¡SI NO TE GOBIERNA LA HUMILDAD TE CARCOME LA ENVIDIA!

HERMANO DESDE EL CONO SUR

Es un privilegio para mí el poder extender a diario la palabra de nuestro Señor Jesucristo a todos los compañeros de milicia y heroínas de la fe, reciban un cordial y fraternal saludo en el maravilloso nombre de nuestro Señor Jesucristo. Mi mejor deseo es que todos seamos edificados, con el fin que todos estemos bien preparados para el día del arrebatamiento. Quiero tratar con ustedes este tema de edificación espiritual, con el fin de erradicar la obra que satanás ha sembrado en el corazón de muchos que es la “envidia”, leamos lo que dice el sabio predicador: “He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obra despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastés 4:4).

 

LA ENVIDIA: Según la Palabra de Dios está registrada como una de las obras de la carne, Gálatas 5:19-21 dice: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejía, ENVIDIAS... los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” Tengamos mucho cuidado con todas estas obras de la carne que son mencionadas en este pasaje, porque si una de ellas gobierna nuestra vida espiritual nos consumirá y matará, según lo que nos dice el libro de Job 5:2: “Es cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia”. Vemos que la envidia en sí, tiene que ver con todo lo que es rivalidad, aborrecimiento, odio o celos. Estas emociones de nuestra vida son las que producen la envidia, que poco a poco va poseyendo el corazón y la mente del individuo a tal grado que llega el momento que la persona siente el deseo de cometer asesinato. Tal es el caso del rey Saúl cuando sintió envidia y celos por David; Saúl en muchas ocasiones quiso matar a David con su lanza, todo porque se enteró que David estaba siendo prosperado y bendecido de parte de Dios.

 

En nuestros días ¿Cuantos cristianos no han tratado de matar a su hermano con su lanza? Muchos son los que tratan de dañar el testimonio de otro hermano hablando calumnias, poniendo su testimonio por el piso, diciendo esto o lo otro; solamente porque su corazón está lleno de celos amargos y envidia. Antes de calumniar a nuestro hermano recordemos que los ojos de Jehová están abiertos siempre y que no nos podemos ocultar. Recordemos también que de toda palabra ociosa que hablemos daremos cuenta en el día del juicio (Mateo 12:36).

 

Cuando nuestro hermano este siendo bendecido y prosperado de parte de Dios, no debe de constituirse en amargura para nuestro corazón envidioso; más bien debe de constituirse en motivo de gozo y alegría, porque “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22). Recordemos que somos hermanos, miembros de un mismo cuerpo, con un mismo Padre (Malaquías 2:10), por lo tanto en vez de enojarnos o llenamos de envidia debemos alegramos. En 1 Samuel 18:7 encontramos el canto que decía: “Saúl hirió a sus miles, David a sus diez miles”. Este canto no solo desagradaba a Saúl sino que desde aquel día, no miró con buenos ojos a David. ¿Es ésta una reacción de un corazón apacible? ¡NO! Esta es la reacción misma de la envidia y el celo. Saúl no aceptaba que un simple pastor de ovejas fuera quien gobernara al pueblo de Israel, su corazón egoísta y amargo le dictó: “no le falta más que el reino” (v.8). Desde aquel momento Saúl se volvió un hombre amargado y carcomido por la envidia, como dice la Palabra de Dios en Proverbios 14:30 “El corazón apacible es vida de la carne, más la envidia es carcoma de los huesos”. Es lamentable que en nuestros tiempos muchos sufran de este mal, todavía conservan lo amargo de Saúl, les causa celos mirar que aquellos considerados tan pequeños, pero que se han humillado bajo la poderosa mano de Dios, están siendo exaltados por Dios mismo. Recuerde que el camino a la exaltación es la humillación (1 Pedro 5:6).

