchado algo que demuestre que el tema “Remolineando” represente un peligro para la Iglesia y la verdadera adoración.

 

Estoy claro que no a todos les pueda agradar. A unos les agrada la alabanza con ciertas características y a otros les gustará con otras melodías.

 

Pero esto seria un asunto de gusto, pero no de doctrina. Entiendo que la alabanza en la congregación debe cumplir ciertos requisitos y el más importante es que eleve el espíritu del creyente hacia la adoración inspirada que atrae a la presencia de Dios.

 

En ese sentido a mí me parece que Remolineando tiene un mensaje y una motivación más profunda que ese corito de Juan Carlos Alvarado, que cantamos repitiendo incesantemente:

 

“Lo siento en mis manos, lo siento en mis pies, lo siento en mis manos, lo siento en mis pies,... Io siento en todo mi ser”. No por ello me limito en mi adoración.

 

MI ÁNIMO NO ES POLEMIZAR

 

Conclusión: El gran dilema de la adoración es: Vitalidad vs Reverencia. La adoración tal como se observa en el día de hoy se encuentra enfrentada por dos posiciones diferentes.

 

Una que enfatiza la “vitalidad” y otra la “irreverencia”. ¿Son antagónicas estas posiciones? ¿Se excluyen mutuamente la vitalidad y la reverencia?

 

Todo lo contrario. La verdadera adoración debe ser una perfecta y armónica relación entre vitalidad y reverencia. Hay 2 pasajes fundamentales que apoyan este planteamiento (Jn.4:24 y 1° Cor. 14:15).

 

La conclusión final es que debemos adorar a Dios en espiritu y en verdad, con el espiritu y con el entendimiento. Sobre el significado de adorar en espiritu y en verdad quiero citar a varios eruditos Adorar en espíritu (Juan 4:23 24) Significa:

 

- Que la adoración puede realizarse en cualquier lugar ya que lo espiritual no esté limitado por el tiempo y el espacio. (Ryrie)

 

- Que la adoración nace de lo más profundo del corazón del hombre. (Ryrie)

 

- Tributar homenaje a Dios en que participe todo el corazón (Hendriksen)

 

Por eso Pablo insiste en que debemos alabar con el corazón (Ef. 5: 19; Col. 3:16).

 

Todo esto tiene que ver con la vitalidad. La adoración no puede ser insípida. Tiene que estar acompañada de emoción. Debe ser sentida en lo mas profundo del corazón Debe ser suficientemente entusiasta como para contagiar a otro a adorar en verdad. Significa:

 

-Con sinceridad ( Ryrie).

 

-Conforme a la revelación ( Ryrie)

 

-Hacer esto en armonía con la verdad de Dios según está revelada en las Escrituras. (Hendriksen)

 

Esto tiene que ver con muchas cosas entre ellas la reverencia. Con razón dice Pablo: “cantaré con el corazón con el espíritu con entusiasmo...Pero también con el entendimiento. (1ª Cor. 14:15)

 

¡Que el Señor nos ayude a encaminarnos a una adoración en espíritu y en verdad que combine armoniosamente la vitalidad con la reverencia!

 

DIOS puede obrar a través de la persona de una manera poderosa.CUANTO MAS PURA LA VASIJA, EL SEÑOR USARÁ GRANDEMENTE.

 

El Señor Jesús desea llevarnos a lugares más altos con Él y puede usar a la persona para plantar semillas de alabanza y adoración en otras personas para que también lleguen a Exaltar al Señor por medio de la danza dentro de las congregaciones. Todo depende de cada persona. Déjate usar por Dios.

 

Esto cree y enseña el MINISTERIO IGLESIA APOSTOLICA INTERNACIONAL.

 

Estudio Bíblico hecho el año 2003/Reeditado 01-abril-2016.

 

 

 

 

 

 

 

La Buena batalla de la Fe.

Josué Nayib

 

 

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe, por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. 2 Timoteo 4:7-8.

 

En las postrimerías de su ministerio, cuando la hora final se acercaba él “apóstol de los gentiles”, el esclavo de Jesucristo, dijo algo que todo verdadero ministro desearía y debería decir “he peleado la buena batalla” parece, como si éste gladiador de la fe hubiese lanzado una mirada “retrospectiva” y que por su mente desfilaron todos los incidentes memorables de su vida a partir del instante cuando el cristo victorioso lo derribara del error, hasta el momento en que desde una fría celda de su prisión, aguardara con emoción indescriptible, el momento en que el hacha del “verdugo” lo transportará hasta las mismas mansiones celestiales.

 

Desde aquella fecha cuando “los carros de Dios trasladaran al cielo uno de sus más preciosos trofeos” son muchos los ojos que se han detenido en esta frase, son muchos los soldados que desde el campo de batalla la han leído con pasión, son muchos los enfermos que desde su "lecho de muerte la han repetido sin cesar”, son muchos los ministros que la han susurrado con los ojos bañados por las lágrimas cristalinas de los años, pero todavía son más los “cientos de miles que se siguen acercando a ellas para tratar de entender la profundidad, y trascendencia eterna de su sentido. Trataremos pues de extraer de ella “el título de esta meditación y procuraremos aplicar parte de su significado”.

 

Cuando el apóstol Pablo utiliza la expresión, “buena batalla” se refiere entre otras cosas a: las batallas genuinas, a las batallas verdaderas, a las batallas originales, a las batallas puras, a las batallas dignas, a las batallas claras, a las batallas fieles, en definitiva a las batallas que se libran por la causa celestial, por el reino de Dios, en bien de la verdad del evangelio y de la causas eternas. ¿Por qué este insigne siervo de Dios no se limitó solamente a decir he peleado la batalla?, sino que añadió la palabra buena, o ¿genuina antes de batalla?, porque sabía que existieron muchos antes de él, y existirían muchos después de él que librarían batallas equivocadas y fraudulentas.

 

Hoy contemplamos con perplejidad que el apóstol tenía razón, pues vemos a miles de personas en los diferentes estratos de la sociedad, de la religión, de la cultura y de la vida, pero sobre todo en la iglesia de Jesucristo que están “peleando batallas erradas” observamos con asombro que nuestro mundo se ha convertido “en un gigantesco ring de boxeo” donde millones de almas batallan por causas y cosas distorsionadas, los campos del mundo están llenos de “los huesos secos" de los miles de hombres que blandieron sus espadas, y entesaron sus arcos librando batallas vanas y perecederas. En la santa palabra de Dios, encontramos ejemplos aleccionadores de “estas batallas desviadas” y sobre cuál fue la recompensa de las mismas, deseamos pues mencionar algunas de ellas para que nos sirvan de admonición y de enseñanza:

 

1.- La batalla de la “grandeza”

 

En el libro de Isaías capítulo 14:12-20 y en Ezequiel 28:12-19, encontramos la historia del ángel más poderoso de todos los que Dios había creado, allí se nos dice que era un ser lleno de

 

sabiduría, de hermosura, de gloria, de fuego, y de luz, pero su corazón no estaba satisfecho con la posición y el rango que Dios le había concedido, y empezó a acariciar la presuntuosa idea de “ser igual a Dios”, en otras palabras no se sentía a gusto con el lugar que su hacedor le había otorgado en su obra creativa y quiso ir más allá de lo que el eterno tenía planificado para él. El problema empezó a gestarse en su corazón “se enalteció tu corazón, a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor” (Ezequiel 28-17).

 

A ese (proceso) de corrupción interna, de enaltecimiento, de soberbia, de vanidad ministerial, le siguió el auto endiosamiento”, él decía subiré al cielo, seré igual a Dios, levantaré mi trono (Isaías 14-13). Y en su enajenación mental “involucró a la tercera parte de los ángeles"; pero Dios en la batalla de la grandeza lo derribó y lo arrojó del cielo. Amados en la obra del Señor es Dios el que otorga “las posiciones, los cargos, los niveles, es Dios el que reparte a cada uno como él quiere, es Dios el que quita y pone reyes, es Dios el que exalta y abate" y cuando no lo entendemos así, y pretendemos ir más allá de la medida para lo cual fuimos concebidos dentro del esquema del propósito divino, nuestro triste final será el de ser derribados y pasar a formar parte “de la extensa lista” de cadáveres ministeriales que perecieron en la batalla de sus grandezas.

 

2.- La batalla de la “grandilocuencia” 1 Samuel 17:42-51.

 

El término “grandilocuencia” significa: jactancia, fanfarronería, auto ensalzamiento, presunción, engreimiento, arrogancia, y vanidad, y esa era la actitud “del gigante Goliat” el fanfarroneaba y decía “Dadme un hombre que pelee conmigo, escoged un hombre que venga contra mí" 1 Samuel 17:8-9; pero Goliat se equivocó, como le ocurre a todo aquel que es dado a la arrogancia, pues los hombres que se enfrentan a cualquier tipo de gigante, no los “escoge” el hombre, no los envía el hombre, es Dios el que los “escoge detrás del rebaño” es Dios el que los capacita, es Dios el que los unge, es Dios el que los reviste con las piedras de su poder y su santa armadura, y es Dios el que los lleva a sus arroyos de gracia. En definitiva es Dios el que los promociona y da a conocer y cuando disparan, sus piedras nunca fallan al blanco. En 1 Samuel 17:42 nos dice el santo libro que Goliat lo miró y le tubo en poco “¡qué paradoja, los hombres que Dios escoge siempre son mirados con desprecio por los Goliats y tenidos en poco! Amados, Goliat murió, pero el espíritu de fanfarronería que lo poseía sigue suelto y “vagando por los aires” y buscando a todo aquel que es dado al auto ensalzamiento para poseerlo.

 

Líbrenos Dios de toda jactancia y de toda actitud de soberbia, no sea que el Señor se desagrade y permita que una pequeña piedra nos derribe, si el Señor te usa, si te ha puesto de su vino en la copa de tu vida, si él ha vertido sus aguas en el lebrillo de tu pobre vasija para que puedas llevar a otros su limpieza, se humilde y no te gloríes de ello, pues para el buen Dios los hombres y las mujeres que valen, no son los que más gritan, no son los que más musculatura teológica exhiben, no son los que más imagen proyectan, sino aquellos que saben reconocerle, engrandecerle y honrarle y si así lo hicieres “no perecerás en la batalla de la grandilocuencia".

 

3.- La batalla de “los sentimientos” 2 Samuel 3:1-6.

 

En nuestro texto de referencia, vemos a Abner esforzándose por la casa de Saúl, pero en este pasaje vemos a este personaje, sencillamente siendo fiel a su “propia historia”, pues él habla participado por años en las ponzoñosas persecuciones de Saúl contra David, 1 Samuel 17:57 y 1 Samuel 26:3-14, y ahora a la muerte de Saúl, él se seguía esforzando “por la casa de Saúl” los Abner siempre se esforzarán por la casa de los Saúles del siglo XXI, la casa de Saúl es el odio, la amargura, la casa de Saúl es la envidia ministerial, las ambiciones desmedidas, la casa de Saúl es la glotonería ministerial, en definitiva la casa de Saúl representa todo aquello que es abominable a los ojos del altísimo.

 

Pero los “modernos Abners” no quieren que los Saúles y su casa perezcan, ellos quieren que Saúl viva y se esfuerzan por su causa; pero la casa de Saúl siempre se ira debilitando y la casa de los Davides de Dios se ira fortaleciendo. ¿Por qué lo hacía Abner? Posiblemente y entre otras razones “por los sentimientos” pues Saúl era su primo. Muchísimas personas son arrastradas a librar la batalla de los

 

sentimientos y por "el sentimentalismo” pelean por la casa equivocada, (por la casa de “su amigo”, por la casa de su suegro, por la casa de su yerno, por la casa de su esposa, por la casa de su esposo, por la casa de su hijo, por la casa de su nuera, por la casa de su suegra, por la casa de su pastor, por la casa de su líder, por la casa de su maestro etc.) ¿pero estarán peleando realmente por la casa de Dios? o ¿librando “la batalla de los sentimientos”?.

 

4.- La batalla de la competencia: Génesis 29:31; Génesis 30.

 

El término competencia, se deriva del latín (competentia) y significa entre otras cosas: oposición, rivalidad, y lucha entre personas, animales u organizaciones que aspiran a lograr una misma cosa: en el pasaje citado, vemos una lucha feroz entre dos mujeres que "querían tener hijos y el amor del mismo hombre” pero una de ellas era estéril, lo cual le llevó a utilizar un método cananeo que consistía en tener "hijos de la esclava adoptándolos como propios, al nacer sobre sus rodillas.

 

Hoy la vieja historia se repite, hay dos tipos de iglesia conviviendo con el mismo esposo, la iglesia fructífera y la iglesia estéril, hay dos tipos de ministros, de ministerios y de creyentes el productivo y el improductivo el ministerio genuino da hijos, gana almas, conquista naciones, etc... El ministerio ilegítimo y falso no da hijos, no gana almas, no se multiplica; pero se mueve solamente por el espíritu de competencia, "produce misioneros con métodos cananeos” tales como: la mercadería, las ofertas carnales, las posiciones y los dotes. Todo esto llega a producir una gran confusión entre el mundo inconverso, y una gran perplejidad en la iglesia verdadera, que observa con dolor a muchos hijos, y a muchas hijas que nacen con el rótulo de “nueva misión, nuevo ministerio, nueva obra, etc...” pero que “el creyente y el ministerio genuino” detectan rápidamente. “como las hijas y el producto de las esclavitudes y pasiones corruptas de los hombres”.

 

Amados, a Dios no solo “le importan los hijos, las almas, las iglesias, los ministros, los ministerios, las nuevas obras y las nuevas misiones”, sino como son alumbrados y porque método surgen, y si surgen por métodos cananeos, oscuros y engañosos “ciertamente aunque muchos ciegos los adopten y los vean como de Dios” y como productos genuinos, Dios siempre los señalará como los hijos de la esclavitud que había en el interior del corazón de nuestra propia persona. ¡Líbrenos el Señor de competir, y de "producir cosas que nunca nacieron de la voluntad de Dios”!

 

5.- La batalla de la imitación: 2 Timoteo 3:7-8; Éxodo 7:11.

 

Posiblemente vivimos en el siglo de la imitación, palabra que en su sentido práctico es definida como: copiar, doblar, producir algo similar, reproducir y plagiar. Lo sorprendente es ver la cantidad de imitadores, y de imitaciones que surgen a diario, pero el rey de los imitadores, el imitador por excelencia, el número uno es satanás. Vemos en el relato que aparece en Exodo:3,4,5, el como Dios envía a Moisés y le entrega “una vara” como señal de su elección, pero en los capítulos: 6,7,8 vemos que “los magos de Egipto también tenían varas, pero la de ellos era la vara de “la imitación”, ¿cómo podemos distinguir la vara de la verdad, de la vara de la imitación?, en otras palabras ¿cómo distinguir lo que es de Dios y lo que no lo es?. porque la vara de Dios es recta, la de la imitación es torcida, la vara de Dios es fructífera, la de la imitación es estéril, la vara de Dios reverdece y arroja renuevos en los momentos de confusión, la de la imitación se reseca, la vara de Dios saca aguas de las peñas y sacia a las multitudes, la de la imitación los lleva al desierto para que mueran de sed, la vara de Dios vence a Amalec (las obras de la carne) la vara de la imitación es vencida por ellas, la vara de Dios abre mares y conduce a las multitudes a tierras de libertad espiritual, la vara de la imitación nos lleva de nuevo a tierras de esclavitud, la vara de Dios da sombra en el calor abrazador, la de la imitación la quita, la vara de Dios se constituye en apoyo del débil, y en sostén al extraviado, la de la imitación se convierte en tortura y azote para los fatigados. Amados, miremos bien las varas, y no nos dejemos confundir por “las varas de la imitación”.

 

Conclusión: Reflexionemos, sobre el tipo de batalla que estamos librando y a pedir a nuestro precioso Dios, que él nos ayude a invertir nuestras fuerzas, nuestro tiempo, nuestras energías, y nuestras vidas en batallas útiles, genuinas y verdaderas, digámosle al Señor que no queremos librar la batalla de la grandeza, ni la de la competencia, ni la de los sentimientos, ni la de la imitación, ni la de la grandilocuencia, que nuestras batallas serán: la de la humildad, la de la verdad, la de la oración, y la de la consagración absoluta y entonces cuando termine nuestra jornada, cuando lleguen los últimos kilómetros de nuestra carrera, cuando nuestros días declinen y el velo de la muerte esté a punto de cubrirnos, cuando tengamos que entrar en la barca de la muerte y cruzar a la otra ribera, en definitiva “cuando la celestial carroza sea enviada a transportarnos” seguramente entonaremos el grito triunfante. “he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe y me está reservada la corona de justicia”. “Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”. Su hno. desde el Cono Sur Josué Nayib. Abril 2016.

 

 

 

David el Guerrero

Pastor Emanuel Espiño

 

"Y David era el menor. Siguieron pues los tres mayores a Saúl." (1 Samuel 17:14).