 

Algunas actitudes que manifiestan las personas dominadas por la envidia son:

 

1. Convictos de conceptos equivocados (Salmo 19:12).

 

2. Solamente ellos son perfectos (Job 9:20).

 

3. Consideran que todo lo saben (Proverbios 26:12).

 

4. Creen que nadie les puede igualar (Isaías 14:15).

 

Pero quiero decirles que el concepto de Dios hacia tales personas es diferente. Imagínese por un momento los ojos de Dios mirando la actitud del humilde David y la actitud del amargado Saúl. ¿Quién de los dos recibiría la bendición de Dios? El Salmo 138:6 dice: “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos” Ahí está la respuesta, es una bendición cuando en nuestras iglesias, determinadas personas están siendo guiadas en un ministerio bajo la unción del Espíritu Santo; pero es lamentable saber que hay quienes se dejan conocer por la envidia, expresando críticas y murmuraciones destructivas, con el fin de buscar no solo la destrucción del que progresa espiritualmente, sino también inyectar veneno mortal entre sus amistades, para que ellos también sean víctimas de un corazón lleno de hiel (Hebreos 12:5).

 

Saúl buscaba a David para matarlo, pero no estaba solo, él tenía gente que lo acompañaban para lograr su diabólico plan, sin embargo David tampoco estaba solo, a él le acompañaba un ejército celestial y sobre todo el Poderoso en batallas. Por eso David dijo confiadamente: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado” (Salmo 27:3). David venció al gigante Goliat mediante su plena confianza en Dios, mientras Saúl fracasó confiando en sus propias armas.

 

CONCLUSIÓN: Recordemos lo que el apóstol Pablo nos dice en 2 Corintios 10:4 “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. Amado hermano recuerde que nosotros tenemos armas poderosas y valerosas que Dios nos ha dado, tenemos también el fruto del Espíritu que es: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22). tales cosas haremos bien en cultivar. Tengamos en cuenta que todo fruto desagradable ante los ojos de Dios solo nos traerá destrucción y muerte, busquemos por lo tanto la justicia, la misericordia y el reino de Dios en humildad y obediencia a la Palabra de Dios y aquellos superiores que Dios ha colocado sobre nosotros. Llevemos todo pensamiento negativo cautivo a la obediencia de Cristo (1 Corintios 10:5). Escudriñemos la Palabra de Dios y hagamos un examen espiritual que se pregunte: ¿de qué realmente carece mi vida? Su hno.desde el cono sur Josué Nayib

 

“y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana”

PASTOR nelvis

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados”. Hechos 20: 7-12 Y si te duermes, te mueres.

 

Introducción: ¿Usted sabía que Eutico se cayó? Pues fíjese que sí, él se cayó y desde el tercer piso. Esta sí que fue caída, la Biblia nos dice muy claro en el verso 9 que se cayó desde el tercer piso… Hay caídas leves y otras graves, unas causan pequeños rasguños, otras fracturas, pero están las caídas que causan la muerte como fue la caída de Eutico. Para contemplar esta caída es necesario que observemos cinco cosas que estuvieron presentes a la hora de la caída de Eutico. 1. Lámparas encendidas. 2. Aposento alto, 3. La ventana, 4. La noche, 5. La ciudad de Troas.

 

¨Y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto¨ (Vs 9).

 

El peligro ya no era solamente el estar distraído, dormido y asomado en la ventana, sino que este se encontraba en un nivel más avanzando, el versículo hace la aclaración que estaban en un tercer piso, pues esto lo podemos relacionar con el nivel espiritual que tengamos, pues entre más avancemos más se nos va a exigir, ya no nos van a predicar una palabra sencilla, sino más profunda, como lo estaba haciendo pablo.

 

Nuestras luchas serán más fuertes y sí permanecemos venceremos, pero si caemos como le pasó este joven, podríamos llegar a la muerte espiritual. Pero a pesar de todo la misericordia de Dios nos alcanza a todos, y por medio de pablo y la fe, fue vuelto a la vida.

 

Gen_6:16 una v harás al arca, y la acabarás a un

 

8.6 abrió Noé la v del arca que había hecho

 

Jos_2:15 ella los hizo descender con .. por la v

 

Dan_6:10 Daniel .. abiertas las v de su cámara que

 

1 S 19.12 y descolgó Mical a David por una v

 

2 S 6.16 Mical hija de Saúl miró desde una v

 

2 R 1.2 Ocozías cayó por la v de una sala de

 

Dn 6.10 abiertas las v de su cámara que daban

 

1Co 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

 

1Co 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

 

1Co 16:13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.