 

ASI LLEGO AL LUGAR DONDE DAVID. Llevó el rebaño a pastar y le dijo: "Toma ahora para tus tres hermanos un efa de este grano tostado, y estos diez panes y llévalos pronto al campamento a tus hermanos en el valle de Ela. Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están bien, y toma prenda de ellos". (1 Samuel 17:17-18). El padre de David estaba preocupado por sus tres hijos mayores: Eliab, Abinadab y Sama, que junto a Saúl habían salido a la batalla contra los filisteos en el valle de Ela, entre Soco y Azeca con esas palabras le encomendaba a su hijo menor, David, que les llevara algo de alimento y trajera noticias de sus hijos. (1 Samuel 17:13). Se levantó, pues, David de mañana y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate.

 

David dejó su carga en manos del que guardaba el equipaje y corrió al ejercito; y cuando, llegó preguntó por sus hermanos si estaban bien. Mientras hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos que se llamaba Goliat, el filisteo de Gad, habló las siguientes palabras: escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. Hoy he desafiado el campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.

 

Cuando David oyó aquel hombre, comprobó que todos los guerreros de Israel estaban amedrentados y temerosos, y se encendió su furor. En su corazón intuyó que él había sido escogido para liberar a Israel de esa afrenta. Con su actitud nacía un guerrero poderoso que daría que hablar.

 

De aquí nace el nombre de este capítulo: el líder guerrero. Al escribir sobre esta clase de líder, lo hago con mucho agrado, pues esta clase de personas me fascinan ya que tiene un estilo característico y en esto donde mejor me desempeño. En el ministerio nací en guerra toda mi vida he estado en guerra contra el diablo; Cuando no estoy en la batalla me siento mal.

 

CARACTERISTICAS DEL GUERRERO. (Deuteronomio 20:1-3; Salmos 144:1).

 

¿En qué consiste la tarea del líder guerrero? El guerrero siempre anda conquistando nuevos territorios para el reino. Es el hombre que está al frente de la batalla y esta consiente que cuando no está en guerra, está en peligro. David pecó porque se quedó ocioso en el palacio; no estaba en la guerra y comenzó a ver lo que no debía. Si hubiera estado en la guerra, nada hubiera pasado. Betsabé le dio por quedarse, quizás premeditadamente, porque sabía que Betsabé salía a bañarse en las tardes a la terraza. Pienso que también ella tenía culpa de lo que había de suceder, porque ¿Qué hacía bañándose en la terraza si podía hacerlo dentro de su casa? Ella sabía que el rey salía a verla. La Biblia describe el nacimiento de un guerrero de la siguiente manera. "Y tomó su callado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en un saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venia andando, y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo, y a las bestias del campo. Entonces dijo David al filisteo: tu vienes a mí con espada y lanza y jabalina, mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quién tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá que toda esta congregación que Jehová no salva con espada y lanza; porque de Jehová es la batalla, Y Él os entregará en nuestras manos. Y acontecerá que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de Batalla contra el filisteo.

 

Metiendo David su mano en la bolsa, la tiro con la onda, he hirió al filisteo en la frente, y la piedra quedó clavada en la frente; y cayó sobre su rostro en tierra, Asi venció David al filisteo, con onda y piedra; he hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina le acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron". (1 Samuel 40:51).

 

Unos de los conceptos que Dios está levantando en estos días es de la guerra la iglesia está en guerra. Se acabó el concepto de iglesias melindrosas y religiosas. La iglesia es él ejercito de Dios, quien la llamó a la guerra. Y para ese fin EL está levantando líderes guerreros, hombres a los que ha entrenado para la guerra. (Isaías 9:4; 1 Timoteo 6:12; 2 Timoteo 6:7; Hebreos 11:34).

 

ENTRENAMIENTO ADECUADO

 

Entrenamiento adecuado es la primera característica del guerrero. David era un hombre entrenado para ello, ya que escribe: "Bendito sea Jehová. Mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra" (Salmos 144:1).

 

¿Por qué hablaba de sus manos u dedos adiestrados para la batalla? “Porque además del entrenamiento es para aprender a usar las armas de nuestra milicia, que no son carnales, sino poderosas en Dios, para la destrucción de fortalezas." (Salmos 18:34; 1 Samuel 22:40).

 

HOMBRE DE ALABANZAS

 

Otra característica del guerrero es que es un tremendo alabador. David entrenaba sus manos tocando el arpa; cada vez que la tocaban sus dedos se entrenaban para la guerra. La Biblia dice en Efesios 6:12, que no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. El problema actual es que no nos damos cuenta que nuestra lucha es contra potestades, contra orígenes o dinastías diabólicas a las que tenemos que vencer en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Y para guerrear hay que vencer al mundo espiritual demoniaco a base de alabanza y adoración. La escritura

 

dice: que hay que alabar a Dios con decacordio. El decacordio era un instrumento de diez cuerdas echo especialmente para la alabanza a Dios.

 

CONSCIENTE DE SU LLAMAMIENTO Y VOCACIÓN

 

El guerrero debe estar consciente de su Llamamiento y vocación. David tuvo conciencia de que Dios lo escogió para la guerra. Era un jovencito, rubio, de hermoso parecer; parecía un niño delicado y tierno cuando el padre lo mandó al campo de batalla, no a pelear sino a llevarle un presente al jefe de sus hermanos, que estaban en la batalla, y comida para ellos. Cuando David ve que el gigante los maldecía y nadie lo enfrentaba comenzó a indagar que le darían al que venciere a ese hombre. El rey daría al vencedor su yerno y sin duda lo nombraría oficial del ejército.

 

David era un pastor, jovencito, pero cuando llegó al campo de batalla y vio que nadie respondía, supo que era el líder guerrero de aquella contienda.

 

Para el líder guerrero la edad no cuenta. Si Dios le llama a guerrear comience a hacerlo pronto. Yo empecé bien temprano y todavía estoy en la batalla, espero que hasta el último latido de mi corazón esté en ella, siempre en guerra; Arrebatándole las almas al diablo y guardando mi propia bendición.

 

PRECISION PARA ENTRAR EN LA BATALLA

 

Otra característica del guerrero es que conoce el momento preciso para entrar en la batalla. David respondió a Saúl: "Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre" (vs. 34). ¿Qué podemos notar aquí? La palabra era todavía era pastor, pero decide promoverse de pastor de ovejas a guerrero. Dios nunca le promoverá. El espera que usted sepa que es guerrero y que quiere tomar parte en la lucha. Dios llama y usted responde, ningún hombre le llamara, pero es usted el que tiene que responder al llamado de Dios.

 

FORTALEZA EN EL SEÑOR

 

Otra característica del guerrero es su fortaleza. El guerrero es un hombre de fuerza; esto lo he comprobado en mi vida; hay ocasiones en que predico hasta veinticinco días seguidos, y si hay algo que agota, es la predicación. Hay días en que uno queda agotado; pero Dios es quien fortalece nuestra garganta para seguir predicando su palabra.

 

¿Cómo se adquiere la fuerza? Muchas veces no son fuerzas físicas, sino esperar en Jehová, porque lo que esperan en Jehová recibirán nuevas fuerzas, todos los días reclamo lo que dice el Salmo, las fuerzas del búfalo. Cuando David agarró la espada de Saúl no la pudo levantar, pero cuando el espíritu de Dios vino sobre él corrió y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada del y sacándola de su vaina, lo acabó de matar y le cortó la cabeza.

 

¿Qué sucedió? Note no podía con la espada de Saúl y en el momento crucial puede con una cuatro veces más grande: el secreto es que recibió fuerzas de Dios. Esa fuerza se mantiene con él con el gozo del Señor que es nuestra fortaleza; por eso me molesta ver hermanos con cara agria como de limón, y desearía verlos con una sonrisa.

 

El gozo del Señor es nuestra fortaleza, por eso Pablo dice: Regocíjese, estad siempre gozosos. El diablo quiere entristecer a la gente de Dios y debemos saber que el peor enemigo de la fortaleza, es él estado de ánimo negativo, por eso dice la palabra: "Entrad por sus atrios con acción de gracia y con regocijo". Debemos estar conscientes de que estamos en una guerra. Los alabadores y adoradores son dirigidos en la guerra para derribar potestades. Estoy en la guerra de Jehová de los ejércitos, y aunque no puedo levantar mi espada él me dará poder para vencerlo cuando vivimos así: Suceden milagros. El gigante le dijo a David: "daré a comer la carne tuya a las aves de los cielos". David le respondió: NO, yo soy el que daré la carne tuya y al de todos los que te acompañan". Goliat fue el que terminó devorado por las aves.

 

PODER DEL CIELO

 

Poder para inutilizar toda arma levantada contra ÉL. He aquí otra característica del guerrero. Y es cumplimiento de (Isaías 54:17). "Ninguna arma forjada contra ti prosperara, y condenaras toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mi vendrá, dijo: Jehová". Aman hizo una horca contra Mardoqueo y fue el mismo quien terminó ahorcado. No le tenga miedo al enemigo cuando levante armas contra usted; reclame la herencia y aprópiese de ella. ¿Y cuál es esa herencia? El poder de condenar el juicio y voltear el arma que viene contra mí.

 

CAPACIDAD PARA CONQUISTAR

 

Otra característica del guerrero es la capacidad para conquistar nuevos terrenos para Dios y para el reino. El guerrero es el encargado de conquistar el trono y establecer el reino. Donde David ganaba una batalla dejaba una guarnición para guardar lo que había ganado. Nuestro problema es que ganamos la batalla y no dejamos ángeles para que protejan nuestras victorias; en otras palabras, no dejamos guarniciones. Los filisteos, él ejercito del diablo, tienen guarniciones, pero Dios nos ha dado guarniciones de ángeles. Cada vez que conquisto algo, dejo una guarnición y donde no la dejo se levantan en contra de mi otra vez. Toda potestad que se levante en contra nuestra es también en contra del reino; por ello es necesario ser obediente al estratega de la guerra: Jesús el Señor. El guerrero obedece las órdenes de su general.

 

PRUDENCIA

 

Prudencia para conducirse en la guerra y fuera de ella, es una de las características más importante del guerrero. Eso lo dice la palabra: "Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente". La prudencia la virtud que hace prever y evitar las faltas y peligros. El guerrero debe evitar todo eso para librar eficientemente la batalla. El diablo cobra caro todo error que se comete en la batalla de Jehová.

 

El guerrero siempre debe tener prudencia para pelear pues en ella está su estrategia. Nunca un guerrero imprudente ganaría una guerra; el guerrero debe saber que dice y porque lo dice. El hombre prudente sabe escuchar y hablar a tiempo. No olvide que su palabra es una espada que hiere a la persona, circunstancia o potestad contra la cual se profiere.

 

Si alguien sufre ataques contra sus reuniones es el evangelista. Las autoridades no le quieren dar permiso. A veces lo meten preso y sale de allí a predicar porque sabe que su lucha no es contra sangre ni carne. Hay un reino que se mueve tras las autoridades para impedirle su labor, pero él sabe que está en guerra. Nunca use las armas de otros, use las suyas, y después dependa del espíritu de Dios. Él le ha hecho a usted una persona única.

 

Dios nos dota con lo mejor de sus armas. David tomó cinco piedras. ¿Por qué? Porque eran cinco gigantes que tenía que vencer. En el mundo espiritual había cinco gigantes que eran representados por ese enemigo.

 

* Primer gigante: Turbación (vs.11).

 

* Segundo gigante: Miedo (vs. 24).

 

* Tercer gigante. Provocación (vs. 25).

 

* Cuarto gigante: Oprobio (vs. 26).

 

* Quinto gigante: Desanimo (vs.32).

 

Turbación, Temor, Provocación, Oprobio y Desanimo. El diablo desata todas sus fuerzas contra nosotros. Pero tenemos cinco piedras: una para cada una de ellas. No en balde el Nombre de Jesús tiene cinco letras. La Biblia cuando lo anuncia dice: "Y llamaras su Nombre Jesús, porque ÉL salvara al pueblo de sus pecados". El ángel lo anuncia no como Jesucristo, sino como Jesús, y él es la puerta si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrare a EL, y cenare con ÉL, y él conmigo.

 

Cristo estaba en medio de las Iglesias para defenderlas, no podemos maldecir. Estoy en contra de hablar maldición; ya no expreso problemas, expreso soluciones; y si los expreso es para traerlos a

 

colación para que alguien me ayude a orar, porque juntamente cuando nombro el problema, nombre la solución; Dios me puso a orar por soluciones, no por problemas.

 

LA GUERRA DE JEHOVA. (Éxodo 15:3; 2 Crónicas 20:15; 1 Samuel 17: 47).

 

Otra característica del guerrero es que no pelea su propia guerra, sino la del Señor. No lo olvide, la guerra no es nuestra. Si se pone a pelear su guerra, le van a vencer. Dios está comprometido a pelear su propia guerra. David no temía al gigante. No importaba que Goliat fuera un hombre de pelea porque él no iba a pelear su guerra, ni con sus armas, sino la guerra de Jehová de los ejércitos.

 

Cuando peleo por el reino y por los principios del reino, estoy pelando las guerras de Jehová de los ejércitos. El me da la victoria y la guerra está ganada por él. Cuando se pelea esa guerra Él, la gana, y nos entrega la victoria.

 

SIN TEMOR

 

El líder guerrero es un hombre sin temor. Este es otro rasgo esencial del guerrero. David era un hombre así. Cuando convenció al rey le dijo: "Mira, cuando venía un león o un oso, el espíritu de Jehová venia sobre mí, y yo lo agarraba por la boca, y le arrebataba el cordero, y lo mataba, y este filisteo incircunciso también será como han caído los osos y los leones".

 

Nunca le tenga miedo al diablo. Hay hermanos que le temen a la persecución del diablo. La Biblia dice que el bien y la misericordia me seguirán todos los días. Por eso es que me levanto cada mañana con gozo, con alegría y le doy gracias a Dios por tener un nuevo día, porque nuevas bendiciones vienen ese día.

 

SE INDEPENDIZA TEMPRANO

 

El guerrero aprende a batallar desde muy temprano, por lo que pronto sale de la tutela de sus padres. Cuando usted decide pelear la guerra, tiene que salir de la tutela de sus padres. La guerra es un camino que se emprende y muchas veces no tiene regreso. David le gano al gigante, y Saúl ya no lo dejo volver más a la casa de sus padres.

 

Hay un momento en que le quitaran la tutela. Cuando a Eliseo le fue quitada la de Elías, grito: "Padre mío carro de Israel", y se acordó que ya no estaba bajo tutela, sino que ahora era empleado directo de Jehová, y añadió: "¿Dónde está Jehová el Dios de Elías? Ya Elías se fue, ¿Pero el Dios de Elías donde estaba?". Y el espíritu de Jehová cayó sobre ÉL.

 

NO DEPENDER DE LAS APARIENCIAS

 

El guerrero no depende de las apariencias ni de sus fuerzas físicas. Muchas veces se le menosprecia por su apariencia física, Pablo dijo: "Cuando ustedes me vieron, me menospreciaron por mi apariencia física porque era la de un hombre débil, pero yo soy un hombre de hierro. Pequeño o débil, como ustedes quieran, pero estoy para ganar almas. Por Asia menor, Europa y por todos lados, y sigo extendiendo el reino de Dios". Casi siempre Dios escoge a los guerreros entre los más débiles, porque tienen que depender de ÉL para ganar. Casi nunca los escoge entre los sobresalientes o los autosuficientes.

 

Son muchos los menosprecios que el líder guerrero vence. David lo sufrió con su propia familia, uno de sus hermanos lo hizo "Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quien has dejado a aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de su corazón que para ver la batalla has venido" (vs. 28). En otras palabras le quiso decir lo siguiente: eres un pastorcito de ovejas: no vengas a ver la batalla, vete a tu campo otra vez. Vete a pastorear las ovejas que tienes ahí. Este asunto es para hombres, no para niños como tú. David le contesto: ¿Qué he hecho ahora? ¿No es esto un mero hablar? En mi opinión le quiso decir: no seas hablador, si me estas criticando porque quiero enfrentar al gigante, está bien, enfréntalo tú. Muchas veces los que menosprecian al guerrero no son capaces de enfrentarse al gigante y los que menosprecian es lo que

 

se ve. No hay edad para pelear la batalla, ni sexo, ni condición social. Dios siempre escoge a gente débil para capacitarla con su poder.

 

SU LÍDER TAMBIÉN LO MENOSPRECIÓ

 

"Y dijo David a Saúl: no desmaye tu corazón de ninguno a causa de Él; tu siervo ira y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: no podrás tu ir contra aquel filisteo para pelear con él, porque tú eres muchacho, y el un hombre de guerra desde su juventud" (vs.32).

 

Los líderes a veces menosprecian porque a veces piensan que hay gente que no sirven debido a su apariencia. La Biblia enseña que todos en el redil sirven para algo cuando dice: "Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, los corderos son para tus vestidos, y los cabritos para tu mantenimiento, y abundancia de leche de las cabras parea tú, mantenimiento, apara mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas" (Proverbios 26:27; 23.26-27).

 

Si las ovejas dan leche, los cabritos sirven para el mantenimiento, el enemigo también lo menosprecio: "y como los filisteos miro y vio a David, le tuvo en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer" (vs. 42). El primero le dijo que era pastorcito de ovejas; el segundo que era muchacho inexperto. El enemigo lo miró y le dijo que le habían mandado una niña a pelear y lo tuvo en poco. El líder guerrero no mira ni se amedrenta ante el enemigo pues sabe que Jehová esta con el cómo poderoso gigante.