 

2Pe 1:5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

 

2Pe 1:6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

 

2Pe 1:7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

 

2Pe 1:8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

 

2Pe 1:9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.

 

2Pe 1:10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

 

El consejo de Jetro: una ayuda para involucrar a los creyentes en la obra.

PASTOR EMANUEL ESPIÑO

 

Introducción: Una de las preguntas que mayormente nos hacemos los pastores y líderes en referencia a la participación de la feligresía en los ministerios de la iglesia es la siguiente: ¿de qué manera puedo lograr que los miembros se involucren en la obra? Esta es una pregunta muy interesante y que puede tener muchas respuestas.

 

Sin embargo, me gustaría abordar una de las tantas respuestas que hay para esta pregunta. Una manera para involucrar a las personas en los ministerios de la iglesia es a través de la delegación de tareas y responsabilidades. Esta respuesta tiene que ver más con el líder que con los liderados. Si el líder no delega, entonces no obtendrá participación.

 

En la Biblia encontramos una historia interesante que nos puede dar luz con respecto al tema de la delegación de responsabilidades. Se trata del relato cuando Jetro, el suegro de Moisés, lo visitó en el desierto. Este episodio se narra en el libro de Éxodo 18:1-27.

 

Me propongo darle una breve revisión a este pasaje bíblico para señalar algunas enseñanzas útiles sobre el tema de la delegación de responsabilidades.

 

Ideas principales del Pasaje

 

Este capítulo tiene dos divisiones. La primera (vv.1-12) narra sobre la visita de Jetro a Moisés. La segunda (vv.13-27) narra lo concerniente al consejo que Jetro diera a Moisés y el subsiguiente establecimiento de jueces para el pueblo de Israel.

 

Se destaca que Jetro era una persona temerosa de Dios: era sacerdote de Madián (v.1), se alegró al escuchar las noticias que le compartió Moisés (v.9) y expresó abiertamente su alabanza a Dios (v.10-11). Además ofreció sacrificio a Dios (v.12). Esto le da fuerza a las acciones y palabras que más adelante va a compartir con Moisés.

 

Moisés es el líder del pueblo tanto en el aspecto espiritual, como en el aspecto social. En este sentido, había tomado la responsabilidad de dictar sentencia a los casos que le presentaban los israelitas cada día. Él escuchaba los problemas y les presentaba lo que debían hacer (v.13). Moisés mismo expresa que el pueblo consultaba a Dios a través de Él y que además él les daba a conocer las leyes y enseñanzas de Dios (v. 15).

 

Cuando Jetro se da cuenta que Moisés está realizando esta labor, le hace ver que no estaba bien lo que Moisés estaba haciendo, que esta tarea era demasiado pesada para una persona y que él sólo no podría hacer esto (vv.17-18).

 

Además, Jetro le presenta a Moisés una nueva estrategia a seguir a manera de consejo: Le dice que él, como líder principal debía dedicarse principalmente a representar al pueblo ante Dios y presentarle los problemas que ellos tuviesen a Dios (¿una labor de intercesión?). Además debía dedicarse a enseñar (instruir) las leyes y enseñanzas de Dios de una manera pertinente ya que así ellos podrían saber de qué manera debían conducirse y cuáles eran sus responsabilidades (vv.19-20) (Una labor didáctica o pedagógica).

 

Pero Moisés también debía seleccionar (era su responsabilidad) a varios líderes con características muy sobresalientes en cuanto a su amor y compromiso para con Dios para que ellos sirvieran como jueces de tiempo completo y atendieran los casos sencillos y los casos difíciles serían llevados a Moisés. La manera como estaría organizados era por grupos de diez, cincuenta, cien y mil personas (una cadena organizativa). Esta era la forma cómo Moisés iba a lograr que su carga fuera menos pesada, y que al mismo tiempo el pueblo fuese mejor atendido (vv.21-23).