 

ARMAS PROPIAS

 

Dios equipa al guerrero con armas propias, así que nunca las pidas prestadas. (vs. 37). "Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garra del oso, Él también me librara de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: ve, y Jehová este contigo."

 

Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y lo armo de coraza. Y ciño David su espada sobre sus vestidos, y probo a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practique. Y David echo de si aquellas cosas.

 

Después de esto, hizo lo que sabía hacer. Tomo cinco piedras. David era experto en usar la honda. Nunca trate de usar lo de otro. Dios tiene para usted sus propias armas, use lo que Dios le ha dado, David no, pudo levantar la espada de Saúl.

 

Porque no era suya; era un arma prestada. Esto es lo mismo que usar la revelación que Dios le da a otro; haciendo esto no serás una voz, serás un eco. El líder gobernante representa al Apóstol, el líder profeta, al profeta, el líder guerrero al evangelista. El evangelista siempre anda en guerra peleando con el diablo; y por eso siempre tiene que estar fortaleciéndose en el Señor por medió de la oración. De modo que cuando se presenta a la batalla es un León porque toma la naturaleza de su Señor el León de la tribu de Judá.

 

David se conducía prudentemente, no solo en el servicio a Dios, sino en su vida particular, en su vida privada. Por eso gozaba de la presencia de Dios; y Dios estaba con él. El prudente goza de la presencia de Jehová. Ahora, hay que cuidar que la prudencia no sea carnal, porque esa clase de prudencia calcula, mide, desconfía, es maliciosa; por eso el libro de Dios dice así: No estribes en tu prudencia, reconoce a Jehová en todos tus caminos y él enderezara todas tus veredas.

 

Fíate de Jehová en todos tus asuntos, no estribes en tu propia prudencia, por causa de la prudencia carnal hoy muchos líderes carnales están dominando a la Iglesia, son muy inteligentes y saben manipular. La prudencia carnal manipula; la presencia de Dios construye, edifica. La prudencia de Dios no teme al qué dirán; la prudencia carnal le teme al qué dirán.

 

Aunque David era prudente, cometió un acto que parecía imprudente. ¿Cuál fue? Que se puso a bailar, en ropa interior, frente al arca y Mical le dijo: "Ah, mira que imprudente eres, como es posible que con un efod de lino te pongas a bailar delante del pueblo. Te has rebajado". Pero en esa aparente imprudencia él fue dirigido por el Señor.

 

BAJO AUTORIDAD

 

Otra característica del guerrero es que se sujeta a la autoridad para su propia protección. Muchos dicen que se sujetan a Dios pero no a los hombres. La Biblia enseña que había treinta valientes con David. Yo los tipifico como ministerios, pero había una autoridad que se llamaba David. Si usted anda sin autoridad y no es obediente, Dios no le puede respaldar en la guerra.

 

En estos días, Dios está levantando el concepto de la autoridad. Usted debe preguntarse: ¿Quién es mi David? Para que Dios nos respalde tenemos que estar bajo autoridad; eso fue lo que dijo el centurión romano: "Yo estoy bajo autoridad, y como sé obedecer a mí también me saben obedecer". Cuando usted no ande bajo autoridad, notara que todos los que levanta, tarde o temprano se rebelan contra usted. Por algo la Biblia dice: "Él constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, para la perfección y edificación del cuerpo". (Efesios 4:8-9). Dios respeta la autoridad.

 

Si ese principio está establecido en el cielo y usted no vive bajo él, no está haciendo la voluntad de Dios. Sus problemas y sus fracasos son debido a la falta de autoridad.

 

David tenía una autoridad y era Saúl. Y aunque Dios lo había rechazado, David respetó la autoridad de Dios. A donde quiera que Saúl lo mandara, él iba. Aquellos hermanos que andan de una Iglesia a otra, nunca han estado bajo autoridad. Es cierto que hay autoridades malas que dañan al protegido; si ese es su caso busque una buena y manténgase bajo la autoridad. Buena autoridad es lo único que detiene los dardos del maligno. Si usted tiene mala autoridad, los dardos pasan y lo hieren, porque la autoridad tiene que estar atenta y orar por usted. Pablo dice que no cesaba de orar por los suyos.

 

Suyo por la gracia de Jesucristo Pastor Emanuel Espiño. Abril 2016.

 

 

 

 

"Las Decisiones de Caín"

Pastor Freddy Faundez

Génesis 4:1-16

 

INTRODUCCIÓN: Caín significa adquisición, cuando él nació dijo Adán; "Por voluntad de Jehová he adquirido varón". Sus padres tal vez esperaban que su hijo primogénito fuera un hijo especial, pero pronto se esperanza se volvió una pesadilla, y su armonía en odio.

 

La Biblia nos amonesta a que no sigamos el camino de Caín, y advierte a los que ya lo siguieron; Judas 11; "¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín" Así como Caín decidió, o escogió qué camino seguir, también nosotros lo escogeremos. ¿Cuáles fueron, las decisiones de Caín?

 

1.- Caín escogió ofrecer a Dios una adoración vana; Génesis 4:3-5

 

Él no ofreció a Dios su ofrenda con fe, no hizo ningún esfuerzo en agradar a Dios.

 

* Hebreos 11:4; "Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín"

 

* Caín no tenía la fe para entender que lo que uno le ofrece a Dios, debe ser lo mejor, de lo mejor, ofreció algo que no le costó en comparación a la ofrende de Abel. Por eso Dios no miró con respeto, ni con agrado a Caín y a su ofrenda; (Génesis 4:5-7).

 

* La ofrenda de Caín reflejó su falta de fe en Dios, tratar de adorar a Dios sin fe, es en vano: Hebreos 11:6; "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

 

2.- Caín decidió aumentar su pecado; Génesis 4:5-8

 

Caín se enojó con Dios porque no miro con agrado su ofrenda, debía haberse enojado con él mismo por su infidelidad e hipocresía, y haber menospreciado aquella oportunidad.

 

* Sé enojo tanto que le dijo a su hermano Abel; "Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató."

 

* La muerte de Abel en manos de su hermano Caín refleja el poder de la envidia, los celos, el egoísmo, la ambición y que las obras de Caín eran malas: 1 Juan 3:12; "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas." Dijo Salomón: "El que fácilmente se enoja hará locuras." Dijo Pablo; “Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol”.

 

* Nadie nos obliga a pecar, es algo que como Caín, uno escoge, decide hacerlo: Génesis 4:7; "Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado (el castigo) está a la puerta; y te codicia, pero tú debes dominarlo."

 

3.- Caín decidió, escogió mentir a Dios; Génesis 4:9

 

Le preguntó Dios a Caín, ¿dónde está tu hermano Abel? Y Caín dijo, “no sé”, él lo sabía bien, tuvo la insolencia de negarlo y decir, ¿soy yo acaso guarda de mi hermano?

 

* Él trató de engañar a Dios, y contender con Él, en lugar de aceptar su culpa, Romanos 9:20; "Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?" Ananías y Safira también trataron, pero tampoco pudieron; (Hechos 5:1-11).

 

* ¿Tratamos nosotros de engañar a Dios? Sí, y contendemos y le mentimos... Cuando proclamamos que somos sus hijos, pero le adoramos como Caín, sin fe y siguiendo nuestros conceptos, o maneras, no como Dios quiere; (Génesis 4:3-7). Cuando proclamamos que amamos a Dios, pero aborrecemos al hermano: 1 Juan 4:20; "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quién no ha visto?"

 

* Cuando ofrendamos menos de lo que Dios nos ha prosperado; (1 Corintios 16:2).

 

* Cuando decimos que tenemos comunión con Dios, pero andamos en tinieblas, cuando nos guiamos por las reglas del mundo y no por las de Dios; (1 Juan 4.5-6).

 

* Cuando decimos conocer a Dios y no guardamos sus mandamientos...; (1 Juan 2:3- 5).

 

4.- Caín decidió irse de la presencia de Dios; Génesis 4:16

 

En lugar de buscar el arrepentimiento, Caín escogió mejor seguir el pecado.

 

* Es mejor buscar el arrepentimiento, sino, volveremos a ser esclavos del pecado: Romanos 6:12; "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias." El diablo nos anda rodeando como león rugiente; (1 Pedro 5:8). Sí servimos al pecado, servimos al diablo, es lo que él quiere pero iremos junto con él a la condenación.

 

* La vida de Caín no fue buena, ni bonita, o agradable, Dios lo maldijo por haber matado a Abel: Génesis 4:11; "Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano." ¿Qué significó para Caín ser maldecido por Dios? Dos cosas que él esperaba de la tierra se le negarían, una era prosperidad del fruto de la tierra, y la otra un lugar para vivir.

 

* Cómo agricultor Caín no prosperaría: Génesis 4:12-13; "Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza...”.

 

* Y sería “errante y extranjero serás en la tierra." Caín dijo; “Grande es mi castigo para soportarlo”. Él no se lo imaginaba. Dios pudo haber vengado inmediatamente la sangre de Abel matando a Caín con rayo del cielo, o enviando a un ángel con una espada. Pero prefirió usar la tierra para castigarlo. Lo mismo hizo Dios con Adán, donde ellos pusieron su corazón, allí encontraron su castigo. Dijo Salomón; “el camino de los transgresores, es duro”. La vida de Caín fue miserable, llena de remordimiento, su conciencia le recordaría toda la vida el crimen que él había cometido, no uno común, sino uno horrible,

 

* La señal que Dios puso sobre Caín no se puede determinar cuál, o qué era, lo que sí podemos decir es que el pecado es la maldición más horrible del ser humano, sufrirá las consecuencias en esta vida, y en la eternidad; “La paga del pecado es la muerte”. Dios no iba a permitir que nadie matara a Caín, le puso una señal para que se distinguiera de los demás hombres, y para enseñarle al mundo que Caín había matado a su hermano. Notemos lo que dijo David de sus enemigos; (Salmos 59:11).

 

* Al irse Caín de la presencia de Dios, él renunció a la comunión con Dios. Caín pudo haberse arrepentido, pero en lugar de hacer eso, se enojó con Dios y muy indignado desafió a Dios por que él Señor amó más a Abel que a él: “Dios miró con agrado a Abel y a la ofrenda suya, pero a Caín no...” Caín se enojó también con su hermano Abel y lo mato, por haber decidido hacer estas cosas, por causa del pecado, Caín perdió la comunión con Dios. ¿Va a dejar usted que el pecado le robe la comunión con Dios? El pecado es lo que hace, destruye la comunión con nuestro Dios: Isaías 59:1-2; "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír."

 

CONCLUSIÓN: Caín fue un hombre que no tenía fe, que no conocía a Dios, tuvo la oportunidad de adorar haciendo la voluntad de Dios. Él Señor puso delante de Caín la bendición y la maldición, la vida y la muerte, y él escogió lo que quería. ¿Qué es lo que usted escogerá? Cuándo viene y adora a Dios, ¿cómo mirará Dios su adoración?

 

Caín obtuvo la consecuencia por haber escogido desobedecer a Dios; Génesis 4:11-16: "Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó".

 

Dios no quiere otro Caín, ya hay muchos en la tierra. Dijo el Señor: Judas 11-13. Así como Caín decidió, o escogió qué camino seguir, también nosotros lo escogeremos, ¿cuál será su decisión? ¿Ya obedeció usted el evangelio? Pastor Freddy Faundez. Abril 2016.

 

 

 

 

 

"Los Errores de un Deprimido"

APOSTOL JOSUE NAYIB

 

 

1° Reyes 19:1-18

 

En el mundo occidental se está viviendo un fenómeno que aparece con inusitada frecuencia: la depresión, síndrome caracterizado por una tristeza profunda. La persona deprimida ve de color oscuro todas las cosas. Nada la motiva. Todo le es indiferente. Lo mismo le da vivir que morir. En los casos extremos, cuando la depresión adquiere un carácter marcadamente patológico, incluso la idea del suicidio se presenta como una posibilidad no descartable. En estos casos la ayuda del especialista es del todo aconsejable. Pero son muchos los casos en que, sin llegar a tales extremos, se cae en la indiferencia hacia todo; todo le es igual al deprimido. Su situación es comparable a la de alguien que cae en un pozo oscuro y profundo. ¿Hay alguna posibilidad de salir de él?

 

El profeta Elías nos ayuda a encontrar la respuesta (léase el capítulo 19 del primer libro de Reyes). El relato bíblico es sumamente instructivo. Elías es uno de los más grandes profetas en uno de los periodos más difíciles de la historia de Israel. Aparece súbitamente, como un rayo en la oscuridad, como una flecha de Dios dirigida a la conciencia del rey Acab y de todo el pueblo de Israel. La situación del reino es deplorable. El pueblo está siendo seducido por el politeísmo; las divinidades paganas de Baal y Asera, reguladoras de la fertilidad, atraen de modo creciente la fe de los israelitas. Elías combate la apostasía con todo su coraje. En un reto impresionante desafía a los sacerdotes de Baal a participar en una prueba decisiva en el monte Carmelo. El profeta de Jehová triunfa clamorosamente, y el pueblo exclama: ¡Jehová es el Dios! ¡Jehová es el Dios! (1 Reyes 18:20-40).

 

Lo acaecido desata las iras de la corte real (1 Reyes 19:1-2), y Elías, dominado por el temor, decide huir. Su valentía de pronto se convierte en depresión irreprimible. Brillante en muchos aspectos, Elías también tuvo sus puntos oscuros. Fue, como diría Santiago, “Hombre de pasiones semejantes a las nuestras” (Santiago 5:17). Y de semejantes errores.

 

1.- EL ERROR DE OLVIDAR LA SOBERANÍA DE DIOS

 

El fugitivo Elías llega al desierto al Sur de Beerseba. Acurrucado a la sombra de un enebro, se compadece de sí mismo. «Se deseó la muerte y dijo: ¡Basta ya, Señor! Quítame la vida» (1 Reyes 19:4). Curiosa contradicción. Desea la muerte uno que huye de ella. Pero ¿quién era él para decir «Basta ya»? Nuestra vida y nuestra muerte están siempre en las manos de Dios. Sólo él sabe cuándo llega nuestra hora. Antes de esa hora, nada ni nadie podrá estorbar los planes que el Altísimo tiene para la vida de cada uno de sus hijos. Jezabel era poderosa y malvada; pero Dios era infinitamente más poderoso. Nuestra mayor preocupación debiera ser siempre la misma que tuvo el Señor Jesucristo: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, mientras dura el día” (Juan 9:4). En ese quehacer hemos de perseverar, sin huidas ni deserciones. Todos los acontecimientos de nuestra vida están bajo el control del Todopoderoso. Y todos responden a una finalidad positiva, sabia y buena. Así pudo comprobarlo Elías tras sus experiencias en el desierto.

 

2.- EL ERROR DE DESESTIMAR SU OBRA

 

“No soy yo mejor que mis padres” dijo Elías, amargamente decepcionado. Así, en su fuero interno, anulaba los efectos de su espectacular victoria lograda en el monte Carmelo. Piensa que no ha tenido más éxito que sus predecesores. Pese al triunfo sobre los sacerdotes de Baal, la persecución desatada contra el profeta le hace pensar que el resultado final es un fracaso. ¿Qué sentido tenía ya su vida? Suele ser frecuente en el deprimido un sentimiento de baja autoestima injustificado.

 

Elías tenía durante su depresión una visión incompleta de su ministerio. Como consecuencia de su amonestación no vio la «conversión» del pueblo en masa, pero su labor contribuyó a robustecer la fe de una importante minoría que se mantendría fiel a Dios. También nosotros caemos en el mismo error. Valoramos nuestra obra por los resultados visibles, no por nuestra sumisión al propósito de Dios. Olvidamos que el Señor no nos pide éxito, sino fidelidad a él y a su dirección. En realidad nuestra obra no es nuestra; es de Dios; y él la dirige conforme a los dictados de su sabia voluntad. Afortunadamente para Elías, mientras llamaba a la muerte, hizo acto de presencia el primo de la muerte: el sueño. “Echándose debajo del enebro, se quedó dormido” (1 Reyes 19:5). El sueño tiene excelentes efectos reparadores en el deprimido. Por eso Dios le hace dormir y le da de comer. Una vez repuesto, le manda caminar hasta Horeb (Sinaí), lugar de resonancias sagradas que evocaba el ministerio no siempre exitoso de Moisés. También él, Elías, allí encontró a Dios, que no le abandonaba. Sus errores no movieron a Dios a desecharlo como instrumentó ineficaz.

 

3.- EL ERROR DE AISLARSE TOTALMENTE

 

“Se metió en una cueva” (1 Reyes 19:9). ¿Seguía temiendo que los solados de Acab le dieran alcance? Si al anochecer se hubiese quedando fuera de la cueva, posiblemente la luna o las estrellas, la amplitud del espacio abierto y la brisa, habrían infundido serenidad a su espíritu. Pero no, Elías se

 

mantuvo en el interior de la cueva, sin más compañía que la de su amargura y su frustración. En un estado de incontrolable ansiedad. ¿Y nosotros? ¿No pasamos gran parte de nuestra vida en alguna de nuestras «cuevas», inmersos en una sombría introspección, viendo fantasmas donde habríamos de ver ángeles, desastres inminentes donde está a punto de manifestarse la soberanía y el poder de Dios?