 

A Moisés le pareció bien la sugerencia de Jetro y la puso en práctica, tal como se le había dicho. Los jueces nombrados por Moisés se dedicaron a decidir en los casos sencillos y los difíciles eran remitidos a Moisés (vv.24-26) Después de un tiempo Jetro regresó a su país (v.27).

 

Principios que salen del texto

 

1. El líder cristiano debe reconocer el mover de Dios en todas las circunstancias y darle el lugar que le corresponde.

 

En este relato encontramos que Jetro ha escuchado de lo que Dios ha realizado a favor de Moisés y el pueblo de Israel. Esto lo motivó a visitar de Moisés y a llevar de vuelta a la familia de Moisés, puesto que ya había pasado el peligro que representó la salida de Egipto. Jetro era una persona con deseos de conocer más de Dios, por lo que se sentó con Moisés para escuchar y después al ver todo lo que Dios había realizado, no se

 

quedó indiferente, sino que realizó por lo menos tres cosas que reconocían a Dios: En primer lugar, abrió su boca para dar alabanza a Dios (v.9-10). Además hizo una gran confesión: “Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses…” (v.11). Con esta confesión tal vez estaba reconociendo que Dios era más grande de lo que había pensado previamente, o puede ser que con esta confesión estaba “convirtiéndose” realmente a la fe en Dios. Lo tercero que hizo Jetro fue un sacrificio. Este sacrificio fue de dos partes: un holocausto, el cual era una ofrenda totalmente quemada a Dios en el altar. Y el sacrificio, el cual se quemaba una parte del animal y con la otra parte se realizaba una comida que debía ingerirse en la presencia de Dios, como un medio para establecer comunión con los grupos participantes.

 

Todo esto nos permite pensar en el hecho que el líder cristiano debe ser una persona que sea capaz de ver y reconocer cómo Dios ha estado obrando en las circunstancias de su vida. Esto parece obvio, pero no deja de ser importante, ya que los seres humanos tenemos la capacidad de olvidar la presencia de Dios. Un líder que no reconozca que Dios está obrando en sus situaciones, está realmente en peligro de caer en el orgullo, y en el mero esfuerzo personal al hacer su labor.

 

2. El líder cristiano busca soluciones prácticas a los problemas que se presentan.

 

Pienso que Jetro hizo un análisis de lo que observó en la experiencia de Moisés. Él observó lo que estaba haciendo e hizo preguntas claves, para luego dar una opinión, la cual presentaba también lo perjudicial de la situación. Su consejo fue directo a la solución del problema: Moisés debía poner en orden sus prioridades y además, debía compartir la carga del trabajo con otras personas.

 

Como líderes también tenemos la responsabilidad de buscar soluciones provechosas a las dificultades que se presentan en la obra.

 

3. El Líder cristiano además aprende a escuchar la amonestación y consejo de otras personas.

 

En este relato se nos menciona que Jetro después de hacer un análisis objetivo de la situación, se dirigió a Moisés para decirle francamente: “No está bien lo que estás haciendo” (v.17). La actitud de Moisés no fue de justificación o de resistencia, al contrario, de humildad. Se dice que: “Moisés atendió a la voz de su suegro y siguió sus sugerencias.” (v.24). En eso se demuestra una actitud positiva y necesaria en todo líder.

 

4. El líder cristiano necesita aprender que una persona sola no puede llevar la carga de la obra.

 

Moisés tenía muy buenas intenciones para servir a Dios y al pueblo, sólo que al ocupar el sólo la posición de juez, estaba recargándose y a la larga le sería perjudicial para su vida y para la misma nación. Se nos ha hablado muchas veces de la tendencia que tienen los líderes cristianos de ser el “hombre-orquesta” en la iglesia. Sin embargo, todavía encontramos en muchas iglesias que los pastores y los líderes están en todos los “comités” y tienen que tomar decisiones en todos los “ministerios”.