 

Pero el aislamiento nunca puede ser total. Dios siempre puede revelar de modo inconfundible su presencia alentadora. Tal fue la experiencia de Jacob en Betel. Y la de Moisés en el desierto. Ahora el Señor penetra en la soledad del profeta y le interpela con una pregunta que va a sacado de su ensimismamiento: ¿Qué haces aquí? (1 Reyes 19:9). La pregunta ¿es una reprensión o una incitación a la reflexión? Posiblemente ambas. Elías se había distinguido por ser un hombre de acción valeroso e incansable; pero ahora ¿qué hacía? Hundir su cabeza en el pecho, deplorando su fracaso en su acción profética. No obstante, Dios, con su pregunta, quiere librado de su introspección. Quiere que su siervo vea su situación y su ministerio con nuevos ojos, pese a que aún quedan errores que Elías ha de abandonar.

 

4.- EL ERROR DE DISTORSIONAR LOS HECHOS

 

La declaración del versículo 10 (“...los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”) es una verdad a medias. Es cierto lo que Elías dice en las tres primeras frases, pero no la siguiente: “Yo solo he quedado”. Esta aseveración no sólo es falsa; es también injusta. ¿No era nadie el intrépido Abdías que, arriesgando su vida, había escondido en cuevas a cien de los profetas de Jehová cuando eran perseguidos por el idólatra Acab? (1 Reyes 18:13).

 

Es indigno exaltar nuestros méritos y virtudes subestimando los de personas próximas a nosotros. Olvidamos lo positivo de la obra de Dios en manos de nuestros hermanos. Y perdemos de vista la posibilidad de que incluso nuestras virtudes estén mezcladas con móviles poco santos. Jehú fue radical en su acción contra la idolatría imperante en Israel. Pero no cabe duda que su actuación tenía un móvil de presunción: “Ven conmigo y verás mi celo por Jehová” (2 Reyes 10:16), al que se unía una exacerbada crueldad (2 Reyes 10:17). En el caso de Elías, ¿no se unía a su presunción un sentimiento de autocompasión desmesurada? Siempre será saludable orar como el salmista y pedir a Dios: ¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. (Salmos 19:12).

 

5.- EL ERROR DE CREER QUE DIOS LE ESTABA FALLANDO

 

Las palabras de Elías en 1 Reyes 19:10 suenan a reproche, como si Dios hubiese perdido el control de la situación. ¿Por qué Dios no había destruido a Jezabel? ¿Por qué no había inflamado el celo del pueblo de modo que se hubiese amotinado y destronado a Acab? Cuando Israel, siglos antes, había estado en este lugar, tenía fresco en su mente el recuerdo de los prodigios obrados por Jehová. No menos sorprendente era lo que Elías había visto en el monte Carmelo; pero él parece haberlo olvidado. Ve en él un Dios paralizado. El Dios de los ejércitos parecía en aquel momento el Dios de los silencios. Y de la inacción.

 

En ese momento crítico Dios da a Elías una gran lección: Jehová no es sólo el Dios del poder y del juicio. Es también el Dios de gracia y de misericordia. Esta lección es admirablemente ilustrada por el Señor. “Un viento grande y poderoso, que rompía los montes y quebraba las peñas sopló sobre el monte Horeb, pero Jehová no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto, pero Jehová no estaba en el terremoto. Tras el terremoto, un fuego, pero Jehová no estaba en el luego. Y tras el fuego se oyó un silbo apacible y delicado.” (En el original hebreo, literalmente, «un sonido de suave silencio») (1 Reyes 19:11-12).

 

Dios había actuado en otras ocasiones con la fuerza del ciclón o de temible tempestad. Pero ahora lo que Elías necesitaba era “el silbo apacible”, el susurro de una voz que calmara su espíritu atormentado y pusiera fin a las voces tristes de su alma sumida en la depresión. Era lo que muchos de nosotros necesitamos cuando la oscuridad nos envuelve y nuestro espíritu se hunde en el desaliento. Dios sabe cuándo ha de actuar con el furor de su justicia y cuándo ha de templar sus juicios con su misericordia (Éxodo 34:6-7).

 

Y Dios no defrauda a Elías. No le falla. Por el contrario, amorosamente lo restaura y le abre la cautivadora perspectiva de un ministerio renovado, básico en la realización de sus planes divinos (1 Reyes 19:15-16).

 

Aprendamos las lecciones derivadas de los errores de Elías:

 

1. Dios es soberano, pese a los misterios de su providencia.

 

2. La obra que nos ha encomendado no quedará sin fruto.

 

3. La realidad de nuestras circunstancias oscuras no es tan terrible como nos parece.

 

4. Dios jamás nos falla.

 

5. Dios no es sólo Dios de juicio y poder; también lo es de gracia y misericordia.

 

CONCLUSIÓN: Salgamos de nuestras cuevas y volvamos a nuestro puesto de servicio en la familia, en la iglesia, en la sociedad. Sólo de ese modo seremos librados de la depresión para vivir en las alturas de la comunión con Dios y de servicio para su gloria. ¿Por qué te abates, alma mía, dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, ¡salvación mía y Dios mío! Salmos 42:5.

 

En Victoria en el nombre de Jesús. Su Hno. Desde el Cono Sur Josué Nayib. Abril 2016

 

 

 

 

 

 

La Carnada de Satanás

Pastor Diego Zenteno.

 

 

Todo aquel que ha atrapado animales sabe que una trampa necesita de dos cosas para que resulte exitosa; debe estar escondida, con la esperanza de que el animal tropiece en ella, y debe atracar al animal a las garras misma de la trampa mortal. Satanás el enemigo de nuestras almas, incorpora ambas estrategias cuando pone delante de nosotros sus engañosas y mortales trampas. Y ellas se hallan escondidas y fuertes. Satanás juntamente con sus legiones, no es tan indiscreto como muchos creen. Es muy sutil y se deleita en engañar. Es astuto en su operativo, usa su sagacidad y pericia. No olvide que él se puede disfrazar como mensajero de luz. Si no estamos entrenados por la palabra de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo, no reconoceremos sus trampas.

 

Uno de sus más engañosos e insidiosos tipos de carnada son las “ofensas”. Realmente, las ofensas no son mortales si permanecen en la trampa; pero si las tomamos y alimentamos nuestro corazón con ellas, entonces nos ofendemos. Las ofensas traen mucho fruto consigo: enojo, herida, celo, resentimiento, amargura, odio, envidia, contienda, ultraje. El tomar de las ofensas trae aparejado también: insulto, ataque, división, separación, rotura de relaciones y traición.

 

A menudo, aquellos ofendidos no se dan cuenta de que hallan atrapados. Están absortos en su condición, enfocando el mal que les hicieron. La manera más efectiva del enemigo de atarnos es hacer que miremos a nosotros mismos. El Señor Jesús dijo que era imposible vivir en esta vida y no hallas ofensas (Lucas 17:1). Estar libre de ofensas es esencial para todo cristiano. He visto gente recibir sanidad, ser llena del Espíritu Santo, recibir respuesta a sus oraciones al quedar libre de esta trampa.

 

¿Ofendido Yo?

 

Viajando y ministrando en muchos lugares, he observado como esta trampa del enemigo es tendida a muchos. Un gran número no puede funcionar propiamente en su ministerio o llamado por las heridas que las ofensas han causado en sus vidas. Se hallan impedidos de poder llegar a su potencial. Muy a menudo, son los mismos creyentes los causantes. La ofensa los hace sentir traicionados. En Salmo 55:12-14 David lamenta: “Si un enemigo me hubiera afrentado, yo lo habría soportado. Si el que me aborrece se hubiera levantado contra mí, yo me habría ocultado de él. Pero fuiste tú, un hombre igual a mí, mi compañero, mi íntimo amigo; que juntos compartíamos dulcemente los secretos y con afecto nos paseábamos en la casa de Dios”.

 

Ellos son aquellos con los cuales nos sentábamos y cantábamos, o, quizá, aquél que predicaba el sermón. Pasábamos las vacaciones juntos, fuimos a reuniones sociales y compartimos responsabilidades. O, quizá, alguien más cercano: crecimos juntos, nos confiamos cosas, dormimos en la misma habitación. ¡Cuánto más cercana es la relación, más severas serán las ofensas! Encontrará que los mayores odios existen entre personas que una vez fueron muy cercanas.

 

La historia muestra que las más sangrientas guerras son las guerras civiles. Hermanos contra hermanos. Hijos contra padres. Padres contra hijos. Sólo aquellos por los cuales uno se preocupa pueden herirnos. Esperamos más de ellos; al fin le hemos dado de nosotros mismos. Más alta es la expectativa, mayor será la caída.

 

El egoísmo reina en nuestra sociedad. Hombres y mujeres en estos días buscan todo para sí, siendo negligentes e hiriendo a aquellos que están a su alrededor, Esto no debe sorprendernos. La Biblia es muy clara diciendo que en los últimos días los hombres serán “amantes de sí mismos” (2 Timoteo 3:2). Esperarnos esto de una persona que no es creyente, pero Pablo no se refería a aquellos que estaban fuera de la iglesia. Hablaba acerca de aquellos dentro de la misma. Muchos están heridos y amargados. ¡Están ofendidos! No se dan cuenta de que han caído en la trampa de Satanás.

 

Jesús lo dice bien claro, es imposible vivir en este mundo y no tener la oportunidad de ofenderse. Sin embargo, la mayoría de los creyentes se sienten sacudidos, aturdidos y sorprendidos cuando eso ocurre. Creemos que somos los únicos que hemos sido agraviados. Esta respuesta nos deja vulnerables a una raíz de amargura. Por lo tanto, debemos estar preparados y armados en contra de esas ofensas, porque nuestra respuesta determinará nuestro futuro.

 

La trampa engañosa

 

La palabra traducida corno “ofensa” en Lucas 17:1 tiene su origen en la palabra “skandalon”. Esta palabra, originalmente, se refiere a la parte de la trampa donde se coloca la carnada. Por lo tanto, significa: poner una trampa en el camino de alguien. En el Nuevo Testamento lo describe como una trampa usada por el enemigo. Las ofensas son un instrumento del diablo para llevar a la gente a cautividad.

 

Pablo instruye al joven Timoteo: “Pues el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar y sufrido; corrigiendo con mansedumbre a los que se oponen, por si quizás. Dios les conceda que se arrepientan para comprender la verdad, y se escapen de la trampa del diablo, quien los tiene cautivos a su voluntad”. (2 Timoteo 2:24-26).

 

Aquellos que están en disputa u oposición caen dentro de la trampa y son tomados prisioneros para hacer la voluntad del diablo. Lo más alarmante es que no se dan cuenta de su cautividad. Tal como el hijo pródigo, deben volver en sí y despertarse a la verdadera condición de sus almas. No se dan cuenta de que están echando aguas amargas en vez de puras. Cuando una persona está engañada, cree que está bien aun cuando no lo está. No importa cuál sea el escenario, podemos dividir a todas las personas ofendidas en dos categorías: 1) aquellas que han sido tratadas injustamente y 2) aquellas que creen que han sido tratadas injustamente. Las personas que integran la segunda categoría creen, con todo su corazón, que han sido agraviadas. A menudo, sus conclusiones son sacadas de información incorrecta. O su información es correcta, pero la conclusión es distorsionada. De cualquier manera lastiman, y sus entendimientos son oscurecidos. Juzgan por suposiciones, apariencias y rumores.

 

La verdadera condición del corazón

 

Una de las maneras en la cual, el enemigo guarda a una persona ofendida constantemente es que las ofensas se hallen escondidas, encubiertas con orgullo. El orgullo la mantendrá imposibilitada de admitir su verdadera condición. Una vez me encontré severamente herido por dos ministros. La gente me dijo: “No puedo creer que ellos le hayan hecho eso. ¿No te sientes herido?” Yo prontamente contesté: “No, estoy bien. No me siento herido”. Sabía que estaba mal estar ofendido con alguien, así

 

que lo negué y reprimí mis sentimientos. Me convencí a mí mismo que no lo estaba, pero la realidad era otra. El orgullo encubrió la verdadera condición de mi corazón.

 

El orgullo lo guardará de poder tratar el asunto con verdad. Distorsiona la visión. Nunca cambiará mientras piense que todo está bien. El orgullo endurece el corazón, disminuye la capacidad de los ojos del entendimiento y le impide un cambio de corazón “arrepentimiento” que lo hará libre. (Ver 2 Timoteo 2:24-26).

 

El orgullo hace que Ud. se vea como una víctima. Su actitud se convierte en una de “Yo fui maltratado y mal juzgado entonces, me siento justificado en mi conducta”. Porque cree ser inocente y falsamente acusado, guarda para Ud. el perdón. Aunque su verdadera condición se halla escondida dentro de usted mismo, no está escondida de Dios. Justamente, porque usted fue maltratado, no tiene permiso de seguir llevando sobre sí esas ofensas. Dos equivocaciones no dan un buen resultado.

 

En el libro de Apocalipsis, Jesús se dirige a la iglesia de Laodicea diciéndole que se veía a sí misma rica, y no teniendo necesidad de nada, entonces le expone su verdadera condición: “miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:14-20). Muchos están así hoy, no ven la verdadera condición de sus corazones, Jesús le dijo a la iglesia de Laodicea cómo salir de su engaño: comprando oro de Dios y viendo su verdadera condición.

 

Compre oro de Dios

 

La primera instrucción de Jesús para salir del engaño fue: “compra de mi oro refinado en fuego” (Apocalipsis 3:18). El oro refinado es blando y flexible, libre de corrosión y otras substancias. Cuando el oro es mezclado con otros metales (bronce, hierro, níquel, etc.) se endurece, es menos flexible y más corrosivo. Estas mezclas se llaman aleación. Cuanto mayor es el porcentaje de metales extraños, más duro será el oro. A la inversa, cuanto menor es el porcentaje de aleación, más blando y flexible será el oro.

 

Inmediatamente vemos el paralelo: Un corazón puro es como oro: tierno, blando y flexible. Hebreos 3:13 declara que los corazones están endurecidos por el engaño del pecado. Si no tratamos esas ofensas, producirán un mayor fruto de pecado, tales como amargura, enojos y resentimientos. Estas sustancias agregadas endurecerán el corazón como la aleación lo hace con el oro. Esto reducirá la ternura, creando una pérdida de sensibilidad. Estamos impedidos en nuestra habilidad de escuchar la voz de Dios, y en nuestra precisión de ver en la oscuridad. Es el lugar propicio para el engaño. El primer paso para obtener oro refinado es hacerlo polvo y mezclarlo con una sustancia llamada fundente. Luego la mezcla es puesta en un horno y derretida por el intenso calor. La aleación e impurezas son absorbidas por el fundente y emergen a la superficie. El oro, más pesado, permanece en el fondo. Las impurezas (bronce, hierro, zinc, combinados con el fundente) son quitadas, dejando un metal puro.

 

Ahora, piense en lo que Dios dice: “He aquí que te he purificado, pero no como a plata; le he probado en el horno de la aflicción” (Isaías 48:10). Y otra vez, “En esto os alegráis, a pesar de que por ahora, si es necesario, estéis afligidos momentáneamente por diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego, sea hallada digna de alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo”. (1 Pedro 1:6-7). Dios refina con aflicción, pruebas y tribulaciones, el calor separa las impurezas tales como: falta de perdón, enojo, contienda, envidia y tantas otras más, por el carácter de Dios en nuestras vidas. El pecado fácilmente se esconde donde no existe el calor de las pruebas y aflicciones. En tiempo de prosperidad y éxito, hasta el hombre malvado parecerá bondadoso y generoso. Bajo el calor de la prueba las impurezas se dejan ver en la superficie.

 

Mire su verdadera condición

 

Jesús dijo que nuestra habilidad de poder ver correctamente es otra llave para poder ser libres del engaño. Frecuentemente, cuando estamos ofendidos, nos vemos a nosotros mismos como víctimas y

 

culpamos a aquellos que nos han herido. Justificamos nuestras amarguras, enojos, envidias y resentimientos cuando estas aparecen a la superficie. Muchas veces hasta nos resentimos contra aquellos que nos recuerdan a los que nos han herido. Por esta razón, Jesús aconseja ungir los ojos con colirio para poder ver (Apocalipsis 3:18). ¿Ver qué? ¡La verdadera condición del corazón! Es la única manera que podemos ser y hacer lo que nos manda luego: “sé celoso y arrepiéntete”. Uno sólo se arrepiente cuando deja de culpar a otros.

 

Cuando culpamos a otros y defendemos nuestra posición, estarnos ciegos. Luchamos tratando de sacar la paja del ojo de nuestro hermano cuando en nuestro ojo tenemos una viga. Es la revelación de la verdad que nos trae libertad. Es mi oración que, al leer esto, la Palabra de Dios le conceda luz a su entendimiento para ver su verdadera condición y pueda ser libre de toda ofensa que pueda estar abrigando. No permita que el orgullo le robe poder ver y arrepentirse. Salmos 31:23 “Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; A los fieles guarda Jehová, Y paga abundantemente al que procede con soberbia”. Pastor Diego Zenteno. Abril 2016.

 

 

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