 

“Hasta entonces Moisés contaba con el apoyo de «los ancianos de Israel» (Ex. 3:16), pero en el ejercicio concreto del liderazgo y la atención del pueblo, él estaba completamente solo (Ex. 18:13-16). Necesitaba tener un equipo bien organizado, un grupo de colaboradores con quienes compartir el liderazgo. Jetro le mostró el camino Un líder debe trabajar en equipo.” Entonces, los líderes cristianos debemos aprender a trabajar en equipo.

 

4. El líder cristiano debe aprender a delegar ciertas responsabilidades para no sobrecargarse ni descuidar sus responsabilidades más importantes.

 

El consejo de Jetro tenía esto en la mente. No sólo era delegar por soltar responsabilidades y no tener tantas cargas. Creo que la necesidad de delegar era porque Moisés estaba dejando a un lado lo más importante en su tarea como líder. Jetro le dice a Moisés: “Tú debes representar al pueblo ante Dios y presentarle los problemas que ellos tienen. 20 A ellos los debes instruir en las leyes y en las enseñanzas de Dios, y darles a conocer la conducta que deben llevar y las obligaciones que deben cumplir.” (vv.19-20). Se entiende que para Moisés era prioritario desarrollar un ministerio de intercesión delante de Dios a favor del pueblo y un ministerio de enseñanza o capacitación en la ley de Dios. Al respecto Ortiz señala: “Los versículos 18 y 19 están antes de la sugerencia de Jetro de designar una multitud de líderes de división. Primero, Moisés debía enseñarle al pueblo las ordenanzas y leyes de Dios para que el pueblo pudiera entender el camino por donde debían andar y la obra que debía de hacer. Esto era fundamental.”

 

Por lo tanto, se le imponía la necesidad de delegar la responsabilidad de juzgar, particularmente lo casos sencillos, a otras personas para que él pudiera concentrarse en su prioridad. Esta delegación dio una estructura que permitiría que una persona no estuviera a cargo de más de diez personas para cuidar.

 

Creo que los líderes cristianos de la actualidad debemos tomar en cuenta este principio.

 

5. El líder cristiano selecciona a las personas con las características adecuadas para la labor que se les vaya a asignar.

 

Fue responsabilidad de Moisés la selección de estos jueces, no de otra persona. Pero, lo más importante era que esta delegación no debía hacerse para salir del paso o por soltar una responsabilidad. Las personas seleccionadas debían tener un determinado perfil para la labor que iban a realizar. En este caso, ellos iban a ser jueces, por consiguiente debían ser personas que ante todo capaces, amantes de Dios, íntegros, y que odiaran el soborno.

 

Cada responsabilidad en la iglesia tiene que ser ejecutada por las personas con los dones, talentos y carácter apropiados para dicha responsabilidad. No puede dejarse al azar o a una votación de candidatos seleccionados a fuerza de proposiciones no meditadas o estudiadas, sólo para cumplir con un requisito.

 

6. El líder cristiano explica con claridad la descripción del trabajo que ha delegado.

 

Puedo observar que en este relato, Moisés, siguiendo el consejo de Jetro les explicó cuál sería su función: fungir como jueces de tiempo completo, atender los casos sencillos, a un grupo de diez personas y llevar los casos difíciles a Moisés. Al seguir la estructura propuesta, serían pocos los casos que llegarían a Moisés, porque primero pasarían por una serie de personas dispuestas para esto.

 

Esto es algo que se debe tomar en cuenta a la hora de delegar: hay que asegurarse que la persona entiende y sabe cuáles son funciones, cuáles son sus límites y qué es lo que debe hacer exactamente.

 

Conclusión: En el relato de Éxodo 18, encontramos valiosas lecciones para los líderes cristianos. En la obra del Señor hay suficiente trabajo para todos, de manera que el ejemplo de delegación presentado en este pasaje nos instruye sobre la importancia que tiene aplicar este concepto en la obra para que ninguna persona sea sobrecargada con responsabilidades. Los líderes somos los encargados de aplicar esta práctica para así lograr una mayor participación de los miembros y al mismo tiempo para que las personas sean usadas de acuerdo a sus dones, capacidades y carácter.

 

EXPLICACIÓN DEL CAPITULO 20:17 DE JUAN

PASTOR FRADDY FAUNDEZ

 

 

Consideremos el versículo: Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Juan 20:17. Si es Jesús la única persona en la DIVINIDAD, ¿por qué dijo esto?

 

Este es uno de los textos que personas bien intencionada pero muy mal informada, sacan rápidamente para sostener la doctrina de la Trinidad. Pero estimado lector, aquí en lugar de hablarnos de dos o tres, nos presenta sólo UNO. Jesús claramente declaró en Juan 16:25 que al hablarnos del Padre, utilizaría alegorías o ejemplos. Pero que vendría un momento cuando anunciaría abiertamente acerca del Padre. Tal actitud obedecía al hecho de que los discípulos no tenían todavía el Espíritu Santo y no podían entender las cosas profundas o secretas de la divinidad. Por eso Jesús dijo: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. (Juan 16:13).

 

Primero, permítame explicarle que éste texto no dice que el Padre estaba por otro lado, mientras el Hijo estaba en la tierra esperando el momento en que se uniría con su Padre. Jesús dijo en Juan 16:32: “...Mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.” “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” Juan 8:29. “...El Padre que mora en mí, él hace las obras...” Juan 14:10. En ninguna parte de la Escritura hallamos que Jesús haya indicado el Padre estaba en algún lejano lugar, él siempre enfatizó la suprema verdad de que el Padre estaba en él y por lo tanto, no tendría que viajar al cielo con el fin de verlo allí. El apóstol Pablo nos dice que “…Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo…” (2 Corintios 5:19), él no tuvo problemas con la manifestación visible de Dios.

 

¿Qué quiere decir el texto que nos ocupa y que no poca dificultad ha traído a muchos? Dejemos que la Biblia se interprete a sí misma: ¿Quién es el Padre? Juan 4:24 dice que: “…Dios es Espíritu…”; entonces, cuando Jesús dijo subo a mi Padre y a vuestro Padre, quiso decir: “…Yo regreso al Espíritu...” Véalo claro en Juan 16:28: “Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.” Salí del Padre significa que él existía por las edades como Espíritu, él era Dios antes de venir a la tierra y se vistió de un cuerpo de carne y nació como hombre. Mateo 1:23 nos dice: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamaras su nombre Emmanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” En Hebreos 2:14 leemos: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.” Aquí es cuando él se manifiesta en carne entrando a habitar éste mundo. 1 Timoteo 3:16 nos dice: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” Ahora él va a dejar el mundo, su presencia física en la tierra, y volver al Espíritu.

 

Jesús mencionó esto en Juan 14:16-18 cuando se refirió al Consolador que iba a estar en ellos, y dijo que este Consolador estaba con ellos, pero que pronto estaría en ellos. “…No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros…”. Pablo confirma esta enseñanza al decir que el postrer Adán fue hecho espíritu vivificante (1 Corintios 15:45); en Efesios 4:10 el apóstol dice: “El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Así que, lo que Jesús quiso decir en Juan 20: 17 fue yo voy al Espíritu, regreso a ser lo que era antes, el Espíritu Omnipresente del universo. En su condición humana estaba limitado por la carne, pero en su cuerpo resucitado era glorificado y por eso puertas cerradas no eran impedimento para él entrar.

 

El Espíritu que habita en nosotros con poder no es otro que el Señor Jesucristo, porque el Espíritu es el Señor (Jesús) y donde está el Espíritu del Señor allí hay libertad. 2 Corintios 3:17. Jesús es el Dios y Padre (Apocalipsis 21:7) y el Padre eterno (Isaías 9:6). Cuando Jesús en Juan 14:28 dice a sus discípulos que el Padre mayor es que él, se refería a que el Espíritu no tenía ningún límite humano, y que cuando él estuviera en el cielo como el Padre, o en el oficio del Padre (en Espíritu) entonces la cosa sería mucho más grande, porque Jesús habitaría en ellos. Tenía que irse como el Hijo para venir como el Espíritu Santo. (Juan 16:7). En defensa de la verdad.

 

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